El centrocampista Bernardo Silva (i) posa con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, durante la presentación del portugués
Bernardo Silva, el líder de Mourinho dentro y fuera del campo
El luso no estaba 'en la lista', pero el entrenador pidió su fichaje para ensamblar el fútbol con su clase, su tempo del partido y su experiencia
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Jugar en un club que ha ganado 15 Champions no es para todos. Bernardo Silva pisa fuerte en su estreno en el Real Madrid. El portugués no da puntada sin hilo. Muchos interpretan que la frase es un gancho cruzado en la mandíbula metafórica de su excompañero Rodri, que se bajó del caballo blanco después de haber acordado un contrato por cuatro años con el mismo sueldo que tenía en Mánchester.
Bernardo Silva firma por dos y espera estar los cuatro que Rodri rechazó. Así los quiere Mou, osados, directos, fuertes, 'confiantes'. Líderes. El entrenador exigió la contratación de su compatriota para dirigir el Real Madrid en el césped. Sucedió hace treinta y cinco días. Bernardo no estaba en la lista inicial de objetivos de la dirección deportiva blanca. El Barcelona negoció por él. Luego fue el Atlético, que iba a a ficharle en cuestión de unas horas, hasta que Mourinho habló con Jorge Mendes y le dijo que detuviera la operación. El técnico dialogó con Bernardo para ver si quería venir. Contestó al instante que sí. Como le gusta a Mourinho. Como suele suceder cuando te llama el Real Madrid.
El entrenador contactó con José Ángel Sánchez y explicó la importancia de conseguir al jugador. Florentino Pérez dio finalmente luz verde. Adelante. Bernardo supo que el Real Madrid le fichaba por dos temporadas. Mendes se encargó de llamar a Gil Marín y comunicarle que la reunión del día siguiente quedaba suspendida porque el futbolista no firmaba por el Atlético y lo hacía por el Real Madrid. A veces hay que hacer llamadas desagradables. Va en el sueldo. Así se escribe la historia. Bernardo le dijo sí al Real Madrid en un santiamén. El Real Madrid no es para todos. Bernardo va siempre al ataque.
Mourinho pidió a su paisano porque es un centrocampista que sabe manejar un equipo. Su calidad técnica, su precisión en el pase, su visión de juego, su experiencia para medir el tempo del partido y saber pararlo o incentivarlo, son virtudes que Mourinho conoce bien. Las aportará al Real Madrid. Lo que Mourinho ha conseguido es introducir a un hombre de su confianza que es su extensión en el campo y fuera del campo. Porque Silva es un jefe de fútbol en el césped y un jefe natural de vestuario. Pero es un líder distinto a todos. No es jefe en el sentido de imponer mando. No. Su liderazgo se lo gana personalmente demostrando su veteranía en cada situación.
Cae bien. Porque es empático, es amigable con todo el mundo. «Es muy simpático, tiene mucha gracia», dicen en la cocina de Valdebebas. Gasta bromas, hace reír. Eso viene bien después de un último curso difícil en la caseta madridista. Es bueno que llegue un profesional de este calibre humano en el ecosistema del grupo. No es sencillo ser nuevo, ganarte a todos y dar un ambiente positivo. El lisboeta sabe que Mourinho le convierte en el timonel del equipo de las quince Champions en busca de busca La Decimosexta. Responsabilidad y compromiso están asegurado s. Por eso le han fichado.
Va a jugar en la línea de creación
Sabe muy bien la misión que su compatriota le encomienda. Va a jugar como medio de construcción en el doble pivote, al lado de Valverde o de Tchouaméni, según cada partido. El luso llevará la batuta. Repartirá el juego. Su versatilidad, sus recursos y sus pases concisos le hacen acreedor a tomar ese testigo y cargar con la agilidad del fútbol del conjunto. Mourinho propugna que Bernardo mueva la pelota con velocidad porque desea realizar un fútbol explosivo, de robo y contragolpe, con acciones de ataque en tres pases. Cinco como máximo. No quiere la retención de balón que frena la rapidez de la estampida, pretende que Bernardo demuestre su técnica en el pase rápido, que construya el ataque desde sus botas con agilidad mental. Jugará a un toque, dos como mucho.
Será el director de orquesta y los compañeros lo han asimilado muy bien. Se entiende bien con ellos en el despliegue estratégico. Todo el fútbol pasa por él. El dilema es su resistencia física. No puede jugar 60 encuentros al mando. Deberá tomar descansos para no fundirse. Mourinho le concederá respiros colocando a Güler en su posición. El lisboeta también podrá ejercer de media punta en algunos encuentros, cuando el técnico no quiera desgastarle tanto. El primer examen como director será en el RCDE Stadium.
Bernardo debe funcionar en ese cometido y sobre todo necesita que el equipo rinda bien, cada uno en su rol. Espera que su reparto de juego tenga la contraprestación de sus compañeros en el centro del campo y en ataque. Si los demás no ofrecen su nivel, el timonel quedará en un segundo plano, aunque él personalmente lo haga bien.
Bernardo asume con ilusión esta última etapa de su carrera. A los 32 años se sale de su posición fácil, ser interior derecha para penetrar hacia el centro y crear jugadas entre líneas, y toma el riesgo de ser el timón del club más exigente y exigido de la historia. Una nueva afrenta particular en el objetivo de ganar la Copa de Europa con las riendas en sus manos y en sus botas. No está mal para empezar. El Real Madrid, en efecto, no es para todos. Sí lo es para él, le dice Don Bernardo a Don Rodrigo, hasta hace poco Condes de Mánchester. No da puntada sin hilo.