Pellegrino Matarazzo entrenador de la Real Sociedad durante un partido de liga ante el Elche
Pellegrino Matarazzo
El licenciado en Matemáticas Aplicadas que ha cambiado la cara de la Real Sociedad en 50 días
Desde la llegada del técnico italo-estadounidense al banquillo de Anoeta, el equipo txuriurdin no conoce la derrota y llega al Bernabéu en una dinámica ascendente
La Real Sociedad somete al Athletic en San Mamés y encarrila el pase a la final
La transformación de la Real Sociedad en apenas 50 días tiene nombre y apellidos: Pellegrino Matarazzo. El técnico italo-estadounidense, licenciado en Matemáticas Aplicadas por la prestigiosa Universidad de Columbia, ha conseguido cambiar la dinámica de un equipo que atravesaba un momento delicado y devolverle competitividad, identidad y resultados en tiempo récord. Su llegada no solo ha supuesto un giro deportivo, sino también metodológico, marcado por una visión analítica y estructurada del juego.
Cuando Matarazzo aterrizó en San Sebastián el pasado mes de diciembre, el conjunto txuriurdin acumulaba dudas y una sensación de desgaste tras la etapa de Sergio Francisco. Sin embargo, en poco más de mes y medio, 'Rino', tal y como le gusta que le apoden, ha logrado reactivar al vestuario y ajustar piezas que parecían descolocadas. Los números respaldan el cambio: el equipo ha recuperado solidez defensiva, ha ganado en intensidad sin balón y ha vuelto a mostrarse reconocible en su propuesta. El propio entrenador, en declaraciones recogidas tras uno de los últimos encuentros, quiso restar protagonismo personal al impacto inmediato: «No es efecto Matarazzo, es efecto Real Sociedad», subrayó, poniendo el foco en la plantilla y en el trabajo colectivo.
Su formación académica no es un simple dato biográfico. Matarazzo estudió Matemáticas Aplicadas antes de dedicarse de lleno a los banquillos, y esa base se percibe en su manera de entender el fútbol. No se trata de convertir el fútbol en una ecuación fría, sino de reducir la improvisación al mínimo y potenciar aquello que puede controlarse. En una competición tan exigente como la Copa del Rey, ha conseguido llevar a su equipo a la final tras vencer al Athletic Club 0-1.
El técnico ha insistido en la importancia de equilibrar el equipo. El equipo txuriurdin ha recuperado confianza en momentos clave, algo que se ha traducido en una imagen mucho más competitiva. Más allá de los resultados, la sensación es que el grupo vuelve a creer en lo que hace, una cuestión que en el fútbol profesional resulta tan determinante como cualquier ajuste táctico.
Además de esto, Matarazzo también ha sabido manejar el discurso público. Lejos de alimentar la narrativa del salvador, ha optado por un perfil bajo, insistiendo en que el mérito corresponde a la estructura del club y a la implicación de los futbolistas. Esa postura ha calado en un entorno que valora el trabajo silencioso y la coherencia. En apenas 50 días, el entrenador ha conseguido que la Real Sociedad vuelva a transmitir la sensación de bloque sólido, competitivo, de equipo vertical y con ambición en todas las competiciones.
Athletic Club y Real Sociedad
La transformación de la Real Sociedad reside en su nueva estructura: un bloque sólido, con líneas juntas y roles bien definidos. Jugadores que estaban casi descartados, como Caleta-Car, Turrientes o Sucic, han ganado protagonismo y propósito. Oyarzabal vive un arranque de año impecable de cara a puerta, mientras Remiro transmite una tranquilidad que normaliza sus intervenciones. En el Bernabéu, este sábado, se medirán a un Real Madrid dubitativo desde que la directiva prefirió a Arbeloa sobre Xabi Alonso. Matarazzo intentará imponer su lógica en un escenario donde las estadísticas suelen fallar.
El reto ahora es sostener la inercia. Las temporadas no se deciden en semanas, pero sí pueden cambiar de rumbo en periodos breves cuando se toman decisiones acertadas. La Real Sociedad ha encontrado en Matarazzo a un técnico con un perfil diferente, formado en la lógica de los números y en la cultura del análisis, pero capaz de conectar con el vestuario y con la exigencia del fútbol español.