Marinko Matosevic, en una imagen de archivo
Escándalo en el tenis: suspenden cuatro años por dopaje a un jugador que lleva retirado desde 2018
Marinko Matosevic utilizó el dopaje sanguíneo aunque la sanción le llega ocho años después de colgar la raqueta
Peligro para Alcaraz: la victoria de Sinner en Indian Wells le acerca al número 1
El tenis vuelve a mirar de reojo a uno de sus problemas más incómodos, aunque esta vez lo hace con cierto sonrojo por la sanción que afecta al extenista Marinko Matosevic, que llegó a ser número 39 del mundo. El circuito profesional ha vuelto a verse sacudido de nuevo por un caso de dopaje, aunque si nos ponemos serios es de todo menos nuevo. Si en los últimos tiempos los focos apuntaron a figuras populares como Jannik Sinner o Iga Swiatek, ambos número 1 en el momento de sus respectivos positivos, ahora el escándalo es sobre todo sonado por el método empleado pero la sanción llega tardísimo.
Marinko Matosevic, extenista australiano que llegó a ocupar el puesto 39 del ranking ATP ha sido suspendido ocho años después de su positivo, los mismos años que lleva sin jugar al tenis profesional. La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) ha confirmado una sanción de cuatro años que le aparta de cualquier actividad vinculada a este deporte tras acreditarse hasta cinco infracciones antidopaje cometidas entre 2018 y 2020.
La resolución de un tribunal independiente es especialmente dura. Según el fallo, Matosevic recurrió al dopaje sanguíneo durante su etapa como jugador en activo, una práctica considerada de las más graves dentro del reglamento. Pero no solo eso: también se le responsabiliza de haber facilitado este método a otro tenista y de haber asesorado a varios jugadores sobre cómo esquivar controles, algo que hizo tras colgar la raqueta y hasta el año 2020. A ello se suma la posesión y uso de clembuterol, una sustancia prohibida. Solo uno de los cargos relacionados con este compuesto fue descartado por falta de pruebas concluyentes.
Durante la investigación, el australiano aseguró su inocencia de manera reiterada, aunque terminó reconociendo públicamente el uso del dopaje sanguíneo poco antes de la vista. Un giro que no suavizó la valoración del tribunal. Su presidente, Michael Heron, subrayó que la conducta del exjugador «no fue pasiva», sino una implicación directa y consciente en prácticas que dañan seriamente la integridad del sistema antidopaje.
El motivo de la tardanza
El caso dio un paso decisivo en 2024, cuando la ITIA aseguró haber reunido pruebas «contundentes». Un año después, en mayo de 2025, se formalizaron los cargos. La audiencia estaba prevista para febrero de 2026, pero Matosevic no compareció, lo que terminó de cerrar un proceso que ya tenía un desenlace prácticamente definido y que no afecta en nada a la vida del exjugador aussie, alejado de las pistas desde hace años.
Aun así, se han anulado sus resultados y premios en los torneos Challenger de Morelos e Indian Wells de 2018, coincidiendo con el periodo en el que se produjeron las infracciones. La sanción se extenderá hasta el 15 de marzo de 2030. Hasta entonces, Matosevic no podrá competir, entrenar ni siquiera asistir a eventos oficiales organizados por organismos como la ATP, la ITF o la WTA. Tampoco podrá trabajar con jugadores en ningún ámbito, pero su nombre ya está manchado y no parece que tras la sanción algún jugador vaya a apostar por contratar sus servicios como entrenador.