Thiago Pitarch está cumpliendo un sueño como jugador del Real Madrid
Thiago Pitarch, ejemplo para la cantera madridista y para todos los niños
Es titular con el Real Madrid y su vida está dedicada al fútbol y los estudios: los niños deben valorar que llegar arriba es sacrificio
El guiño de un jugador argentino del Chelsea al ser preguntado por el Real Madrid: «Me gustaría vivir allí»
Bernabéu aleccionaba a los futbolistas que nada más ganar su primer dinero en el primer equipo se querían comprar un gran coche. Don Santiago les decía a los jugadores que la vida es muy larga y que la carrera de un profesional es corta y había que pensar en el futuro y no gastar lo que se cobra de golpe. Les pedía que siguieran viviendo con prudencia y no se les subiera todo a la cabeza. Muchos le hacían caso.
En los últimos tiempos de su presidencia ya no todos le hacían caso y se veían los coches deseados de la época. Bernabéu sabía de lo que hablaba. Fue cocinero antes que fraile: jugador, directivo y por fin presidente. Hoy, Thiago Pitarch sigue sus consejos con la distancia del tiempo y la cercanía de los mensajes sabios que anidan en la mente para toda la vida. Ese mensaje y ese comportamiento no es baladí, porque Thiago es el ejemplo a seguir por todos los canteranos del Real Madrid y por todos los niños españoles que quieren ser futbolistas.
Su liderazgo con la selección española sub19 ha sido una locura en Benidorm. Todos los muchachos se acercaban al estadio y al hotel a hacerse fotos con él. Es el ídolo de la juventud. «Yo quiero ser como tú». Pero todos los chavales y sus padres deben aprender que para llegar a este nivel hay que sacrificarse mucho en el esfuerzo continuo, diario. La vida de Thiago es un buen espejo para que los muchachos sepan que el triunfo se consigue con el duro trabajo y la perenne constancia.
Los chicos que entrenan habitualmente en La Fábrica lo saben muy bien. Hay que entrenar con entrega, cuidarse, descansar y estudiar para formarse como persona y llegar a lo más alto en el fútbol si es posible. Pitarch ha inyectado una ilusión enorme a los chicos de Valdebebas porque ha demostrado que si se quiere se puede. La clave es tener los pies en el suelo. La vida que Thiago realiza actualmente es la misma que protagonizaba cuando era futbolista del Castilla. La diferencia es que ahora juega con el Real Madrid y cambian los horarios de los partidos, los viajes y las concentraciones, con el broche extraordinario de competir en la Champions. Pero su vida en Valdebebas no ha variado.
Desayuna, se cambia y come con los canteranos
Es, Pitarch, un zagal humilde, introvertido. En Benidorm era atosigado por los chiquillos y no lleva bien la popularidad. Quiere ser discreto, no le gusta destacar, pretende mantenerse en un perfil bajo y es imposible porque su rendimiento como futbolista le va a hacer una estrella y deberá acostumbrarse al brillo exterior. Lo fundamental es que los fogonazos de los focos no se le suban a la cabeza.
No hay problema. En el Real Madrid están tranquilos. Nada se le subirá a la cabeza. Su devenir diario es el mismo de hace tres meses. Thiago se levanta y va a desayunar a Valdebebas junto a los canteranos. Desayuna en La Fábrica porque toma los alimentos que debe ingerir para el desarrollo de su cuerpo futbolístico. Se viste para entrenar en el vestuario del Castilla y después se dirige al campo donde están Arbeloa y el primer equipo para ejercitarse con los compañeros con los que compite al más alto nivel profesional, con el primer equipo del mundo.
Thiago Pitarch quiere jugar con la selección española
El entrenamiento finaliza dos horas después y tras dialogar con Arbeloa se marcha de nuevo al vestuario del Castilla para ducharse, cambiarse y dirigirse posteriormente al comedor general de Valdebebas y tomar los alimentos convenientes a su desarrollo físico como profesional de máximo nivel. El estudio del ADN determina la alimentación ideal.
Finalizada la comida, su jornada se centra en comenzar sus estudios de cada día. Está en segundo de bachillerato. Acaba a las ocho de la tarde. Es entonces cuando se encamina para montarse en el coche, conducido por su padre u otro familiar, que le llevará a casa. Como aconsejaba Bernabéu, es un auto normal. La humildad y el trabajo son los lemas de su familia. Y al día, vuelta a empezar.
El Real Madrid le ofrecerá un nuevo contrato
La progresión de Thiago era tan especial que el Real Madrid le ofreció un nuevo contrato el verano pasado, ya con la mayoría de edad. Firmó por cinco años, hasta 2030, y su sitio era el Castilla. La explosión meteórica en la Champions y en la Liga ha supuesto que la casa blanca prepare un nuevo contrato profesional para el chaval. Le hará futbolista del primer equipo a todas luces y tendrá una ficha acorde a este ascenso, más una cláusula de mil millones.
La entidad se reunirá con YouFirst, la agencia de representación que se ha hecho con los servicios de Pitarch después de una gran pelea entre varias empresas. La evolución de Thiago es tal que Transfermarkt ha ascendido su cotización internacional de cinco a veinte millones de euros, pero ese precio es una risa. Thiago vale hoy realmente 75 millones. Y subiendo. El Real Madrid le considera intransferible. Es intocable y es español. Su familia es de origen marroquí y Marruecos le ofrece jugar con su selección, pero el chaval ya ha dejado claro que es español y que va a jugar con España.
Así se lo ha comunicado a Luis de la Fuente y a la Federación Española. De momento, ha brillado en la selección sub21. El salto al equipo nacional absoluto no está lejos. Arbeloa es el culpable de esta puesta en escena de Thiago a la máxima escala del fútbol mundial. Se ha formado con él en La Fábrica junto a Manuel Ángel, Palacios, Cestero, Yáñez, Valdepeñas, David Jiménez y otros muchachos brillantes. Xabi Alonso trabajó con Pitarch pero nunca le hizo debutar. Arbeloa ha dado un paso de valiente al revolucionar el primer equipo alineando a todos estos chavales en primera línea de batalla. Thiago es el referente. La quinta de Thiago. Butragueño, sí, estará orgulloso.