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Álvaro Arbeloa, durante un entrenamiento del Real MadridEFE

Arbeloa expresa el sentir del Real Madrid: las autoridades deberían haber juzgado ya el caso Negreira

Hoy entenderán ustedes mejor que nunca por qué subrayamos que Álvaro Arbeloa casa fielmente con el Real Madrid y su filosofía existencial. Es un entrenador que conoce la idiosincrasia del club por dentro y por fuera. Lo hemos dicho durante todos estos días, desde que tomó el mando del banquillo del primer plantel, pero ahora lo van a comprender aún mejor. Arbeloa ha respondido con rotundidad a la corrupción arbitral del caso Barçagate y Negreira. El mismo día que la entidad azulgrana manifestaba que dejaba la Superliga por un interés económico y político evidente.

Porque Laporta ha visto que el proyecto no avanza. Solo se apuntó a este objetivo porque esperaba percibir más de trescientos millones de euros al año, un dinero que le salvaría de la bancarrota en la que vive La Masía. En un giro radical de 180 grados, Laporta se ha acercado a la UEFA para que Ceferin no intervenga en el Barçagate de Negreira. Laporta se ha aliado también a Ceferin para que le rebaje la multa por no cumplir el Fair Play Financiero. Y lo ha conseguido. En vez de pagar sesenta millones de castigo, tras violar todas las normas económicas, el Barcelona deberá pagar quince.

Arbeloa ha salido a la palestra para denunciar una corrupción arbitral inadmisible que se ha producido durante todo este siglo y en la última década del anterior, con José Luis Núñez. El responsable deportivo del Real Madrid ha hablado horas después de ver cómo el Barcelona se bajaba de la Superliga oficialmente. El técnico ha expresado fielmente lo que piensa el Real Madrid y lo que siente el madridismo. Es su mejor referente dentro y fuera del fútbol. Ha dado en la diana del mayor caso corrupción del fútbol europeo. Nadie entiende que no haya sido atajado por las autoridades continentales y españolas.

El Real Madrid se lo temía y los hechos han confirmado su temor. Nunca puedes ir de la mano del Barcelona, porque es tu enemigo total. Eterno y perenne. Dentro de la casa blanca se pensaba que el Barcelona iba a traicionarles tarde o temprano y así ha sido. Ahora se ha bajado de la burra de la Superliga porque no hay dinero que coger. Y el espartano ha contestado lo que piensa el Real Madrid y lo que piensa el madridismo: es inentendible que el caso Negreira no se haya solventado ya.

Nadie ha actuado en el caso Negreira

Sí, el madridismo piensa que el Barcelona ha jugado con el Real Madrid durante todos estos años. Está en quiebra y la Superliga le habría sacado las cuentas adelante, pero como la nueva competición no se ha creado Laporta ha cambiado de dirección y se ha pegado al sol que más da calienta. Que sepa Aleksander Ceferin, y seguro que lo sabe, que si la Superliga hubiera salido adelante hoy estaría en ella y sería un enemigo de la UEFA. Ceferin lo sabe.

El movimiento del presidente barcelonista para ponerse al lado del máximo dirigente del organismo continental busca que la UEFA no intervenga en el caso del Barçagate y Negreira, porque ese es un capítulo muy importante. La UEFA puede intervenir sin esperar a la Justicia española. Y a tenor de su legislación le habría sancionado al Barcelona con un año sin competir en Europa. Fuentes del organismo lo han confirmado a El Debate. Un año sin Champions, sin nada. Ese sería el castigo. La presunta retirada de títulos en España, una hipótesis que tanto se comenta, es una decisión que deberían de tomar las autoridades españolas, pero la UEFA solo puede sancionar con lo que tiene en su mano y es dejar al Barcelona sin competiciones europeas durante una temporada.

Arbeloa, durante un partido en el BernabéuEuropa Press

Eso significaría un daño económico enorme, cercano a los cien millones que la entidad no ingresaría. Y podrían ser ciento diez si el Barcelona llegará a una final. Arbeloa no solo ha dicho una frase sencilla, que es incomprensible que las autoridades no hayan intervenido ya en el caso Negreira, sino que el entrenador ha dejado la pelota rodando. Viene a decir que cómo es que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), y cómo es que la UEFA y la FIFA, no han actuado ya. La primera que tendría que haber intervenido es la RFEF, pero Arbeloa sabe que Louzán, su presidente, lo único que le ha dicho a Florentino Pérez es que olvide el caso, que ya es pasado.

El Comité arbitral pertenece a la Federación y Louzán quiere pasar página de una corrupción arbitral manifiesta, porque Enríquez Negreira ha cobrado 8,4 millones de euros en blanco durante este siglo, «para que no hubiera arbitrajes en contra del Barcelona», como él mismo ha declarado ante el juez. Las palabras de Arbeloa también dejan caer que, dada la negativa de las autoridades españolas a investigar este caso de corrupción y descubrirlo sobre el tapete judicial, la UEFA y la FIFA deberían de intervenir. Es la UEFA la primera que tiene que mover ficha, porque el Real Madrid pertenece a la Federación de este continente.

La FIFA tendrá que intervenir si la UEFA no actúa. El balón está en el campo de Ceferin. Por eso Laporta ha ido a ganarse su amistad. En esas conversaciones ha quedado claro que el presidente del Barcelona le dijo al presidente de la UEFA que se saldría de la Superliga y así evitaría de las sanciones.

La nueva Ley del Deporte

Arbeloa, como fiel exponente de lo que piensa el madridismo oficial y madridismo de la calle, es que la UEFA intervenga ya. En España todo está parado y está implicado hasta el Gobierno. Negreira había sido pillado por Hacienda y salieron los pagos del Barcelona. Sucedió en 2018. La sanción que podía aplicar la Federación Española significaría el descenso del Barcelona a Segunda.

En ese momento se estaba creando la nueva Ley del Deporte y se actuó rápidamente para evitar el descenso del Barcelona. Fíjense lo que se ha llegado a hacer y no se ha castigado ni se ha hecho nada: Albert Soler Leal, un profesional ejecutivo del Barcelona que ya había estado en el Consejo Superior de Deportes (CSD) en la época de Zapatero, dejó el club de sus amores para volver al CSD e intervenir en la creación de la Ley del Deporte.

El único objetivo era que se quitara y se cambiara la redacción de un artículo fundamental: «Los delitos muy graves prescriben a los tres años». Es el nuevo texto, escrito para salvar al Barcelona. El antiguo decía que los delitos graves prescriben a los diez años. «Diez años» decía la ley todavía vigente que estaba siendo cambiada. Ahora serían solo tres años. Así se hizo. Soler Leal estuvo esos tres años en el CSD y cuando entró en vigor la nueva ley se marchó para que no constara que estaba ahí.

Con la nueva ley ya había prescrito la la gran corrupción del Barcelona. Y a principios de 2022 se hizo público el caso. Lo primero que hizo Javier Tebas fue decir que el caso había prescrito, porque él quería que el Barcelona siguiera en Primera por razones comerciales claras y también porque su enfrentamiento con el Real Madrid es total, sanguíneo. Los presidentes de la Federación, desde Rubiales a Rocha, también quisieron tapar el caso y no intervinieron, ni actuaron, ni abrieron expediente de nada. Al contrario, cuando la Guardia Civil fue a la sede federativa a obtener la información solicitada por la Justicia se encontraron con que todos los disquetes y actas de Negreira en el Comité Técnico de Árbitros no existían. No había nada. Tierra calcinada en la Federación.