Título de la Finalissima en Wembley
La verdad de la cancelación de la Finalissima, el partido que Argentina nunca quiso jugar por miedo a España
La albiceleste solo aceptó jugar este partido por los millones que puso encima de la mesa Qatar, pero jamás le interesó disputarlo
Se cancela la Finalissima: no habrá España - Argentina al no llegar a un acuerdo para una nueva fecha
Ya es una realidad que la Finalissima ha quedado cancelada y ahora la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dan su versión sobre los hechos, intentando hacer creer que el partido no se disputó por culpa del otro. Ahora bien, hay una única realidad: España quiso jugar e hizo todo lo posible, y Argentina trató de escaquearse y lo ha terminado logrando. Dos no juegan si uno no quiere.
Tanto la UEFA como la RFEF en sus comunicados han dado la misma versión. Ambos organismos hicieron todo lo posible para que se disputara el encuentro, pero la AFA puso todo tipo de pegas. Se intentó celebrar en España, con el Santiago Bernabéu como sede; después se buscó disputarlo en una sede neutral en Europa –que le iba mejor tanto a los jugadores albicelestes como a los españoles– y, por último, incluso se aceptó jugar el torneo con otro formato, de ida y vuelta.
España, de la mano de la UEFA, ofreció todo tipo de soluciones, pero la AFA nunca quiso jugar el partido. Ni siquiera con un formato de ida y vuelta, que al principio ellos mismos propusieron, pero al ver que España también lo aceptaba, se echaron para atrás. La selección española estaba dispuesta a jugar la ida en el Santiago Bernabéu y la vuelta en Argentina en una fecha a definir, siempre antes de la Eurocopa y la Copa América 2028.
Sin embargo, Argentina terminó también desechando esta opción porque el dinero que ofrecía ahora la competición era menor a lo que puso Qatar encima de la mesa. Y es que aquí está la clave de todo, porque la Albiceleste jamás tuvo interés en disputar este partido ante España y solo los millones que puso sobre la mesa el país del golfo Pérsico hicieron a la AFA, presidida por 'Chiqui' Tapia, dar su brazo a torcer.
De hecho, esto incluso supuso un problema para el combinado dirigido por Lionel Scaloni puesto que ni el seleccionador ni los pesos pesados del vestuario, como por ejemplo Leo Messi y Rodrigo de Paul, querían disputar este partido. Jamás se vio con buenos ojos el choque, a diferencia de hace cuatro años ante Italia en Wembley, donde sí se sintieron favoritos y entonces quisieron jugar, pese a hacer en Inglaterra, donde hubo más aficionados de la Azzurra por cuestión de cercanía. Ahí no sacaron miles de excusas.
Miedo a una derrota contundente
Pese a que la versión de cara a la galería es otra, la realidad es que Argentina ha tratado de protegerse ahora que la oferta no era tan suculenta. Por una buena cantidad de millones sí aceptaban correr el riesgo de caer de manera clara ante España, vigente campeona de Europa y gran candidata al Mundial. En cambio ahora, sin un botín tan suculento, la ganadora de la Copa del Mundo 2022 ha optado por no jugar para así protegerse de cara al gran objetivo, revalidar la corona en el Mundial y bordar la cuarta estrella en el pecho.
Mientras tanto, España veía en la Finalissima, independientemente del resultado, el «test perfecto de cara al Mundial». Era lo idóneo para ver en qué punto está cada combinado, pero Argentina no lo ha querido probar. Así pues, en Las Rozas la RFEF trabaja para encontrar otros oponentes que sí quieran jugar al menos dos amistosos. Serbia ocupará el lugar de Argentina y se medirá a España el próximo 27 de marzo —día en el que se iba a jugar el torneo—, mientras que busca un rival para el día 30, aunque no hay muchas selecciones disponibles.