Aficionadas españolas en un bar de Bruselas
El trascendental partido de España, en territorio comanche: «Ha ganado España, así es la vida»
El equipo nacional español cuenta con un gran respeto entre la afición belga
Muchas palabras en castellano, banderas nacionales... Incluso unos casi hispanos 30 grados de temperatura han acogido en la Bruselas profunda el trascendental partido de cuartos de final del Campeonato Mundial de Fútbol entre Bélgica y España.
El Debate ha huido de las zonas más turísticas donde se juntan los españoles y de las 'fan zone', donde abundan los belgas. Ha vivido el partido de fútbol que ha enfrentado a Bélgica y España en el barrio de Etterbeek, una zona lo suficientemente cercana a las instituciones europeas para que vivan funcionarios españoles pero con una nutrida población belga.
Los aficionados belgas se han echado a los bares para ver el partido
Y casi con la misma equidad con que se trabaja en la Comisión Europea o la Eurocámara comunitaria se ha vivido este trascendental partido. Había mayoría belga, es cierto, pero la afición española ha vivido y ha estallado y se ha hecho grande con el gol final de Mikel Merino, que ha repetido la proeza de los octavos de final nuevamente en plenos Sanfermines, en los últimos minutos del partido, cuando todo apuntaba a una prórroga temida por todos, especialmente por los que recuerdan aquel Mundial de México 86.
Gritos de «viva España» frente a la resignación de los belgas. «Ha ganado España, así es la vida», ha pronunciado con resignación un aficionado belga a este periodista, ambos parroquianos del establecimiento del corazón de Etterbeek.
Un rato antes, con el gol de Charles De Ketelaere en la primera parte del partido, todos han saltado de sus sillas, poseedoras de las aceras que rodean las pantallas de televisión que numerosos bares de la capital belga han instalado y han aplaudido con ganas. Y el mismo respeto han encontrado por parte de los aficionados españoles.
El partido frente a España ha levantado una gran expectación
De hecho, cuando el portero de la selección belga, Thibaut Courtois, ha sido sustituido entre lágrimas por lesión mediada la segunda parte, ambas aficiones, española y belga, han aplaudido cada uno en lo que le correspondía, como portero de la selección belga o como guardameta del Real Madrid.
La relación entre belgas y españoles es buena, siempre ha sido buena, de respeto mutuo. También a nivel futbolístico. Los belgas reconocen las bondades de la selección española. Los campeonatos ganados en los últimos años constatan la evidencia. Pero también los españoles tienen en buen lugar a la selección belga. Las dimensiones de Rumelu Kulaku o la eficacia de Kevin De Bruyne y, por supuesto, el portero titular, Thibaut Courtois, casi un español más, lo acreditan.
Habrá que ver si sigue siendo igual de buena el próximo martes 14 de julio, Día Nacional de Francia, cuando España se enfrente en semifinales al país galo, nación que cuenta con un buen puñado de aficionados también en Bruselas, fruto de la cercanía geográfica y cultural en la región belga de Valonia.