Italia se volvió a quedar fuera de un Mundial
La pesadilla interminable de Italia: fuera del Mundial desde 2014 y sensación de generación perdida
Ya no queda ni rastro de esa selección temible contra la que nadie quería jugar y para encontrar su última participación en una Copa del Mundo hay que retroceder 12 años en el tiempo
Las nuevas reglas arbitrales que se van a aplicar por primera vez en el Mundial
Lograr la clasificación para un Mundial de fútbol es uno de esos objetivos con los que sueña cualquier selección, pero, al mismo tiempo, es un reto que no todos pueden cumplir, ya que, generalmente, entran en juego una serie de factores difíciles de controlar.
Lo psicológico prima por encima de todas las cosas y eso es algo que sabe perfectamente Italia, que se ha vuelto a quedar fuera del Mundial por tercera fase de clasificación consecutiva.
Ya no queda ni rastro de esa selección temible contra la que nadie quería jugar. Para encontrar la última participación de Italia en una Copa del Mundo hay que retroceder hasta Brasil 2014, donde decepcionó y su techo fueron los cuartos de final.
Desde entonces, nada ha vuelto a ser igual y la decepción en el país de la bota es evidente. La Squadra Azzurra se lleva quedando fuera del Mundial desde 2018 y toda una generación de italianos, sobre todo los nacidos a partir de 2006, no saben lo que es ver a su selección pelear por un trofeo que ganaron cuatro veces en el pasado.
Suecia fue la que apartó de Italia del Mundial en 2018. Macedonia del Norte hizo lo mismo cuatro años después y la última selección en reventar el sueño de toda una nación ha sido Bosnia-Herzegovina, que aprovechó el factor campo y dejó en la cuneta a la selección entrenada por Genaro Gattuso desde los once metros.
Italia volvió a vivir una pesadilla en Bosnia-Herzegovina
Lo vivido en Zenica fue catalogado como un drama nacional y los periodistas no tardaron en afirmar que la nueva ausencia de Italia en un Mundial es una noticia pésima de la que tardarán tiempo en recuperarse. «Bosnia ha vivido un sueño, pero para nosotros es una pesadilla insostenible. No lo hicimos mejor que Bosnia, no fuimos mejores. Somos una selección frágil: durante los partidos, nos desconectamos, cometemos errores, a veces defendemos fatal. Nuestros valores no son lo suficientemente fuertes como para elegir cómo jugar o incluso cuándo mandar. No tenemos la mentalidad de un gran equipo. Somos la única selección de primer nivel que no va al Mundial», analizó el exfutbolista Daniele Adani en la 'RAI'.
Son muchos los motivos que pueden explicar esta catástrofe, pero lo más evidente es que desde la Federación Italiana se está haciendo algo mal y esos errores constantes se han visto reflejados en las últimas fases de clasificación para el Mundial. La tetracampeona está viviendo una pesadilla interminable y la Eurocopa conseguida en 2021 no sirvió para absolutamente nada. El título logrado en Wembley fue un espejismo absoluto y el aficionado está en su derecho de exigir responsabilidades, algo que el Gobierno de Italia va a hacer.
Andrea Abodi, ministro de Deportes, ha ordenado una reestructuración total del fútbol italiano y, en ese sentido, la primera víctima apunta a ser Gabriele Gravina, presidente de la FIGC (Federazione Italiana Giuoco Calcio), que, tras caer ante Bosnia, decidió aferrarse al cargo y no dimitir.
Por lo tanto, a Italia no le va a quedar otra opción que empezar de cero. Con lo actual no da y a eso hay que sumarle que lo futbolístico se está quedando corto. Bien es cierto que la tetracampeona del mundo cuenta con algunos jugadores de primer nivel, pero el problema es que el salto al fútbol profesional es tan grande que se ha llegado a un punto en el que muchos jóvenes se quedan por el camino. Y así es imposible mirar al horizonte con optimismo.
«Agradezco al equipo y a su entrenador el compromiso que demostraron anoche, pero es evidente para todos que el fútbol italiano necesita reconstruirse y que este proceso debe comenzar con una renovación del liderazgo de la FIGC. El Gobierno ha demostrado concretamente, en los últimos años, su compromiso con todo el movimiento deportivo italiano. Nuestros atletas nos han brindado una enorme satisfacción en muchas disciplinas, y creo que es objetivamente incorrecto intentar negar su responsabilidad por el tercer fracaso consecutivo en la clasificación para el Mundial, acusando a las instituciones de un supuesto incumplimiento y restando importancia al nivel profesional de otros deportes. Se exige responsabilidad, humildad y respeto a todos. Italia debe volver a ser Italia, incluso en el fútbol mundial», sentenció Andrea Abodi.