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Luis Enrique, en el documental de Movistar + sobre el Camp NouMovistar +

Luis Enrique recuerda el regreso de Figo al Camp Nou y confiesa si volvería al Barça: «¿La verdad?»

Hay partidos que se juegan durante 90 minutos y otros que empiezan mucho antes de que ruede el balón. El regreso de Luis Figo al Camp Nou pertenece a la segunda categoría. Aquel 21 de octubre de 2000, el FC Barcelona - Real Madrid estuvo marcado por una atmósfera difícil de explicar con palabras y por una hostilidad que convirtió cada aparición del portugués sobre el césped en un acontecimiento.

Luis Enrique, que entonces vestía la camiseta azulgrana y que ahora es el entrenador del PSG, ha echado la vista atrás en el reportaje El Camp Nou: bienvenidos al estadio, disponible en Movistar Plus. Y cuando recuerda aquella noche, no duda en colocarla por encima de cualquier otra vivida en sus ocho años como jugador del Barça. «El partido que más ambiente viví como jugador en el Camp Nou, y jugué 8 años, fue el día que volvió Figo», explica el asturiano.

No era un regreso cualquiera. Figo era la gran estrella del Barcelona y, apenas unos meses después de abandonar el club para fichar por el Real Madrid, recibió el Balón de Oro. Para la afición azulgrana, la herida estaba todavía abierta (continúa a día de hoy) y era imposible que no le recibiera de manera hostil. El que había sido uno de sus grandes ídolos había cruzado directamente la frontera hacia el eterno enemigo. «Figo era un hermano para nosotros, un hermano de verdad. Era nuestro mejor jugador, que se marchó a Madrid», recuerda Luis Enrique.

El ambiente fue diferente desde mucho antes de que rodara el balón. Lo habitual en el Camp Nou era que el estadio fuese llenándose poco a poco, pero aquel día las gradas ya estaban abarrotadas cuando todavía faltaba casi una hora para el partido. Los jugadores pudieron comprobarlo durante el calentamiento y el ruido era tan ensordecedor que apenas podían escucharse entre ellos, tal y como confiesa Luis Enrique. «El Camp Nou es un estadio que llegas media horita antes y está medio vacío. Cuando sales a calentar, hay poca gente. Aquel día, 45 minutos antes, estaba lleno a reventar. Calentando, no nos oíamos», relata el técnico asturiano.

Luis Enrique recuerda incluso una conversación con el 'Pitu' Abelardo y Pep Guardiola antes de saltar al terreno de juego. La sensación que transmitía aquel estadio era tan poderosa que terminó convirtiéndose en una certeza para los futbolistas azulgranas. «Me acuerdo de comentar con el Pitu, creo que estaba Pep también, que ‘es imposible que perdamos. Es imposible. Da igual quién juegue con la camiseta de Barça, es imposible que perdamos’. Había una energía que daba hasta miedo», cuenta.

El césped terminó confirmando lo que parecía escrito desde las gradas. El Barcelona derrotó al Real Madrid por 2-0 y Luis Enrique fue precisamente uno de los goleadores de aquella noche. Pero el marcador no explica todo lo que significó aquella batalla. Figo, pese a todo, fue el mejor jugador del conjunto blanco, aunque no estuvo nada cómodo durante el duelo. «Me acuerdo que al Figo le marcó Puyi (Puyol), un Puyi muy joven, pero una bestia de Puyi. Figo fue el mejor del Madrid, a pesar de aquella presión que yo no había ni siquiera imaginado. Y ganamos el partido porque era imposible no ganarlo», recuerda el asturiano.

Figo, en el Camp Nou con la camiseta del Real MadridMovistar +

Con el paso del tiempo, aquella rivalidad sigue siendo, para él, una de las grandes razones que hacen especial al fútbol español. El técnico considera que la existencia del uno depende, en cierto modo, de la del otro. «Es una rivalidad que yo creo que es hasta necesaria. ¿Qué sería el Madrid sin el Barça y el Barça sin el Madrid? Que se vayan a otra liga. No, no. Barça y Madrid son dos equipos que se necesitan».

¿Vuelta al Barça?

Más de dos décadas después, Luis Enrique ha vivido el fútbol de todas las formas posibles. Fue jugador de ambos equipo, entrenador del Barcelona, seleccionador de España y ahora dirige al PSG. Sin embargo, cuando le preguntan por un hipotético regreso al banquillo azulgrana, su respuesta deja claro que es un imposible. «¿La verdad? No», sentencia.