¿Embargarán a la selección en el Mundial?
En las apuestas también destacamos. Portugal bien considerada se paga 10-1 mientras que nosotros hace un par de días estábamos junto a la gran favorita, Francia, alrededor de 4-1
El importante Financial Times, de manera muy destacada, publicaba el pasado viernes, y medios de información estadounidenses hace días, que los acreedores de España en el tema de las renovables van a por todas para que nuestro Gobierno pague lo que les debe. Tanto es así que intentan embargar las cantidades que la Federación española haya depositado en los hoteles en Chattannoga o donde resida la selección. La noticia en el influyente diario viene a cuatro columnas con foto de Merino y Oyarzabal.
Es dudoso que los acreedores lo consigan pero la irritación de los acreedores crece por días. En algún país como Gran Bretaña ya parecen haber embargado los locales del Cervantes, también hay otros intentos en el extranjero con bienes que nos pertenecen. Afortunadamente la Selección no es el Estado, como alega la Federación española, pero el daño a nuestra imagen, algo a lo que parece conseguir nula importancia nuestro Gobierno, es considerable... Nuestro país padece ya cincuenta reclamaciones en el Centro competente del Banco Mundial, ya hemos perdido 27 casos de ellas, la cifra engordará y los acreedores no van a soltar la presa porque arguyen que se les deben mil setecientos millones más intereses.
La repetición de las reclamaciones y su reflejo en la prensa es dañino. España puede ir como una moto, como argumenta el gobierno, pero en el extranjero estamos alicaídos. En días pasados, franceses y alemanes decidieron no continuar con el proyecto de construcción del cacareado avión de ataque. España que era el tercer socio se enteró por la prensa. En las múltiples reuniones sobre Ucrania, España ni está ni se le espera, no se le llama. Hay tomas de decisión importantes, cuando la guerra se ha atascado y ahora no se ve claro que Putin salga airoso, en que nuestro gobierno está sistemáticamente ausente.
Algún corresponsal extranjero dice que es debido a que la ausencia permite a Sánchez no mostrar palpablemente que va por libre en cualquier tema que implique gasto en seguridad o que está tan concentrado en su defensa numantina ante los ahora convincentes casos de corrupción cercanos que no tiene tiempo para hacer política exterior. De ahí que el Papa León haya sido buena ocasión para salir en la foto. No es probable que su constante presencia en cualquier acto religioso le haya sido rentable en España. Será bueno para la salvación de su alma, dudoso para su rédito electoral.
Más brillantez tiene la selección que muchos periódicos extranjeros sitúan entre las tres o cuatro favoritas. En Estados Unidos donde en 1994, cuando acogieron otro mundial, el fútbol era el deporte número 67 en la atención de los yanquis, detrás del de arrastrar tractores, la afición ha crecido muy considerablemente gracias a los millones de hispanos que hay en el país. Sigue estando, con todo, muy por detrás del fútbol americano, el béisbol y el baloncesto. También detrás del hockey pero ya muchos más críos que juegan, millones, y por supuesto crías que lo vienen practicando y ganando títulos mundiales antes que los hombres que sólo han llegado una vez a cuartos en los mundiales de los últimos setenta años. En 1950, el del gol de nuestro Zarra en Brasil, avanzaron más aunque les vencimos.
En las apuestas también destacamos. Portugal bien considerada se paga 10-1 mientras que nosotros hace un par de días estábamos junto a la gran favorita, Francia, alrededor de 4-1. Creo que me jugaré 100 euros por si me caen 400. El volumen de las apuestas se está disparando. En la conocida casa Polymarket ya se han apostado 1.800 millones. La cantidad global parece que superará en un 50 % a lo jugado en el Mundial de Qatar. El volumen supera el de las finales del campeonato de baloncesto (NBA) y la famosa Superbowl de 2025. Lo que parece indicar que los que invierten en la suerte no son sólo de Estados Unidos.
Los jugadores españoles también son piropeados. En una encuesta entre veinte conocidos periodistas deportivos estadounidenses, Lamine Jamal surge entre los siete u ocho jugadores, de los 1250 participantes en los cuarenta y tantos equipos, a los que hay que prestar atención. Cuatro de los periodistas lo presentan como el más notable de todos.
Eso, que el chaval destaque y que España llegue a la final, me colmaría este verano. No digamos si además nos enfrentamos a Méjico, nuestro rey acude y la presidenta de aquel, Doña Claudia, embutida en ese uniforme de conserje que se pone en las grandes ocasiones para probar que ella es muy cercana al pueblo, se digna a ir al partido y no nos perdona la vida repitiendo estúpidamente una vez más que vamos por el buen camino pero que ella, la presidenta de una gran potencia, seguirá observando el comportamiento de una pequeña y culpable nacioncita europea. Que se callara sería mejor que los 400 euros.