Los jugadores del Real Madrid en el partido ante la Real Sociedad
El Real Madrid acepta su realidad: la eliminatoria ante el Benfica marcará la temporada y el futuro
Los futbolistas han hablado entre ellos y afirman que hay que superar esta ronda de Champions como sea: «No podemos fallar»
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Los profesionales del Real Madrid dicen con razón que la historia de éxitos que define al club significa que cada partido es una final, porque una derrota pone a toda la entidad en alerta. Es la exigencia del Real Madrid. En la casa blanca todo son finales. Cualquier partido perdido o un simple empate provoca críticas exageradas, porque a este equipo se le pide ganar siempre porque su leyenda le ha hecho casi sobrenatural. Dicha esta verdad, hay una realidad indiscutible: la Copa de Europa es la sangre del Real Madrid y caer ante el Benfica en esta ronda preliminar sería una decepción importante.
Álvaro Arbeloa y la plantilla saben que no pueden volver a equivocarse ante las huestes de Mourinho, porque todos se juegan su futuro y no es una frase hecha, sino que es una frase real. Zidane, Ancelotti, Del Bosque, todos los entrenadores triunfales del Real Madrid de las Copas de Europa subrayan que en el vestuario madridista hay que hablar poquito, porque los futbolistas son de alto nivel y saben lo que se juegan cuando militan en el equipo que define la epopeya de la Champions por antonomasia. Es lo que ha hecho Arbeloa. El responsable de la primera plantilla ha hablado clara y escuetamente a sus hombres con palabras certeras: es la Champions y todos nos jugamos nuestro futuro.
Zidane decía que con hablar dos minutos a estos grandes futbolistas es suficiente porque lo tienen todo muy claro y no puedes repetirles durante mucho tiempo lo que ya saben, porque ya no te escuchan. Es cierto. Los líderes del plantel también han hablado con el grupo y esa sí que ha sido una conjura de verdad entre los futbolistas en la cocina. Todos saben muy bien lo que está en juego. Los capitanes lo han dicho: no podemos fallar y hay que ganar esta eliminatoria como sea. La plantilla sabe muy bien que caer en esta ronda de clasificación significaría una gran decepción para la cúpula de la entidad. Es una hipótesis negativa que entrenador y futbolistas quieren evitar de todos los modos posibles. Pero hablamos de este hipotético capítulo en negativo para que observen la trascendencia de eliminar al Benfica.
Si el Real Madrid cae, la dirección deportiva debería plantearse en verano un cambio en el banquillo y una reforma estructural del equipo que exigiría media docena de bajas y fichajes importantes para el centro de la defensa y la dirección del juego. Si el Real Madrid quedara eliminado, Carvajal y Rüdiger se sumarían a David Alaba en el capítulo de bajas y se buscaría la salida de Ceballos y de algunos futbolistas más. Carvajal y Rüdiger terminan contrato, al igual que Alaba, pero podrían seguir si el equipo hiciera una campaña aceptable. Especialmente Antonio Rüdiger, que jugó muchas veces lesionado la temporada pasada y hay que reconocerle los servicios a la entidad.
Otra cuestión es que Carvajal y Rüdiger tengan ofertas árabes y quieran marcharse. Lo que queremos decir es que si el Real Madrid cae eliminado es seguro que no continuarán. Lo mismo sucedería con otros compañeros. Los jugadores quieren evitar a toda costa esa revolución y ganarse su continuidad. Esa es la clave de todo. Vencer como sea.
Lo peor ya ha pasado
La conjura en el Real Madrid siempre se produce en la Copa de Europa. Y es muy interesante porque tiene mensajes muy específicos del fútbol que son esenciales para salir adelante. Valverde se quejó muchas veces de la falta de actitud, de falta de ayudas y de carencia de sacrificio de todos en el césped. El uruguayo admite que no ha sido fácil ejercer de gran capitán en el campo cuando los resultados no eran buenos. Ahora hay unidad y todos juegan como equipo. Arbeloa tiene bastante culpa en este proceso. Era muy fácil decir que había que ayudarse y cubrirse unos a otros, pero era difícil de lograr.
Cuando las cosas no salen bien, muchos profesionales entran en dudas y entonces es difícil alcanzar esa coordinación para correr todos y taparse y hacer sacrificios cubriendo errores de compañeros. El entrenador ha hablado muchas veces con cada jugador y les han convencido de su valía. El ambiente se ha tornado positivo a medida que las victorias llegaban y esa conjunción se ha hecho realidad. Las derrotas nunca vienen bien, pero son buenas para corregir fallos. Los futbolistas saben que en Lisboa cometieron graves errores y no pueden volver a repetirlos.
Los jugadores del Real Madrid lamentan la derrota ante el Benfica
Lo primero es la actitud y el coraje. Carvajal, Valverde, Rüdiger, todos recalcan las premisas que argumenta el entrenador: no puede ser que el Benfica tenga más ganas que nosotros y nos gane por entrega y valentía (sucedió en la fase de liguilla). Somos el Real Madrid y debemos imponer nuestra voluntad férrea de luchar hasta el final. Los capitanes asumen que deben responder con ardor ante la batalla que presentarán los portugueses. Hay que ponerse el traje de combate. El Real Madrid está preparado para ello. Afirman que no les va a pillar de sorpresa. El técnico salmantino y sus pupilos saben que Mourinho va a utilizar todas las artimañas para ganar como sea.
La Champions marca la temporada
El análisis interno de Arbeloa y de sus hombres es que saben que la Champions marca el devenir de la temporada. La Copa de Europa lo marca todo para el club y para sus profesionales. Ha sido así históricamente desde 1955. Hace unas semanas los blancos estaban entre los ocho primeros y no esperaban disputar esta ronda, sino que le tocara al Barcelona. Las cosas salieron al revés y la derrota en Lisboa supuso que el Real Madrid ataque hoy esta eliminatoria. La reflexión del cuerpo técnico y de la plantilla es que ganar al Benfica y pasar a octavos de final significará una inyección magnífica de adrenalina para confirmar el buen devenir en la Liga.
La cúpula del Real Madrid desea que la historia se repita y que Pintus ponga a todo el mundo en el máximo estado de forma en febrero. Las lesiones habían roto inicialmente esta previsión, pero el italiano está haciendo una gran labor y la preparación física se nota en la proyección de Vinicius, de Güler, de Rüdiger y de Trent Alexander-Arnold. Todos se han puesto a punto en el momento justo. Otros, como Carreras, Valverde, Gonzalo, Fran García, Tchouaméni y Camavinga, ya estaban en una escala muy alta de prestaciones.
El espléndido rendimiento de Vinicius es un compendio de mejoría física y de positivismo mental gracias al trabajo psicológico de Arbeloa. Rüdiger ha vuelto bien y va a coger el ritmo competitivo jugando. Es un líder esencial para imponer autoridad en la retaguardia. Faltaba ese líder atrás que otorgue seguridad. Y por la derecha, la incorporación de una bota de lujo como Trent es una alegría para dar pases de gol, tras tantas lesiones.
La visión del club es que el Real Madrid está en su mejor momento y no puede romper esta línea. Hay que eliminar al Benfica y después ya se sabrá el enemigo que toca en octavos de final. El plantel comienza a creerse que si continúan así pueden ganar a cualquiera en Europa. Hace un mes era imposible decirlo. Ahora todo es posible. Pero primero hay que superar a Mourinho y esto va a ser una guerra muy dura.