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Los inmigrantes que continúan en Ceuta pasan el día semiocultos en plazas y parques de las barriadas periféricas

Los inmigrantes que continúan en Ceuta pasan el día semiocultos en plazas y parques de las barriadas periféricasEl Debate

El día a día en las barriadas ceutíes donde los vecinos pasan miedo: «Hay inmigrantes hasta en los contenedores»

El centro de la ciudad autonóma ha recuperado con cierta rapidez la normalidad, pero la situación de las zonas periféricas dista mucho de ser la ideal: «Se acumula la suciedad y en varios parques y esquinas huele mucho a orina»

Un ceutí cargado con bolsas regresa a su casa tras haber hecho la compra diaria. Vecino de la barriada de ‘El Morro’, donde lleva viviendo «toda la vida», nos acompaña para mostrar la realidad de la zona en la que vive.

Durante el camino nos encontramos con muchos de los inmigrantes que presumiblemente cruzaron la frontera recientemente y que continúan deambulando por las calles. Lo habitual es toparse con varios de ellos tirados en los parques y en los bancos. Otros vienen de hacer la compra. Hay suciedad y un olor a orina evidente. Nuestro cicerone refiere además la inseguridad que él y sus vecinos experimentan. «Vivimos con miedo, yo solo me atrevo a salir con mi perro si es de noche».

Nuestros pasos se dirigen hasta el mirador de la cuesta situado al final de la calle Francisco de Ribalta. A pesar de las impresionantes vistas al Estrecho de Gibraltar, no es eso en este momento lo que llama la atención del visitante. Suciedad y otros enseres se acumulan en la ladera. «Cualquier día vamos a salir ardiendo», vaticina.

Otros han optado por 'alojarse' en laderas ocultas por la vegetación y la suciedad, lo que incrementa el riesgo de incendios

Otros han optado por 'alojarse' en laderas ocultas por la vegetación y la suciedad, lo que incrementa el riesgo de incendiosEl Debate

Ocultos en garajes y sotanos

Cambiamos de zona. Nos encaminamos a otra de las barriadas populares de la ciudad autónoma, la de Juan Carlos I. Otra ceutí, trabajadora en un hotel de la zona centro, relata cómo lo vive ella: «Hay muchos inmigrantes por las calles. Se han refugiado en garajes, sótanos, solares…, he escuchado que los hay hasta escondidos en los contenedores», avisa. «Entro de madrugada a mi turno de trabajo y me da miedo andar por aquí cuando todavía es de noche. Hoy me han traído, pero no puedo estar así siempre».

Junto a nosotros se alza la Mezquita Sidi Embarek. Allí se está ofreciendo, a través de la Luna Roja, repartos de comida para los recién llegados. Una escena que, al igual que ha hecho la Cruz Roja con los que paran en la Playa de El Trampolín, no hace más que prolongar los problemas, a juicio de los vecinos de estos barrios: «Si siguen encontrando dónde alimentarse, nunca se irán». El cementerio musulmán aledaño al templo se ha convertido en otra especie de refugio donde decenas de jóvenes duermen y se asean.

Estampa habitual de una calle en la barriada de 'El Morro'

Estampa habitual de una calle en la barriada de 'El Morro'El Debate

La situación sigue siendo delicada en otros puntos de la ciudad. El CETI (Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes) permanece colapsado y los inmigrantes que no han encontrado sitio han montado improvisadas tiendas de campaña en el monte en el que se sitúa.

Los vecinos de La Colina, en la zona aledaña, han decidido vallar la zona de acceso a sus residencias tras haberse notificado varios intentos de robo.

​Por ello, señalan, piden más seguridad. Su principal preocupación es que algunos inmigrantes, tras acumular varios días donde el alimento escasea y sin un techo para dormir, intenten acceder a sus parcelas. Además, temen, la gran concentración de ilegales incremente la posibilidad de que se produzca fuego en el monte que los rodea.
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