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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, interviene durante el 76º Congreso de la FIFA 2026 en VancouverEFE

Infantino convoca a los altos cargos de la FIFA a una reunión de urgencia en Rabat

Gianni Infantino convocó este miércoles a los altos cargos de la FIFA a una reunión de crisis en la capital marroquí, Rabat, donde se encuentra recluido, mientras Arsène Wenger aumentaba la presión sobre el asediado presidente de la FIFA.

Según algunas fuentes, Infantino convocó a sus colaboradores en la capital del país norteafricano en un intento desesperado por aferrarse al poder y sus personas de confianza han estado instando a la mayoría de las 211 federaciones miembro a que le respalden de forma pública.

Los colaboradores del máximo mandatario del fútbol mundial también han estado intentando persuadir a algunas de las máximas leyendas del deporte rey–un grupo de exjugadores internacionales a los que se les paga por aparecer en los eventos de la FIFA–para que apoyen públicamente a Infantino, aunque hasta ahora sin éxito. Una fuente declaró a The Times: «Les encantaría que un exjugador famoso saliera a apoyar a Infantino, pero parece que su imagen es demasiado tóxica».

La declaración de Wenger de que la retirada del plan de Infantino para «vender» el Mundial era «absolutamente necesaria», y de que se le había mantenido al margen de dicho plan, se considera otro giro desastroso para el presidente de la FIFA, lo que le ha distanciado del plan para la venta de la Copa del Mundo.

La renuncia del exentrenador francés produjo tras un correo electrónico enviado al personal por el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, quien se refirió a «una serie de acontecimientos tristes y censurables» en torno al plan.

Por su parte, el príncipe Ali bin al-Hussein, presidente de la Federación Jordana de Fútbol, denunció que la presión ejercida sobre las federaciones miembro para que respalden a Infantino de cara a su reelección el año que viene «equivale a un chantaje». «No le respaldamos antes y, desde luego, tampoco lo haremos ahora», publicó el príncipe Ali en X. «Pero toda la situación equivale a un chantaje y nos negamos a ceder ante ello».

Hasta ahora, solo un pequeño número de países ha ofrecido su respaldo público a Infantino, entre los que, curiosamente, no se encuentra Arabia Saudí, que organizará el Mundial 2034 en solitario.

Según algunas fuentes, un grupo de altos cargos de la FIFA celebró el martes una reunión directiva sin la presencia de Infantino, y todos menos uno se opusieron al plan de venta de la Copa del Mundo.

Este hecho, junto con las declaraciones de Wenger y el correo electrónico de Grafström, aumentará más si cabe la presión sobre Infantino para que dimita. Porque parece que sus aliados clave se han vuelto ahora en su contra.

Wenger declaró: «Los recientes acontecimientos en la FIFA merecen una aclaración por mi parte. No participé en este plan estratégico y me enteré del proyecto por primera vez a través de los medios de comunicación. La decisión de retirar el proyecto era absolutamente necesaria e incuestionable, porque creo firmemente en una FIFA independiente que sirva a nuestro deporte con compromiso, transparencia e integridad».

Se da por hecho que Grafström no estaba a favor del plan de Infantino de crear una empresa llamada FIFA Forward Enterprises (FFE), en la que iban a participar inversores privados liderados por Joshua Kushner, CEO de Thrive Capital y hermano del yerno de Donald Trump, Jared.

Grafstrom envió un correo electrónico al personal de la FIFA en el que decía: «Todos nos hemos visto envueltos en una tormenta difícil de comprender y aceptar, pero, como secretario general, os insto a que sigáis centrados en lo que siempre nos ha unido: servir al fútbol y a nuestras 211 federaciones miembro.

«Una serie de acontecimientos tristes y censurables —que, afortunadamente, concluyeron con el abandono definitivo del proyecto de la FFE—, por mucho que nos consternen, no deben eclipsar esta realidad. Les aseguro que ustedes, como miembros de la administración, serán defendidos y protegidos del contexto político que vivimos actualmente. No tienen por qué preocuparse.

«Las personas, los momentos de inestabilidad y los episodios desafortunados van y vienen. La institución, su misión y su responsabilidad para con el fútbol mundial perduran, y por eso debemos mantener siempre nuestra profesionalidad, nuestra perspectiva y nuestra serenidad».

En ese sentido, los opositores de Infantino ya están planificando el futuro tras su mandato, y algunos consideran que debería modificarse la estructura mediante una rotación entre los presidentes de las confederaciones cada cuatro años, mientras que otros eso les preocupa que concentrará demasiado poder en manos de un director ejecutivo.

El príncipe Ali, por ejemplo, se presentó como candidato frente a Infantino para la presidencia de la FIFA en 2016, y su extensa declaración puso de manifiesto las presiones a las que se ven sometidas las federaciones.

Jordania se clasificó para el Mundial, pero a muchos de sus aficionados no se les concedieron visados para entrar en EE. UU. a pesar de que tenían entradas —«que, además, sabemos que se vendieron a precios exorbitantes»— y el príncipe Ali señaló que la Federación de su país fue sometida a una fuerte imposición por parte del Gobierno de Trump, mientras que quienes residían y jugaban en Canadá y México lo hacían libres de impuestos.

«Llevamos esperando desde diciembre el dinero de las primas para nuestros jugadores por la Copa Árabe de Catar, que es un evento de la FIFA… mientras que, al mismo tiempo, la FIFA se jacta de los miles de millones que tiene en reserva.

«Está claro que el problema radica realmente en el liderazgo. Durante meses, la FIFA se ha negado a ayudarnos en ninguno de estos u otros asuntos, hasta que durante el Mundial se me comunicó verbalmente que, si apoyaba a Infantino, eso contribuiría en gran medida a ayudar a nuestra Federación. En Jordania nos enorgullecemos de defender los valores éticos».