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Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, junto al CEO de Apollo Sports CapitalAtlético de Madrid

Apollo toma esta semana el control del Atlético de Madrid: así quedará la nueva estructura del club

el Atlético de Madrid cambiará de manos esta semana. El acuerdo de compra del 55 % de las acciones por parte del fondo estadounidense Apollo Sports Capital lo anunció el club rojiblanco en noviembre del año pasado, pero no será hasta este jueves 12 de marzo cuando sea una realidad. Una vez que ha conseguido todas las las autorizaciones regulatorias a las que estaba condicionada la operación, la compra es una realidad y el fondo norteamericano pasará a ser el máximo accionista del club.

Tal y como ha adelantado Expansión, será este jueves 12 de marzo el día que Apollo pase a tener el control del Atlético de Madrid, tras liquidar la compraventa y firmar una operación que valora el club rojiblanco en 2.500 millones de euros (deuda incluida). Miguel Ángel Gil Marín, hasta ahora máximo accionista, reducirá su porcentaje a un 10 % de las acciones. Quantum Pacific, firma británica fundada por el israelí Idan Ofer, será a partir de ahora el segundo accionista, con alrededor de un 25 %.

Por su parte el fondo estadounidense Ares Management reducirá su cuota al entorno del 5 %, mientras que Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, contará con aproximadamente un 3 % mientras que el resto de accionistas minoritarios contarán con el porcentaje restante. No obstante, por el momento no se verán nuevas caras y tanto Cerezo como Gil Marín seguirán ocupando sus puestos, al menos hasta la temporada 2027/2028.

Pese a ello, representantes de Apollo pasarán a tomar el control del consejo de administración, en el que está previsto que entre el español Javier Valle, entre otros directivos estadounidenses del fondo de inversión. Y es que Apollo quiere tener más del 50 % de la representación en el órgano de gobierno, con al menos seis consejeros de un máximo de doce. Aun así, la idea pasa por no cambiar de arriba a abajo la idiosincrasia para mantener, por ahora, el mismo rumbo que lleva el club en estos momentos.

Ampliación de capital

El desembarco de Apollo en Madrid es de lo más ambicioso. La idea del fondo de inversión estadounidense es mirar de tú a tú a Real Madrid y FC Barcelona. Por eso se prevé que brinde al club rojiblanco el músculo financiero con el que poder hacer frente a los dos colosos del fútbol español. Lo primero será una ampliación de capital de 100 millones de euros enfocada en acelerar la Ciudad del Deporte, un proyecto urbanístico que está liderando el club rojiblanco en el distrito de San Blas de Madrid, junto al Estadio Metropolitano.

Cabe recordar que este plan, que fue clave para que Apollo se lanzara a comprar el Atlético, incluye la cesión de cinco parcelas al club rojiblanco por parte del Ayuntamiento de Madrid durante un plazo de 75 años. En ellas, la entidad colchonera creará distintas propuestas de ocio, con una inversión de alrededor de 800 millones de euros, de los cuales unos 200 los aporta el Atlético y el resto inversores privados. Esto también permitirá al club rojiblanco abandonar el Cerro del Espino, en Majadahonda, unas instalaciones alejadas de lo que se espera de un club élite.

La plantilla del Atlético de Madrid, de visita a las obras de la Ciudad del DeporteAtlético de Madrid

Una vez que Apollo se asiente en el Atlético de Madrid y comience a ser el responsable total del rumbo que toma el club rojiblanco, será el momento de la sucesión de Gil Marín y Cerezo, que se han comprometido a no vender sus acciones hasta el año 2029. Óscar Mayo, director general de Negocio y Operaciones en el club, suena para relevar al actual consejero delegado, mientras que el rol de presidente se prevé que lo adopte una leyenda del club, pues será más un cargo honorífico.

No obstante, todo esto es simplemente un plan inicial y lo único cierto es que tras las reuniones del 12 y 13 de marzo los mandamases del Atlético de Madrid estarán en Estados Unidos. Comienza la era Apollo Sports Capital y en estos momentos no hay demasiadas certezas de lo que puede suceder a medio y largo plazo.