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Los jugadores del Real Madrid durante el partido ante Osasuna en El SadarEFE

«No nos da para ganar títulos»: la frase que enfada al vestuario del Real Madrid y quiere desmentir

El Real Madrid tiene un buen equipo, pero posee carencias que la cúpula de la entidad reconoce. Las aspiraciones a los títulos siguen intactas. Sin embargo, se pierden oportunidades de consolidarlas. No hay que hacer una tragedia por perder en Pamplona, es cierto. Dicho esto, las debilidades del conjunto blanco son patentes y alimentan la opinión de «no nos da para ganar títulos» que nos decían en privado algunos profesionales del club hace unas semanas.

Otras personas de la entidad afirman hoy todo lo contrario y piensan que con esta plantilla se puede ganar alguno de los dos grandes títulos, a pesar de la decepción vivida en El Sadar. Veremos quien se lleva la apuesta. En esta diatriba, Arbeloa lucha en un diálogo constante para que sus hombres mantengan una línea de regularidad que parece difícil. Las derrotas en Albacete, Lisboa y Pamplona han roto la progresión ascendente. No existe continuidad en la victoria ni en el rendimiento. Hay un primer hándicap que es un error de planificación de la dirección deportiva.

La falta de un director de juego está muy clara porque la mayoría de los rivales se encierran y el plantel no cuenta con un timonel que reparta el juego con la creatividad y la velocidad necesarias para abrir los bloques bajos. A su vez, la falta de ritmo competitivo de los lesionados que acaban de reaparecer es evidente. Carvajal no está a buen nivel y Alaba no es contundente. Ustedes se preguntarán por qué juegan entonces. Pues porque Rüdiger, el mejor central del grupo, no puede jugarlo todo. Y porque Trent Alexander-Arnold también acaba de salir de una dolencia de larga duración y no puede disputar todos los minutos. Ha quedado patente que cuando Arbeloa hace cambios el potencial del equipo disminuye.

Hay un factor culminante en toda esta verdad: si todos los futbolistas no juegan al cien por cien el Real Madrid no gana. Porque esta plantilla tiene menos calidad que la de años anteriores. Las ausencias de Modric y Kroos se notan demasiado. En esta situación, Arbeloa conoce el paño y sabe muy bien que para aspirar a los dos grandes trofeos sus hombres tienen que funcionar con la máxima energía en cada partido. Si no lo hacen, pierden. Tras la derrota en Pamplona se critica al entrenador madridista por haber quitado a Valverde, que construyó el gol del empate visitante en una gran jugada. Ojalá todos los problemas del Real Madrid fueran un presunto error del técnico en las sustituciones.

La realidad es que Osasuna llegó tres veces con peligro y marcó dos goles, el primero en un penalti polémico que desveló las goteras de la defensa madridista. El segundo, en un fallo obsceno de Ceballos, que demostró que el Plan B del conjunto blanco no da para ganar títulos. Este es el problema añadido: el banquillo no soluciona los defectos del once teóricamente titular. Los hombres que entran en las segundas partes no aportan la calidad ni la velocidad necesarias para romper las murallas rivales. El responsable del plantel lo reconoce: falta rapidez en el juego para abrir las retaguardias enemigas.

Solo Güler tiene el talento para hacer magia arriba. Y no es suficiente. Lo mas grave es la falta de intensidad, de «la energía» que decía Ancelotti, una potencia que no se mantiene en el tiempo. Es cierto: si el Real Madrid ofrece su máxima intensidad en dos partidos, ya no la puede presentar en el tercero. Y ese descenso de rendimiento físico es letal, se nota demasiado y cuesta muy caro.

Elevar el nivel físico

Arbeloa ha calado muy bien a la plantilla en cuarenta días y conoce perfectamente las debilidades. Su análisis es muy acertado. El Real Madrid solo gana cuando juega al cien por cien de sus posibilidades y lo que no ha logrado todavía es jugar con ese cien por cien de energía cada cuatro días y de manera constante. El Real Madrid sumaba ocho jornadas de Liga sin perder pero intercaladamente cayó en Albacete en la Copa y en Lisboa en la Champions. A la novena va la vencida y ahora también ha perdido en la Liga. Es la primera derrota liguera con Arbeloa al mando. El jefe del banquillo madridista ha hablado con sus hombres y todos reflexionan el diagnóstico.

El Real Madrid tiene problemas para vencer cuando no se puede emplear con las máximas prestaciones, porque acusa el esfuerzo del duelo anterior. Es lo que sucedió frente al Osasuna. Los pupilos de Arbeloa notaron claramente el enorme desgaste del partido de Lisboa, que tuvo un cansancio emocional que se sumó al físico por culpa del ataque racista de Prestianni a Vinicius y todo el escándalo consecuente. En El Sadar vimos a los visitantes sin punta de velocidad, al trote, sin garra, sin fuerza. Y esas deficiencias fueron decisivas.

Mbappé y Tchouaméni lamentan el segundo gol de OsasunaEFE

El objetivo de Antonio Pintus es continuar su plan físico para conseguir que los jugadores mantengan la máxima energía en el tiempo. Tiene trabajo. Se ha producido una mejoría biológica que aún no es suficiente. El entrenador salmantino subraya que deben competir con la máxima intensidad siempre y esa es su meta. Y la del preparador italiano. Falta punta de velocidad en muchos integrantes del plantel. Y falta resistencia para sostener en el tiempo un nivel alto de intensidad.

Carvajal, Mendy, Carvajal y Rüdiger acaban de salir de lesiones y les falta esa punta de velocidad. Ceballos y Brahim necesitan más minutos para obtener un óptimo ritmo competitivo. Para colmo, las lesiones de Huijsen, Rodrygo, Bellingham y Militao, cuatro teóricos titulares, hacen bastante daño y merman el nivel del equipo. El remate es que los partidos cada tres días complican esa doble planificación física de velocidad y resistencia. A pesar decello, Pintus la lleva a cabo sin descanso, con prisa y sin pausa.

Mbappé y Vinicius

Vinicius ha recuperado un gran nivel desde que llegó Arbeloa, con seis goles en los últimos cinco partidos. Lástima que su ascenso cualitativo ha coincidido con la merma física de Mbappé, que ha acusado ostensiblemente sus problemas de rodilla. Los dos no han podido brillar a la vez porque el francés se ha quejado de esas molestias en la rodilla que le persiguen desde hace tiempo. Kylian ha perdido la eficacia goleadora que le ha definido a lo largo de la temporada.

Descansó frente a la Real Sociedad, no marcó en Lisboa y no anotó en Pamplona. En ambos encuentros no tuvo una buena actuación. El problema físico del número uno del mundo afecta de manera muy importante al rendimiento general del Real Madrid. Se echan de menos sus goles. Se ha perdido una batalla, no la guerra, y el reto de Arbeloa es que el Real Madrid adquiera una regularidad en su rendimiento. Lo que potenciará el entrenador es la confianza de los futbolistas en sí mismos. Que no vuelvan a caer en las dudas de hace un mes.