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Qatarí que te viTomás Guasch

Qué estrés el Madrid, aquí no hay quien viva

Mourinho colabora. Es el excitador químicamente puro. Al final no apareció en conferencia de prensa, temía perderse media docena de partidos

Act. 11 oct. 2026 - 00:23

No son partidos normales los del Madrid. No es de ahora, correcto. Lo de antes pasaba en los finales y en Europa. El pueblo iba y sabía que del pitido inicial al minuto 80 pasaban cosas y de ahí en adelante era solo apto para tíos y tías muy solventes en lo cardiaco.

Ahora acostumbra a pasar todo el partido casi todos los partidos. En casa o fuera. Es un estrés terrible. Este con el Villarreal fue Balón de oro.

Es un sufrimiento con todo y rapidito. Si el partido empieza a las nueve, a y cinco ya está armada. El juego del equipo, la manera de posicionarse de los jugadores, la certeza de que la agarra Güler o es inevitable el despelote aparece en un plis plas y se queda.

Mourinho colabora. Es el excitador químicamente puro. Al final no apareció en conferencia de prensa, temía perderse media docena de partidos. Vamos, que nos perdimos la rajada del siglo. El árbitro se mueve nervioso pues sabe que está vigilado.

Hubo un momento en que pareció que todo había terminado. Fue cuando Vinicius marcó el 2-0. El suspiro llegó a las Canarias. Por fin había marcado el 7. Y antes Diomande, el rato que coincidieron con M’Bappé. Diomande tiene algo que sus dos acompañantes no: corre para atrás, ayuda. Marcó y lloró. Hay futbolista. Su gol permite al Real seguir enchufado.

Y llegó el 2-0, el otro ¡por fin! Marcó el Madrid y el banquillo del Villarreal saltó como un león. ¡Vinicius le había tirado de la melena a Saliba! El VAR cantó esta vez, no pasa siempre. Recuerden el Metropolitano. El pueblo, en plena locura. Imágenes para atrás, para adelante… ¡y roja para Vinicius! El clásico, a dos partidos. Se lo pierde.

¿Y? Es una locura. Vinicius se equivoca, debe saber que si le pillan está listo. Y le pillaron. Que esto sea para roja, que le cueste al agarrador, Vinicius o cualquier otro, dos o tres partidos más lo que quedaba de este, es ir contra el fútbol.

Cosa de esos tipos que deberían haber sido puestos en la frontera el primer día que tocaron el Reglamento, aquella obra de arte. En la frontera y con lo puesto.

Y desde entonces, veinte minutos largos del Madrid con uno menos. Un agobio ante Courtois sin acierto para confirmar también que este Villarreal es un submarino con goteras.

El Bernabéu vivió entre el ruido y el rezo. Enfocaban la grada y unos gritaban mayormente ¡corrupción en la Federación! O movían los labios pues encadenaban un Padrenuestro tras otro.

Tras siete minutos de alargue y tarjetas hasta a Porlan Chendo, el Madrid ganó y se presentará en el Camp Nou con menos 6. El estrés químicamente puro. Se enfrentarán un equipo hecho y otro que no aparece como tal.

Entre otras cosas y por no extendernos: el Madrid tenía lateral derecho para años, Valverde. El mejor desde que se acabó Carvajal. Sólo necesitaba a Dumfries si vendía a Arnold. ¿A Valverde no le gusta jugar de 2? Pues se joroba.

Sevilla y Barcelona pues. Tila. Litros. Este es un juego de centrocampistas. Al Madrid le falta al menos uno de jerarquía. Hace un par de años. Al Barcelona le sobran: miau.

El Madrid sobrevivió esta vez porque se resistió a caer, peleó como un condenado. Roja al margen muy poco de lo que pasó es digno del Madrid en el Bernabéu. Mucho estrés, sí. Dedicado al gran José Luis Gil: el moderno aquí no hay quien viva.

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