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Joan Laporta, en una imagen de archivoAFP7 vía Europa Press

Joan Laporta ataca al Real Madrid constantemente. Es una guerra eterna, larvada por la denuncia perenne de Florentino Pérez para que se castigue al club azulgrana por el BarçaGate de los pagos a Negreira, el vicepresidente arbitral que cobró 8,5 millones del club catalán durante este siglo. Laporta ataca al Real Madrid por las «recalificaciones» en un mensaje populista.

Se refiere al acuerdo entre el club blanco y las instituciones madrileñas por el que 850.000 metros cuadrados de la Ciudad Real Madrid serán destinados a crear «el distrito de innovación de Madrid», una ciudad tecnológica que albergará a todas las grandes empresas digitales y de innovación, dará trabajo cualificado a sus 23.000 personas y producirá un impacto económico de 1.200 millones para el PIB de la región madrileña.

La clave es que el Real Madrid es propietario de esos terrenos. Nadie regala nada. Y la entidad tenía ofertas de diversos proyectos de alto voltaje. La ciudad tecnológica es la decisión.

La paradoja de la crítica de Laporta, que huele a envidia, como Mourinho olía en el ambiente del BarçaGate, es que el Barcelona es históricamente el club más ayudado por el Estado español en el siglo XX y en el siglo XXI. El Barcelona es la entidad deportiva que más recalificaciones ha disfrutado en España, en la dictadura y en la democracia, pero especialmente gracias a Francisco Franco. La última la disfrutaron Joan Gaspart y Joan Laporta en su primer mandato, desde principios de siglo. Los hechos son información, no opiniones. Vamos a explicarles al detalle las recalificaciones que «salvaron la deuda del Barcelona y evitaron su posible desaparición», según afirma el historiador Bernardo Salazar, quien especifica que «Franco fue especialmente quien salvó al Barcelona con tres recalificaciones y una subvención».

Primera recalificación: 1951

La primera gran ayuda se produjo en 1951. El esplendor de Kubala supuso que el campo de Les Corts se quedara pequeño. Había dos vías: ampliarlo o construir un nuevo estadio.

El Ayuntamiento de Barcelona autorizó la primera recalificación al equipo catalán. Se cambiaron unos terrenos entre la Riera Blanca y la calle de la Maternidad por otros situados en la Diagonal. El historiador Justo Conde escribió que la compraventa de los solares se hizo con un precio fijado por el Ayuntamiento y «bajo la amenaza de la expropiación». El gobernador civil ordenó años más tarde el desalojo por la fuerza de los terrenos, en los que vivían los arrendatarios legales y las chabolas de inmigrantes.

Francesc Miró-Sans (i), recibe el trofeo al mejor club de 1957 de manos de Juan Antonio SamaranchEFE

Gracias a la intervención del gobernador civil, Felipe Acedo Colunga, y a la recalificación de los terrenos, el Barcelona pudo empezar la construcción del Camp Nou años después. Felipe Acedo Colunga era General y fiscal del Ejército, gobernador civil de Barcelona entre 1951 y 1960. El discurso del presidente del Barcelona, Francesc Miró-Sans, en la asamblea general de socios celebrada en 1955 fue una loa a Felipe Acedo Colunga por permitir el proyecto: «No todos los terrenos adquiridos están totalmente libres y a nuestra disposición, puesto que se está desalojando a los arrendatarios y ocupantes allí establecidos. Hay que hacer constar nuestro profundo agradecimiento al Gobernador Civil, don Felipe Acedo Colunga, que, siempre ha atendido todo cuanto refunda en la grandeza de Barcelona, se ha percatado perfectamente desde el primer momento de la monumentalidad de nuestros proyectos y les ha prestado siempre el más cariñoso y entusiasta apoyo».

El Barcelona le entregó la insignia de oro y brillantes en octubre de 1952. El 28 de marzo de 1954 se colocó la primera piedra del Camp Nou. Solo unas semanas antes de confirmarse la recalificación, en mayo de 1951, Franco fue condecorado por el Barcelona con la insignia de oro y brillantes. El jefe del Estado y el gobernador civil fueron condecorados por el Barcelona antes y después de obtener los permisos urbanísticos. El 26 de noviembre de 1952 la directiva del Barcelona visitó a Franco. El Jefe del Estado, según publicó La Vanguardia, «se interesó por el proyecto del nuevo estadio que el F.C. Barcelona tiene en vías de realización».

Segunda recalificación: 1962

La historia de los excesivos costes del estadio se repite ahora. Siempre se repite. Hace 64 años, en 1962, el Barcelona estaba ahogado por el enorme gasto de las obras del Camp Nou. El precio superó lo presupuestado. Se excedió en 67 millones de pesetas, una barbaridad. La deuda del club era de 251 millones. Vender el antiguo Les Corts era la solución, pero su calificación urbanística era de zona verde privada.

En 1962, el presidente de la entidad, Enric Llaudet, se entrevistó con el alcalde, Josep María Porcioles. Bernardo Salazar cuenta «que en los meses siguientes hubo presiones de todo tipo». Porcioles trabajó y consiguió aprobar la segunda recalificación pese a las protestas vecinales. El Barcelona cedió al Ayuntamiento mil metros cuadrados y Porcioles fue nombrado socio de honor. Unos meses antes de aprobarse la recalificación, el Barcelona visitó a Franco. Los terrenos de Les Corts fueron vendidos al Estado español. Fue cuando Bernardo Salazar dejó esta frase para la historia: «Franco acabó con la deuda del Barça».

Ladislao Kubala (c) firma su contrato como director técnico del Barcelona junto al nuevo presidente Enric Llaudet (i)EFE

Tres años más tarde, viento en popa toda vela, el Barcelona se benefició de otra recalificación. En septiembre de 1965 fue Joan Gich, directivo del Barcelona y futuro Delegado Nacional de Deportes, quien logró que le otorgaran al club de 200 millones de pesetas por otro cambio de utilidad de unos terrenos. La amistad de Joan Gich con Torcuato Fernández-Miranda fue clave. El futuro presidente del Consejo de Ministros fue nombrado socio de honor azulgrana. El Boletín Oficial del Estado número 228, fechado el 23 de septiembre de 1965, decía: «Se aprueba el cambio de uso de una zona verde del Plan Parcial de Ordenación Urbana de la Zona Norte».

Diez meses más tarde, en julio de 1966, el presidente, la Junta directiva y la plantilla visitaron a Franco en El Pardo. Enrique Llaudet le envió una carta en la que subrayaba el apoyo oficial. El discurso del presidente fue publicado en la revista 'Barça', en el número 556, en la página 3 del 13 de julio de 1966. «Hoy, gracias al apoyo que nos habéis prestado y que culminó con el Decreto de reconversión de los terrenos de Les Corts, el Club de Fútbol Barcelona se siente orgulloso y al mismo tiempo consciente de la responsabilidad adquirida, al ser el Club más fuerte de esta tierra catalana, a la que tan constante ayuda venís ofreciendo en todos los órdenes. Al tiempo que os rinde tributo por vuestra comprensión y ayuda».

La cuarta gran ayuda se produjo en 1970. No fue una recalificación de terrenos, fue más sencillo. Simplemente, una subvención del Estado, con dinero de todos los españoles. Franco otorgó al Barça una subvención a fondo perdido de 45 millones de pesetas para su complejo polideportivo. En la revista 'Barça' del 28 de julio de 1970 se escribió que Joan Gich, ya exdirectivo del Barcelona y entonces ministro de Franco, fue otra vez decisivo.

El quinto gran apoyo institucional se produjo en democracia y en las presidencias de Gaspart y Laporta. Entre el año 2000 y el 2009 se aprobó y se ejecutó que una parte de los terrenos de la ciudad deportiva azulgrana, esa que recibió 45 millones de subvención con Franco, se transformara en territorio urbanizable. Se levantaron una torre de 17 plantas y otras dos de diez pisos. Se crearon un hotel y espacios para oficinas. Todo controlado por el Barcelona. Cinco «recalificaciones» de órdago en total, cuatro disfrutadas con Franco. Más que nadie en España. Pero Laporta habla del Real Madrid. Y, por cierto, nunca habla de las que han ayudado al Atlético.