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16 de julio de 2024

Análisis económicoJosé Ramón Riera

El Gobierno no consigue parar la inflación

Nuestro IPC es hoy el segundo más alto de toda la Eurozona después de Bélgica, que anda cazando moscas con un 5,5 %

Actualizada 04:30

La inflación es una de las variables de la economía que más cuesta parar. Desde que el IPCA interanual bajó al 1,6 % en junio de 2023, la alegría en casa del enfermo ha durado lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio: nada. Desde ese espejismo producido por el cambio de modelo de cálculo y ponderaciones, todo ha ido a peor y nuestra inflación es hoy la segunda más alta de toda la Eurozona después de Bélgica, que anda cazando moscas con un 5,5 %.

Las razones para que sea tan difícil bajar la inflación no son sencillas de explicar ya que hay multitud de factores que ayudan a que los precios sigan subiendo. Por ejemplo, el sector primario está abandonado completamente por nuestro Gobierno a los mandatos del Pacto Verde, lo que ha provocado una pérdida de competitividad y la reducción de la producción y, a la vez, una subida espectacular de los costes y los precios.

Francia e Italia decidieron no aplicar esta política. Los franceses por la movilización de sus agricultores –que obligó a su presidente a paralizar la medida–, mientras que Meloni se anticipó al problema y decidió no aplicara lo que pretendía la Comisión Europea. Hoy Francia tiene un 2,5 % de inflación e Italia un 0,9 %, muy lejos de nuestro 3,5 % que mandamos a Eurostat.

Otro motivo han sido el incremento de los costes energéticos, que han producido un sobrecoste en la producción industrial que se ha trasladado a los precios. Además, los incrementos del IVA en la factura energética han disparado los precios de este subíndice y, aunque el Gobierno baje este impuesto, ha subido otros a las compañías que volverán a subir los precios.

El Tesoro coloca más del 50 % de su deuda en el exterior, lo que provoca que el Gobierno no pare de meter más dinero en la economía

Luego está el asunto de la masa monetaria en circulación que, en el caso de España, no para de crecer por la deuda. El Tesoro coloca más del 50 % de su deuda en el exterior, lo que provoca que el Gobierno no pare de meter más dinero en la economía, calentándola y dificultando las políticas monetarios del Banco Central Europeo.

Y así podría seguir rellenado folios con la subida de los salarios –que se han ido transmitiendo a los costes de producción–, el SMI o todos los errores que está cometiendo nuestro Ejecutivo, que no tiene una política clara para parar la inflación.

Pero para que vean que las cosas son bastante complicadas, por mucho que el Gobierno –a través de la Factoría de Noticias Fake de La Moncloa– diga que vamos muy bien, voy a mostrarles que no es así en absoluto.

En el segundo semestre de 2023, la inflación parecía entrar en una senda de control con una subida de solo un 0,9 % , con un mes en negativo y otro en cero. Esto fue gracias a los cambios en el cálculo del INE, que se negó a mantener dos series paralelas, que hubieran dado un dato más alto.

El Gobierno se volvió a creer sus propias mentiras y se olvidó que, en 2024, íbamos a comparar con índices trucados. En lugar de aplicar medidas para detener la inflación, subió el IVA de la factura de la energía para los hogares echando más petróleo al fuego.

Así hemos tenido que, en el primer semestre de 2024, los precios se han ido a un 2,6 % viniendo de un 0,9 % del periodo anterior y ahora corremos el riesgo de que nuestra inflación se dispare por encima del 5 %. Ahora bien, si en el segundo semestre se mantiene la tendencia de ir un 13 % por encima, terminaremos con una inflación del 3,6 %.

Como el Gobierno sabe que la inflación le beneficia, tampoco tiene mucho interés en controlarla

Lo que parece muy difícil es que la inflación anual baje del 3 % si tenemos en cuenta que en julio sale de la lista un mes muy bajo con un 0,2 % que puede dar la sensación de repunte, y quedan un noviembre que fue negativo y un diciembre que fue un 0 %, cuando todavía en este año no hemos visto estos números en ningún mes.

Como el Gobierno sabe que la inflación le beneficia –porque al no deflactar los baremos del IRPF y subir los precios le ayuda a recaudar más y a que el PIB nominal sea más alto y parezca que la deuda en porcentaje esté a la baja–, tampoco tiene mucho interés en controlarla ya que solo hace daño a los ciudadanos con menores ingresos, a esos a los que Moncloa prefiere dar paguitas.

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