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Álvaro Arbeloa ha inyectado confianza en la plantilla del Real Madrid

Álvaro Arbeloa ha inyectado confianza en la plantilla del Real MadridEFE

El Real Madrid paraliza el «scouting» de futuro entrenador y Arbeloa gana puntos para seguir

Era, es el «cono». Una forma de llamarle limitado, cortito, tonto. El menosprecio xenófobo patentado por Gerard Piqué cuando ambos eran futbolistas de la selección española se extendió como una plaga en el antimadridismo biológico. Arbeloa era el gladiador de Mourinho y los futbolistas del Barcelona en la selección española triunfal querían echarle del equipo nacional.

Del Bosque lo impidió con personalidad. Con España juega quien él decide. Arbeloa se proclamó campeón del mundo en 2010 y ganador de la Eurocopa en 2012 mientras los jugadores azulgranas no le querían en el grupo. Tres lustros después, su nombramiento como entrenador del Real Madrid volvió a suscitar los xenófobos comentarios de «cono» por parte del barcelonismo, incluida la prensa paniaguada azulgrana. Ahora, la goleada del Real Madrid frente al City ha provocado la desesperación visceral del antimadridismo sociológico, que diría Laporta.

No pueden soportar que el principal soldado de Mourinho hunda a su icono del fútbol, Guardiola. Un año más. El «cono», el limitado, ha roto de una tacada la bolera de ese barcelonismo casposo de La Masía que cree que han inventado el fútbol, despreciando a Pelé y a Di Stéfano, a Puskas y a Garrincha, a Bobby Charlton y a Eusébio, al Real Madrid y al Brasil de los años cincuenta.

El «conífero» Arbeloa, sin Mbappé, sin Bellingham, sin Carreras, sin Rodrygo y sin Militao, ha destrozado a Guardiola con Valverde, Thiago, Brahim, Güler y Manuel Ángel. Hoy, ni el Real Madrid ni Arbeloa hablan de haber inventado el fútbol, aunque los blancos son los que más podrían decirlo porque llevan nada menos que 15 Champions en la maleta.

La gran noticia es la lección táctica de Arbeloa y la fe que ha inyectado en sus hombres para que crean en sí mismos como no creían hasta hace un mes. La consecuencia de estas lecciones del jefe del equipo es que el Real Madrid ha paralizado el «scouting» de futuro entrenador y Arbeloa gana puntos para seguir en el cargo. Hay tres argumentos en esta valoración positiva del salmantino como el técnico ideal para el Real Madrid.

Convencer a sus pupilos de que si quieren pueden

La dirección deportiva del club ensalza la capacidad de convencimiento que tiene Arbeloa sobre sus hombres para hacerles jugar como el Real Madrid siempre ha hecho en la Champions, después de año y medio de decepciones y amarguras en muchos partidos.

No es fácil conseguir que los futbolistas confíen en sí mismos para darlo todo y presionar arriba durante 90 minutos después de entrar en dudas por las derrotas ante Celta, Getafe, Benfica, Osasuna y Liverpool. Fueron cinco fiascos que debilitaron la seguridad de los jugadores. Lo que siempre ha intentado Arbeloa es que sus pupilos no entraran en esa duda psicológica interna. El responsable del plantel cogió a sus hombres y les inculcó una idea que triunfó en las seis Champions ganadas recientemente por la casa blanca.

«Si luchamos todos con un sacrificio enorme y nos ayudamos todos, podemos hacer la presión arriba casi todo el partido y no dejar jugar al rival». Coloquialmente vino a decir que si se entregaban físicamente a lo largo del encuentro se podían comer a este enemigo que dicen que es superior. El Madrid lo hizo con el PSG y el City hace cuatro años. Ahora, Arbeloa ha repetido esa victoria táctica basada en una brega sin fin liderada por Thiago, Valverde, Güler y Brahim, que contagió a todo el equipo.

Arbeloa, sí, se comió estratégicamente a Guardiola. Jugó sin ariete. Solo Vinicius era un punta claro. El entrenador del Real Madrid colocó realmente a cinco centrocampistas para morder con la presión alta y ganar la partida en la pelea por el dominio del balón.

Güler y Brahim fueron dos mediocampistas por delante del triunvirato formado por Valverde, Tchouaméni y Thiago. No dejaron respirar al Manchester. Arbeloa aplicó una guerra de guerrillas que desarboló al conjunto inglés.

El tempo real del encuentro lo tuvo el esquema del salmantino. Guardiola intentó frenar esa superioridad con la entrada de Reijnders en el segundo tiempo y continuó perdiendo la batalla porque el despliegue físico y agresivo de los locales se mantuvo incólume, imponiéndose a un adversario superado por el carácter de los blancos y el miedo escénico que el Bernabéu desplegaba por sus feromonas.

La cúpula del Real Madrid analiza también la valentía y la originalidad de Arbeloa para atacar la Copa de Europa con dos chavales del filial que se están comiendo el mundo. Era el partido más importante de la temporada y el técnico colocó al joven Thiago como director de orquesta y a Manuel Ángel como un zapador de reacción para mantener la presión alta en la última fase del encuentro.

El partido de Thiago Pitarch fue sencillamente sensacional. Un chico de 18 años que repartió el juego con la personalidad de su batuta y corrió sin desmayo para mantener la presión sobre los rivales. Ya dijimos hace tres días que Thiago sería valorado muy pronto en 50 millones y hoy podemos decir que esa cifra ya se queda corta. Todo el mundo del fútbol ha descubierto quién es.

Esta puesta en escena de Pitarch y de Manuel Ángel es mérito de un entrenador valiente que pretende continuar en el Real Madrid y se lo está ganando a pulso. De un jefe de banquillo que desea hacer historia en el club de su vida y quiere revolucionar la casa explotando la cantera de La Fábrica para que aporte futbolistas al primer plantel. Es cuestión de hacerlo.

No era sencillo imponer esta valentía en una situación tan extraña del Real Madrid, que perdió ante Osasuna y Getafe para vencer después en Vigo. Arbeloa debía convencer a la plantilla de su valía, con el fin de ejecutar un partido para la historia frente al Manchester. Así fue.

Valverde como apoyo de Trent

La dirección deportiva madridista subraya esa labor de fe ciega en sus posibilidades que Arbeloa ha inculcado en muchos futbolistas, empezando por Valverde, protagonista fundamental del éxito táctico del entrenador. Federico fue muchas cosas, presente en todos los frentes. Fue un lateral en ayuda de Trent y también fue un extremo para entrar en galopada desde atrás y disponer a cazar los pases en largo de Courtois y marcar un golazo por esa fe en su calidad.

Fue el preludio de otros dos grandes goles en una exhibición de clase que apabulló a Guardiola, que todavía meditará mañana qué pasó. Valverde se movió por todos los flancos del campo para apagar todos los fuegos, incombustible.

Fede Valverde celebra su hat-trick en el Real Madrid - Manchester City

Fede Valverde celebra su hat-trick en el Real Madrid - Manchester CityAFP

Lo que pasó sencillamente es que el humilde Arbeloa, que no ha parado de Alabar a Guardiola, le dio una lección de estrategia: si no te dejo tener el pincel tus excelentes pintores no pueden pintar el cuadro. El City no tuvo el balón porque el Real Madrid presionó siempre para robárselo.

Pep volvió a equivocarse gravemente en el Bernabéu. No valoró la capacidad de Arbeloa, de los jugadores del Real Madrid. Desde la cúpula de la entidad destacan que no saben qué pasa, pero el equipo se transforma en la Champions como si recibiera un golpe de magia, que es sencillamente mucho trabajo táctico y charla con cada jugador para inyectarles una fe que mueve montañas. Arbeloa se gana el futuro.

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