La bandera del País Vasco con San Mamés de fondo
Los partidos vascos presionan para evitar que Bilbao y San Sebastián sean sedes del Mundial 2030
La posibilidad de que San Mamés y Anoeta acojan partidos de la Copa del Mundo 2030 es cada vez más complicada por temas políticos
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Todos los ojos del planeta fútbol están en estos momentos apuntando al Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, pero en cuanto finalice esta Copa del Mundo, el próximo 19 de julio, España recogerá el testigo porque ya se empezará a pensar en la cita de 2030. España será la anfitriona junto a Portugal y Marruecos, pero las sedes todavía no están asignadas por la FIFA ni tampoco decididas.
Inicialmente España presentó un dosier a la FIFA con 11 sedes mientras que Marruecos puso seis encima de la mesa y Portugal tres. Los estadios españoles fueron los siguientes: Anoeta (San Sebastián), Camp Nou (Barcelona), Gran Canaria (Las Palmas), La Cartuja (Sevilla), La Rosaleda (Málaga), Metropolitano (Madrid), Nueva Romareda (Zaragoza), RCDE Stadium (Barcelona), Riazor (La Coruña), San Mamés (Bilbao) y Santiago Bernabéu (Madrid). Dichas sedes no eran definitivas y existía la opción de que entrasen también Vigo o Valencia.
El problema está en que varias sedes han renunciado en estos meses y algunas podrían hacerlo en las próximas semanas. Riazor renunció a acoger el Mundial porque no quería llevar a cabo las reformas necesarias, al igual que le pasó a La Rosaleda, por lo que La Coruña y Málaga se cayeron y en su lugar comenzaron a sonar Vigo (Balaídos) y Valencia (Nou Mestalla). La cosa es que ahora también se podrían quedar fuera San Mamés y Anoeta, en este caso por temas políticos.
Las últimas declaraciones del lehendakari, Imanol Pradales, dejan en duda la continuidad de Bilbao y San Sebastián porque no quieren cumplir las «nuevas exigencias» que planteó la FIFA durante su última visita, en el mes de marzo, a las sedes mundialistas que propuso España. «Estamos haciendo un análisis profundo», confesó el líder del Gobierno vasco para dar carpetazo al asunto durante unos meses: «La última palabra de la FIFA no llegará antes de enero de 2027».
Una guerra electoral
Todo este asunto tiene como trasfondo una guerra electoral en el País Vasco. El Partido Popular acusó al PNV de plegarse a las exigencias de EH Bildu, que apuesta por el 'no' al Mundial 2030. «Quieren que Euskadi juegue en regional», aseguraron los populares. Y es que la mecha se prendió con las palabras del alcalde de San Sebastián, Jon Insausti (PNV), quien anunció la semana pasada que el consistorio estaba analizando la «conveniencia» de que la cita conjunta con Marruecos y Portugal se celebrara también en la capital guipuzcoana.
Desde entonces, el 'no' al Mundial 2030 se ha convertido en una postura de partido tanto de PNV como de EH Bildu, ambos tratando de posicionarse para las elecciones municipales del próximo año y también para los comicios vascos de 2028, donde nuevamente los jeltzales y la formación de Arnaldo Otegi se disputarán el Palacio de Ajuria Enea.
Los aledaños de San Mamés
Todo esto se suma también a la negativa del Gobierno vasco de que la selección española juegue partidos en San Mamés o Anoeta. Se trata de un asunto que también se ha tratado en las últimas semanas y que el ejecutivo vasco ha 'solucionado' pidiendo un partido entre la selección de Euskadi y la española con España como visitante. Una cosa que no puede suceder, pero que les sirvió para evitar que España regrese al País Vasco, lugar en el que no disputa un partido desde el 31 de mayo de 1967.
Volviendo al Mundial 2030, cabe señalar que en estos momentos solo cinco estadios tienen asegurada su presencia. El Santiago Bernabéu, el Camp Nou, San Mamés, La Cartuja y La Romareda son las sedes fijas, mientras que el Metropolitano no descarta bajarse para albergar conciertos y Gran Canaria y RCDE Stadium no cumplen ahora las condiciones. Necesitan mínimo 40.000 asientos y no están del todo convencidos de acometer la reforma. Vienen curvas para la RFEF.