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Yan Diomande desea ser titular pronto en el Real Madrid de MourinhoAFP7 vía Europa Press

Mourinho protege a Diomande y entra poco a poco en el once porque el peso lo tienen otros

Sesenta minutos jugados. Una hora repartida en los tres partidos de Liga disputados hasta hoy. Un promedio de 20 minutos por jornada que aumentará progresivamente. Yan Diomande quiere ser protagonista cuanto antes, pero Mourinho ha colocado un escudo delante de él para protegerle de la presión externa que genera el club más mediático del mundo.

El futbolista solo tiene 19 años y el ansia de la juventud se encuentra frente al poso de la experiencia que impone el entrenador. Pero el chaval entiende que su jefe busca lo mejor para él. Mourinho tiene un santo y seña protector: que los palos, que llegarán, caigan sobre mí y no sobre el chico, que ya ha demostrado en una hora de Liga diversas jugadas que hacen presagiar cosas buenas.

Hay que hacer una advertencia inicial. Yan Diomande es un muchacho, pero demuestra una madurez impropia de su edad. Una personalidad formada por la dureza del mundo de donde viene. Yan tiene carácter, no le teme a nada ni nadie. No le pesa el precio que pagaron por él. Expuesto el punto de partida, el responsable de la plantilla madridista sabe más por viejo que por diablo y tiene claro que muchos enemigos del Real Madrid están esperando un batacazo, una derrota, para atacarle a él y sobre todo para atacar a esta joven promesa que ha costado 125 millones más 15 en variables. Quiere que cuando los problemas lleguen las críticas se concentren en su persona, que ha sufrido miles de disparos dialécticos, y no en un jugador que siempre ha sido elogiado, que nunca ha sido atacado y que ahora comprobará más pronto que tarde cómo le fusilan verbalmente solo porque pertenece al Real Madrid. Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Diomande demuestra en los entrenamientos una brillantez supina. Su regate con las dos piernas es asombroso. Se pasa el balón de una a otra en un encaje de bolillos que desborda a los defensas en un segundo. Poco a poco lo hace en competición, ya lo hizo ante el Málaga, a medida que Mourinho le introduce en el organigrama táctico. Tranquilo, le dice, que vas a jugar.

A pies juntillas con el entrenador

El delantero africano encaja todas las decisiones de su jefe porque sabe que lo hace por su bien. Deja actuar al que más sabe. Mourinho le quiere moldear a su imagen y semejanza. Yan ha dicho que morirá por él en el campo de batalla. Y el míster le dice que muera por el Real Madrid. Son palabras que revelan la confianza total de 'Dio' en el entrenador. Está convencido de la conveniencia deportiva y extradeportiva de la planificación del técnico en su evolución en el conjunto blanco.

El marfileño es un delantero extraño. Alto, mide 180 centímetros y pesa 75 kilos. Posee una morfología muy atlética, de espaldas anchas y hombros marcados. No parece un delantero, sino un central. Pues es todo un extremo que puede jugar por ambos flancos dada la clase que atesoren sus dos piernas. Por la izquierda es letal y por la derecha penetra hacia el interior y se convierte en un improvisado delantero centro que regatea y dispara. Su finta pasándose el balón de pierna a pierna es estratosférica.

Diomande regatea a José Salinas durante el Real Madrid - MálagaAFP7 vía Europa Press

Mourinho pule estas virtudes para que el costamarfileño nacido en Abiyán tome las decisiones certeras en cada momento, pues Mbappé estará ojo avizor a sus jugadas. Diomande puede ser el hombre decisivo para el goleador del Real Madrid. ¿Por qué? Porque el portugués quiere dejar claro que el mejor Real Madrid dependerá del crecimiento como equipo de estos tres tenores. Dice de Kylian que prefiere que marque 40 goles jugando «para el equipo» a que consiga 60 individualmente. Dice de Vinicius que será muy importante para el equipo «si juega en beneficio del esquema» y eso quiere decir que debe dar los pases de gol a Mbappé. De Bellingham subraya que juega arriba por detrás de Mbappé para aprovechar su capacidad goleadora. El fútbol en pro del esquema que realiza el inglés es indiscutible desde siempre y lo que hay que explotar es su calidad dentro del área como rematador y actor principal de la última jugada. La palabra «equipo» es la clave.

Muy bien, dirán ustedes. ¿Y de Diomande qué? Mourinho deja claro que el africano debe ser el cuarto jinete de esta historia. La responsabilidad del funcionamiento del Real Madrid como conjunto debe pesar sobre los tres tenores. Lo dice y lo hace. Diomande será el cuarto hombre, con aspiraciones a subir escalones paulatinamente dentro de muy poco. Al tiempo.

Tranquilidad, espeta Mourinho a Diomande. Todo llega. Pretende que el delantero africano se consolide en la alineación con buenas actuaciones. Llegará su primera titularidad, su primer partido completo, su primera asistencia mortal, su primer gol. Será el comienzo de una gran amistad (Bogart dixit). Yan cree en Mourinho y está a sus órdenes. Espera su primera gran oportunidad. Desea afianzarse en el sistema de juego. Coordinar bien con los tres tenores y especialmente con el mejor futbolista del mundo. Puede ser su escudero de oro. Mourinho ha puesto un escudo ante Diomande para que pronto sea el escudero especial de Mbappé.