Mourinho empezará a tomar decisiones tras el parón de selecciones
Mourinho deja claro que se acabó el recreo y empezará a tomar decisiones si no hay cambios
El técnico alineó un once tipo y ha defendido a los suyos, pero ya no hará concesiones porque si el equipo pierde a quien señalan es al entrenador y la afición pide meritocracia
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Ha dado la cara por sus pupilos y ahora pide que ellos den la cara por él. Mourinho ha defendido a los suyos para que las críticas se dirigieran a él y las dos derrotas han supuesto que el madridismo le pida cambios en la alineación. El Real Madrid mereció ganar al Betis y la escopeta de ferias con la que dispararon Mbappé y Vinicius hizo que sus hombres perdieran el partido. Para colmo, se anuló un golazo de Espí por el pelo de una gamba traída de Sanlúcar. Pero se perdió. La derrota en el Metropolitano significó la segunda en dos meses y este mal resultado ha evocado ya un punto de inflexión.
El arbitraje fue decisivo, sí, y en condiciones normales el Real Madrid habría ganado al Atlético. Cierto. Dicha la verdad, el análisis exigente de Mourinho dicta que si sus pupilos hubieran estado bien habrían puntuado o ganado incluso con el VAR de Trujillo. El luso sabe que faltó fútbol en su equipo. Que faltan cosas. Y que debe cambiar de protagonistas.
Con los árbitros como enemigos eternos del Real Madrid, una realidad que conoce desde hace tres lustros, el portugués ha dicho que se acabó el recreo. Ya no hará concesiones con ningún futbolista, porque si algunos no responden en el césped las críticas comienzan a dispararle a él. Y eso sí que no. Hasta aquí hemos llegado. Ha otorgado la confianza de la titularidad a una lista de jugadores y desde ahora cambiará a los que no rindan e introducirá en las alineaciones a los que merecen jugar más.
Es la afición madridista la que le pide que aplique la meritocracia, la que dice que jueguen los que mejor están y que deje de mantener en el once a hombres que son y han sido muy importantes pero que actualmente no están a un buen nivel. Es lo que hará a partir de ahora. Se acabó el recreo. Desde ahora hay que aprobar el examen en cada partido.
Diomande, titular ante el Villarreal
La primera consecuencia de este recreo que se acaba es que Diomande será titular ante el Villarreal. Vinicius vendrá de jugar en Asia y Oceanía con Brasil y llegará muy tarde a Madrid, pocas horas antes del partido del Bernabéu. Lo lógico es que el delantero que mejor ha rendido en los tres últimos encuentros, el marfileño, sea protagonista desde el principio. Será el primer golpe de efecto para confirmar que la meritocracia comienza a imponerse en el Real Madrid. Por supuesto, Vinicius volverá a su puesto y es posible que así suceda en el duelo de Champions que se vivirá cuatro días más tarde frente a la Roma, pero este salto adelante del joven africano expresa el cambio que Mourinho empieza a imponer.
Diomande merece jugar, Bernardo merece jugar. Cuidado. Vinicius y otros teóricos titulares saben que no han funcionado como debían, que el árbol se mueve y que no tienen la titularidad asegurada. Esa es la clave del meollo, varios futbolistas observan que otros jugadores presionan para tener mayor participación con una actitud muy positiva. Espí es el mejor espejo.
Mourinho valora esta aplicación paulatina de la meritocracia como una advertencia para los teóricos titulares. Es un acicate para que mejoren su nivel, porque hay otros hombres que pelean por quitarles el sitio. El entrenador no realizará otro once tipo que se convierta en un nuevo comportamiento estanco. Lo que piensa ejecutar es una rotación mucho más fuerte, porque hay un ramillete de hombres que merecen jugar. Diomande, Bernardo, Brahim, Espí, Rüdiger y Carreras piden hueco. Y esa competencia será una alerta máxima para que Huijsen, Cucurella, Tchouaméni, Valverde, Güler y Vinicius mejoren sus prestaciones.
La lesión de Konaté puede dar lugar a Rüdiger ante el Villarreal. Valverde también puede comenzar en la reserva en esa jornada liguera en beneficio de Bernardo. El quid de la cuestión será la alineación de Mourinho en el Estadio Olímpico romano cien horas después.
Va a jugar toda la plantilla
El técnico lusitano incita a la competitividad y ahora llega un maratón de partidos cada cuatro días que dará oportunidades a todo el plantel. La mitad del equipo está con sus selecciones pero la otra mitad del elenco está aquí, en Valdebebas, trabajando duro para ser muy competitivos en este cargado calendario de octubre. Mourinho les aprieta, porque no pueden fallar más.
Rüdiger, Valverde, Tchouaméni, Carreras, Konaté, Courtois, Lunin y Asencio entrenan con Mourinho en la capital de España, a la vera de Militao, Mendy y Rodrygo. Los jugadores deberán aprovechar estas ocasiones de jugar que se les presentan, con envites cada cuatro fechas. El conjunto blanco recibe al Villarreal, vuela a Roma, se mide luego al Sevilla e inmediatamente aterriza el Leipzig en el Bernabéu. Cuatro compromisos en once días. Y otros cuatro más tarde llega el clásico en el Camp Nou. Octubre marcará la temporada del Real Madrid.
José Mourinho, durante el derbi ante el Atlético
En esas quince noches Carreras jugará, Rüdiger jugará, Espí jugará, Bernardo jugará, Brahim jugará, Tchouaméni jugará, Valverde jugará, Güler jugará. Y Thiago jugará por fin esta temporada con el Real Madrid. Todos deben hacerlo muy bien, pues Mourinho ha abierto la plica de la meritocracia para decidir quiénes serán los once elegidos que se medirán al Barcelona en el Camp Nou, colofón de esta gira de cinco finales en quince fechas.
Los futbolistas saben que tienen que responder al entrenador, pues esas dos derrotas ligueras han causado resignación en los aficionados. El portugués ha hablado con ellos en profundidad y ahora lleva a cabo una labor deportiva y psicológica con la mitad de la plantilla que se encuentra en Valdebebas. El cuerpo técnico ha organizado una pretemporada individual para cada hombre con el fin de que adquieran la mejor forma en un trabajo personal que busca la perfección física en cada futbolista. Tres semanas son una pretemporada en toda regla.
Sus hombres saben lo que se juegan. Han fallado en dos encuentros y el Barcelona no falla, dejando a un lado las ayudas arbitrales a unos y los perjuicios a otros, que son fundamentales para argumentar esta diferencia de seis puntos que es tan ficticia como real. Todo esto es cierto, como lo es que hay diversos futbolistas del Real Madrid que no han rendido lo que se esperaba. Y se ha notado más porque ese descenso de prestaciones ha coincidido con una media docena de profesionales a la vez. Uno o dos no se nota. Seis, sí. El reto de Mou es que todos adquieran un nivel más alto y que sea quien sea el que juegue en cada partido, teóricos suplentes o teóricos titulares, los que salten al campo mejoren el nivel actual del Real Madrid. La situación invita a la competencia interna máxima.
El mensaje que el entrenador expresa con sus palabras y sus actuaciones es muy claro: 'Yo os he defendido siempre y especialmente tras caer frente al Betis y el Atlético'. Los arbitrajes han sido dramáticos, sí. Pero ahora 'hay que jugar mejor'. Lo que les dice por activa y pasiva es que ellos deben defender ahora al entrenador con su rendimiento. Dar un paso adelante. Y quien no rinda perderá el puesto en favor de otro. No se puede esperar más a nadie. No habrá paños calientes con nadie. El Real Madrid no puede esperar más.