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Qatarí que te viTomás Guasch

España se quedó corta, como Iniesta

En la coña que nos invade, el primer internacional en quedarse corto fue Iniesta, que presentó una exposición interactiva sobre su vida y le preguntaron por Negreira. Su respuesta fue «no encontrarán ni un uno por ciento de ayudas en este asunto. Yo nunca escuché, ni vi, ni me sentí ayudado».

El ambiente hispánico es chiripitifláutico, hay un lío a las doce, otro a y media y otro más sobre la una menos cuarto. Pero jugaba la selección, retirado Rafa lo más fiable.

Visitaba a un equipo que había perdido 0-7 en su última aparición. 0-7, en casa o sea. Algunos le veíamos peligro, por el ambiente general y por el rival, luego hablamos.

Se confirmaba la vuelta de Puigdemont, le faltó cintura para plantarse en Split y colarse en el avión del equipo. Seguro que prefería una foto con Lamine a una con Sánchez. Que va a contar con Zapatero en la campaña electoral.

Y estaba lo más grande: montaremos una huelga general en contra de la oposición y organizada por el gobierno. Lo suyo sería el 20N.

No entiendo como la oposición no sale y dice que se apunta a la huelga: «Madrugad o no oléis la cabecera». y todos allí a las cinco de la mañana. Sería fantástico. En este ambiente, ¿el partido iba a ser lo lógico, lo único lógico?

Y no iba a serlo por un detalle fundamental: el campeonísimo se olvidó de que jugaba contra Croacia, una parte de los yugoslavos de aquel entonces. Los nuestros, muchachos y alrededores, saben poco me temo de aquellos tiempos, aquellos deportistas, aquella manera de vivir cualquier juego. Golearles en cualquier envite era difícil, también para el rival que se enfrentaba con ellos tras el descosido.

Croacia iba a salir a tope, fue un toro y pilló a España despistada. No, los nuestros no sabían dónde estaban. Malo. Y no debieron explicárselo: peor. Encajaron uno y pudieron caer dos más en una primera media hora de ver y no creer. Unai Simón fue determinante. Ahora mismo está entre los tres mejores porteros del mundo sin duda.

Luego la cosa se fue equilibrando porque España es mucho mejor y porque correr lo que corrieron Modric y cía, viva su vergüenza torera, era imposible alargarlo mucho tiempo. El jefe está en los 41… Si nos ponemos bizcochones diremos que merecieron el empate.

El partido se les iba a poner eterno y así fue. Cayeron después de que expulsaran malamente a Perisic, sí. Ya les comenté el día de Chequia: nos están pitando como campeones del mundo.

No fue roja ni en broma. Ganó España, clasificación en el bote, la racha de imbatibilidad se prolonga… Como el embrujo de Merino, rara vez titular pero rescatador y definidor de partidos como nadie. Hace goles de centrocampista, de delantero, de lo que le pongas. En el Mundial o en una pachanga. ¡Qué tío!

La selección pues se quedó corta para quienes pensaban que si Inglaterra metió siete... Ganamos por la mínima el partido menos lucido. Si les recuerdo que es el cuarto en diez días igual… Pues eso.

En la coña que nos invade, el primer internacional en quedarse corto fue Iniesta, que presentó una exposición interactiva sobre su vida y le preguntaron por Negreira. Su respuesta fue «no encontrarán ni un uno por ciento de ayudas en este asunto. Yo nunca escuché, ni vi, ni me sentí ayudado».

Es su opinión. No, no todas las opiniones son respetables, pero desde julio de 2010, Iniesta como si dice que la luna es cuadrada. Como España, se quedó corto.

Le faltó decir más o menos esto: «Usted me hace esta pregunta porque mi club pagó lo que pagó y a quien pagó. Y debo contestar a esto y a las dudas de mucha gente. Pido pues a todos los directivos del Barça, los que están y los que vendrán, que en su vida se les ocurra repetir cosa semejante. Ni yo ni mis compañeros tenemos por qué afrontar esta situación».

Eso hubiese sido una goleada. También se fue el limbo.

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