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Rafa Jódar lamenta una ocasión frente al italiano Jannik Sinner durante el partido de cuartos de final del Mutua Madrid OpenEFE

Sinner despierta del sueño a un Jódar que cae con todos los honores en Madrid

Fue bonito mientras duró. O, mejor dicho, mientras se lo permitió Jannik Sinner, un jugador de otro nivel que no es el número 1 del mundo por casualidad. El italiano decidió jugar en el Mutua Madrid Open Madrid para seguir haciendo historia y, por el momento, ya está en semifinales tras apear a Rafa Jódar en un partido perfecto de principio a fin que hizo vibrar al público y se decidió por pequeños detalles (6-2 y 7-6).

También cuajó una magnífica actuación el tenista de Leganés, que con solo 19 años puso en serios aprietos al número 1 del mundo. Necesitó emplearse a fondo el de San Cándido para deshacerse de un chico que hace seis meses ni siquiera era tenista profesional. Tiene un futuro prometedor este chico y Sinner venció por experiencia y por la carga de partidos que llevaba encima Jódar, a quien ni siquiera el jugo de pepinillos le libró de no acabar con la lengua fuera en un choque que es para ver una y cien veces.

Rafa Jódar y Jannik Sinner saltaron al estadio Manolo Santana para disputar el primer duelo de cuartos, el estrella de la jornada, y el ambiente en las gradas fue grandioso, como no podía ser de otra forma. Había ganas de ver el primer cara a cara entre el italiano y el español y lo cierto es que, en los compases iniciales, el duelo no decepcionó. La intensidad tanto de Jódar como del número 1 fue espectacular y no tardaron demasiado en escucharse el clásico «vamos, Rafa» que se ha podido oír a lo largo de esta semana en la Caja Mágica.

El madrileño notó ese apoyo, no se alteró lo más mínimo y, cuando Sinner se lo permitió, sacó la varita mágica que lleva dentro, se inventó algún que otro golpe marca de la casa que levantó de sus asientos a los miles de aficionados que se dieron cita en la pista central y Jódar demostró que no se dejó la inspiración en el vestuario.

Sin embargo, lo que no se imaginaba el tenista de Leganés es que la primera rotura del duelo iba a llegar en el quinto juego del set. Sinner subió el nivel, aprovechó la falta de efectividad de Jódar con su primer saque, le clavó un revés paralelo a la línea y certificó una rotura que celebró mirando a su banquillo con su frialdad característica.

El encuentro empezó torcido para Jódar. En un deporte como el tenis nunca es bueno recibir un break tan tempranero, pero todavía quedaba partido por delante y, a pesar de que Sinner estaba jugando casi perfecto, no se vino abajo. El problema es que el de San Cándido no aflojó y le volvió a romper el saque con 4-2 y resto para dejar encarrilada una primera manga que certificó acto seguido con su poderoso saque.

Jódar siguió creyendo

Encajar un 6-2 no alteró la hoja de ruta de Rafa Jódar. El madrileño sabía que el partido se le había puesto cuesta arriba, pero tenía claro que de morir lo iba a hacer con sus ideas. Su actitud fue ejemplar y, consciente del esfuerzo del chico, el público de la Santana entonó el «sí, se puede» para tratar de animarle.

Pero la realidad era bien distinta. Sinner no estaba dando su brazo a torcer y, a pesar de intentarlo de todas las maneras, Jódar no logró generar ninguna opción de break al resto en los primeros compases, algo que tampoco consiguió el italiano.

Jannik Sinner, en el Mutua Madrid OpenEFE

Y así se llegó al 3-2, un momento clave del duelo. Jódar sabía que estaba ante una buena oportunidad para quebrarle el saque a Sinner y, de hecho, tuvo dos opciones para hacerlo, pero el italiano tiró de experiencia y levantó una situación que a punto estuvo de hacer vibrar a la Caja Mágica.

Ahí pudo Jódar equilibrar la balanza a su favor. No obstante, no había tiempo que perder. El español lo siguió intentando con todas sus fuerzas, volvió a tener opciones de break –tres– con 4-3, pero, lamentablemente, el resultado volvió a ser el mismo.

Sinner estaba jugando un tenis de otro planeta, no bajó el nivel y tampoco falló al saque. Ahora bien, esa situación no impidió a Jódar seguir creyendo en sus cada vez más remotas posibilidades, lo que le llevó a asegurar el tie-break de la segunda manga. Allí, Jannik tampoco falló y cerró por 7-0 un partido que se recordará para siempre y que, en el futuro, se volverá a repetir con casi total seguridad.