Arbeloa le da indicaciones a Thiago Pitarch durante el encuentro ante el City
Arbeloa revoluciona el Real Madrid con la valentía de alinear a los jóvenes y negarse a contentar a todos
La dirección deportiva le pide resultados y no nombres: Thiago, Palacios y Manuel Ángel rinden más que varios futbolistas del primer equipo y por eso juegan
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Álvaro Arbeloa está haciendo lo que Xabi Alonso no se atrevió o no quiso hacer. Es verdad que las crisis permiten llevar a cabo a un nuevo entrenador las cosas que el anterior no hizo. Xabi no pudo con el vestuario y no tuvo el valor de alinear a Thiago Pitarch aunque entrenara con él todos los días. Era el director de juego que no tenía el Real Madrid. Arbeloa ha dado el paso adelante para revolucionar el club y el equipo.
Las derrotas ante el Benfica en la liguilla europea y frente a Osasuna y Getafe en España le han permitido tomar cartas en el asunto y cambiar todo lo que haya que cambiar. Thiago, Manuel Ángel y Palacios son sus primeras apuestas fuertes para dar un revolcón de concepto, de presente y de futuro al Real Madrid. La cúpula del club no le pide al técnico alinear a futbolistas concretos cuando los resultados fallan. Están muy equivocados quienes piensan eso. La dirección deportiva no exige nombres en las alineaciones cuando hay crisis. Solo le pide al técnico que gane como sea y que gane con los jugadores que considere mejores para conseguirlo. Es lo que Arbeloa ha hecho. El jefe de la plantilla conoce bien el club y sabe lo que quiere la casa.
Los dirigentes deseaban cortar la racha de altibajos, como las derrotas ante Osasuna y Getafe que regalaron un liderato en la Liga que ya estaba ganado. La victoria in extremis ante el Celta se produjo ya con el primer paso de la revolución de Arbeloa. Thiago fue el referente del centro del campo en Balaídos y César Palacios y Manuel Ángel se sumaron a la estrategia arbeloriana de presión constante que obligó a todo el equipo a ejecutarla y a triunfar con ello. Fue un éxito total. Con Xabi realizaban esa presión por momentos y sus pupilos no deseaban hacerla continuamente.
El guipuzcoano no pudo con ellos. Por eso dijo al marcharse que el club daba demasiado poder a los futbolistas. Arbeloa ha negociado mejor este capítulo fundamental para un entrenador que es su relación con la plantilla. Ha convencido a los futbolistas desde la cercanía y el apoyo personal para que rindan mejor. Las derrotas son el primer argumento para poder exigir a tus hombres.
Y el salmantino les ha convencido para que realicen la presión alta constantemente si quieren aspirar a los títulos de Liga y de Champions. Balaídos fue el primer ejemplo de esa revolución instantánea con Thiago, Palacios y Manuel Ángel en el once. Los tres fueron clave para encerrar a los celtiñas y vencerles al final. Cinco días después, la goleada al Manchester City en la Champions fue la confirmación de la necesidad de realizar un trabajo estratégico conjunto y sacrificado para ganar con la calidad que se les presupone y que tienen. Thiago y Manuel Ángel fueron protagonistas en este triunfo histórico. Arbeloa está cambiando el Real Madrid. Transformándolo. Revolucionando conceptos como la función de La Fábrica.
Convencidos es el único camino para vencer
Los futbolistas han constatado en sus carnes y en el campo que esa presión total y conjunta de todo el equipo es fundamental para intentar ganar la Champions o la Liga ante rivales que se consideran superiores. Arbeloa se lo ha dicho a todos desde el primer día que empezó, en el ecuador de enero. Mezcló las charlas individuales, dando confianza a cada hombre para ganarse los minutos, con la arenga general de la necesidad imperiosa de hacer una presión arriba por parte de todos si querían aspirar a los títulos.
El fundamento de este sacrificio físico es que mordiendo desde el área contraria no se deja jugar al contrario y por tanto el rival no puede sacar sus armas de calidad. Es un esfuerzo muy duro pero el rédito es impresionante. El City es la primera gran víctima de este trabajo.
Hay otro punto culminante en esta revolución del entrenador. Designó a Thiago como director de juego en Balaídos y después lo mantuvo al mando de la batuta en el Bernabéu frente al City. A Pitarch se le han sumado Palacios y Manuel Ángel en esta transformación general. El primero jugó en Vigo y el segundo en Balaídos y el Bernabéu. Los tres fueron los líderes de esta presión total que obligó al resto de compañeros del primer plantel a trabajar igual. Arbeloa utilizó a sus tres elegidos para demostrar a los jugadores del primer equipo que esta estrategia se puede hacer y que tiene canteranos para llevarla a cabo con eficacia.
La Fábrica debe surtir al primer equipo
Lo que Arbeloa lidera es un cambio total de la idiosincrasia del primer equipo en toda regla. Quiere patentar el camino del filial al Real Madrid. Desea hacer más fácil la línea recta del ascenso al primer equipo. Esa travesía debe ser lo habitual y lo normal y no una excepción.
El técnico salmantino desea plasmar verdaderamente un cambio de pensamiento en la casa. Es ni más ni menos que atreverse a jugar con chavales que valen mucho y que tienen calidad técnica y táctica. Se trata de reformar una filosofía del club. Arbeloa lleva un cuarto de siglo en Valdebebas y está dispuesto a hacerlo. Y ha comenzado a ejecutarlo.
Manuel Ángel (i) pelea un balón con Rayan Ait Nouri
El mensaje que envía el entrenador es que se pueden hacer grandes fichajes como Mbappé y Bellingham pero que la cantera hay que cuidarla y darle su sitio arriba, porque en La Fábrica se forman muy buenos futbolistas para que lleguen al primer equipo y no para que se vayan.
Arbeloa ha dado un paso valiente al alinear a Thiago Pitarch, a Manuel Ángel y a César Palacios y darles una gran oportunidad. Los tres van a continuar en la primera línea del Real Madrid. La siguiente apuesta del técnico es Daniel Yáñez, un extremo derecho de clase y muy fino, 18 años, que ya debutó con Ancelotti y que merece jugar también en el primer equipo.
El legado que el técnico madridista traza es una filosofía labrada en la cantera. Hay futbolistas muy buenos en La Fábrica y deben jugar en el primer equipo. La misiva que lanza es para que el Real Madrid gane títulos tienen que jugar los que están mejor y rinden mejor y ahora mismo podemos decir que Thiago, Palacios y Manuel Ángel merecen jugar en el primer equipo porque están mejor que diversos profesionales del primer plantel. Arbeloa apuesta fuerte porque el club se está jugando sus títulos y su prestigio y él se está jugando su futuro y su prestigio como técnico. No va a contentar a futbolistas del primer equipo si no hay un rendimiento superior. Todos se están jugando ese futuro y el que se enfade que deje de enfadarse y que rinda.