Carlos Alcaraz, durante la primera ronda en el ATP 500 de Tokio
Alcaraz sabe sufrir en su estreno en Tokio y termina luciéndose ante Michelsen
El tenista murciano necesitó tres mangas para derrotar al joven estadounidense, aunque la definitiva fue un auténtico paseo
La viral reflexión de Alcaraz sobre revolucionar los Grand Slams y hacerlos más cortos
Tenía Carlos Alcaraz un debut de lo más complicado en el ATP 500 de Tokio, uno de esos partidos dificilísimos para tratarse de una primera ronda. Alex Michelsen, que se encuentra en el mejor momento de su carrera, se presentó en el Coliseo Ariake con ganas de dar la sorpresa y sin arrugarse lo más mínimo ante el ganador de siete títulos de Grand Slam. No estuvo lejos de dar la campanada, pero el murciano frenó su rebelión a tiempo y se impuso por 7-6(1), 4-6 y 6-1.
Le tocó sufrir al pupilo de Samu López mucho más de lo esperado tanto en la primera como en la segunda manga. Se anotó en el tie-break el primer set y en el segundo parecía que estaba todo controlado. Fue ahí cuando emergió con más fuerza el norteamericano y amagó con la remontada. Lo evitó Carlitos en un tercer set brillante que incluso le puede venir bien a su tenis pese a añadir minutos en sus piernas.
Y es que no olvidemos que Carlos Alcaraz llegó a la capital de Japón con la idea de coger rodaje, consciente de que todavía está lejos de su mejor nivel tras haberse pasado cuatro meses y medio alejado de las pistas. Cierto es que llegó a los cuartos de final del US Open, misma ronda que alcanzó Michelsen, por poner en valor la dificultad de este estreno. También es verdad que ganó la Laver Cup el pasado fin de semana, pero ahora el murciano busca más y en Tokio quiere revalidar el título.
Mejor no pudo empezar Alcaraz, sabiendo sufrir desde que comenzó el partido. De hecho fue Michelsen el que dio el primer golpe al encuentro al anotarse un break en el sexto juego. Después de un inicio de máxima igualdad, con los servicios mandando, el norteamericano se hizo con una rotura y estuvo en disposición de ponerse 5-2. Se lo negó Carlitos aprovechando el desgaste de las pelotas, lo que bajó la velocidad del saque de su rival.
Jugó más tranquilo Alcaraz al volver a empatar el primer parcial, aunque necesitó de su mejor nivel y de su máxima concentración en el décimo juego para levantar con su servicio hasta tres pelotas de set a Michelsen. Puso con mucho sufrimiento el 5-5 y le asestó un duro golpe al joven estadounidense que acto seguido cedió su saque. Lo tenía en su mano Carlitos, pero lo regaló con numerosos errores y todo se decidió en el tie-break. Estaba loco el partido, pero en el desempate el español puso orden y se lo anotó por 7-1.
Carlos Alcaraz, en el ATP 500 de Tokio
Dio la sensación de que ahí moría el partido, pero reaccionó Michelsen logrando un break de inicio. Eso sí, volvió a poner las cosas en su sitio Carlitos y en un visto y no visto, dejando puntos imposibles, le dio la vuelta al marcador y se puso 4-2. Ahí sí que sí, todo parecía estar visto para sentencia, pero llegó una de sus clásicas desconexiones, un exceso de relajación, que le llevó a fallar y a no encontrar forma de contrarrestar las constantes subidas a la red de su oponente. De ahí, que igual de rápido que logró la ventaja la perdiera y Michelsen se apuntase por 4-6 el segundo set.
Las espadas estaba en todo lo alto para el tercer y definitivo parcial, pero ahí Carlos Alcaraz se negó a que hubiera historia. Pasó como un ciclón por la pista central del ATP 500 de Tokio y barrió de principio a fin a Michelsen, al que solo le quedó resignarse y contentarse con evitar el rosco. Se lo anotó el murciano por 6-1 y selló su pase a la segunda ronda, donde ya espera Matteo Arnaldi. Puede parecer que no a simple vista, pero este tercer set le ha podido sentar de maravilla para recuperar su mejor tenis.