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Francisco de la Torre, en la redacción de El DebateThorun Piñeiro

Entrevista | Francisco de la Torre, exdiputado e inspector de Hacienda

«El cupo catalán supone volver al modelo feudal, y solo lo han votado los militantes de ERC»

Autor de 'La factura del cupo catalán. Privilegios territoriales frente a la ciudadanía', avisa que supone un cambio del modelo de Estado «por la puerta de atrás por motivos políticos coyunturales»

El cupo catalán prometido por Pedro Sánchez a Junts y ERC «supone un cambio del modelo de Estado. Y a los únicos a los que han consultado han sido a los militantes de ERC». Así se expresa Francisco de la Torre, exdiputado de Ciudadanos e inspector de Hacienda en ejercicio, y autor La factura del cupo catalán. Privilegios territoriales frente a la ciudadanía. Un trabajo a cuatro manos junto a Jesús Fernández-Villaverde, profesor de economía en la Universidad de Pensilvania –al que De la Torre exculpa, «está en Oxford dando una charla sobre economía»– repleto de datos con los que ambos tratan de que la ciudadanía sea consciente del desafío mayúsculo que se viene encima, y de sus consecuencias.

– Permítame empezar por el final: la factura del cupo catalán, ¿Quién la va a pagar?

– Todos los españoles. En realidad son múltiples facturas. Por una parte se altera sustancialmente la distribución de los recursos a favor de Cataluña y en contra de todos los demás ciudadanos del resto de España. Pero es posible que ese dinero adicional sea menos de lo que una parte de la clase política catalana cree. Precisamente porque el segundo coste es la ruptura del sistema fiscal, la administración tributaria. La materia prima del sistema fiscal es la información, si rompes las bases de datos por tanto tienes mayores costes de recaudación de los impuestos, más fraude y eso también lo vamos a pagar entre todos. Y el coste más importante de todos es que el planteamiento del cupo catalán o de la financiación singular es volver a un modelo feudal o carlista, en el que los ciudadanos no tienen derechos, tienen derechos los territorios. Los que pagan los impuestos son los ciudadanos y son los que tienen derecho a tener unos servicios públicos similares en todos los territorios. Esa es la peor factura de todas, porque nos lleva a un modelo de Estado distinto del de 1978 o un modelo confederal asimétrico.

– En el libro afirman que sería el cambio político más importante desde 1978

– Efectivamente, es un cambio político fundamental. Citamos a Schumpeter para resaltar que los impuestos son la columna vertebral del Estado a partir de la cual se pueden prestar determinados servicios públicos. Si uno altera el sistema fiscal, altera el Estado. Y a los únicos a los que han consultado han sido los militantes de Esquerra Republicana de Cataluña. Evidentemente esto no se puede hacer por necesidades políticas coyunturales y no se puede hacer por la puerta de atrás y sin que los ciudadanos sean conscientes de las consecuencias. Es el motivo fundamental de escribir el libro.

– Hay quién dice que es un canto de sirena y que no se producirá

– Quizá no salga en su totalidad y hasta la última letra. Pero algunas cuestiones ya están en en funcionamiento, por ejemplo el impuesto a la banca, que parte de un principio de ordinalidad, basado en el que el territorio que más aporta más ha de recibir. Si esto lo traspasas a la fiscalidad individual, nadie estaría dispuesto a aceptarlo. Que Amancio Ortega tenga derecho preferente a utilizar los hospitales porque paga más impuestos que yo no parece muy razonable, y es completamente contrario al principio de equidad en el reparto de las cargas públicas. Y obviamente es lo contrario a la progresividad tributaria consagrada en el artículo 31 de la Constitución. Pero esto ya está en vigor y lo ha recurrido también no solamente una comunidad del Partido Popular, que es Extremadura, sino una comunidad gobernada por el Partido Socialista, Castilla-La Mancha. Hay pasos que ya se están dando, como la fragmentación de la Agencia Tributaria. Dentro de unos meses la gestión del IRPF en Cataluña la realizará la Agencia Tributaria de Cataluña, que acaba de contratar a 200 personas para ello. Estas cuestiones quizás sean muy complicadas de revertir o hace falta mucha, mucha voluntad política en sentido contrario.

Dentro de unos meses la gestión del IRPF en Cataluña la realizará la Agencia Tributaria de Cataluña. Estas cuestiones quizás sean muy complicadas de revertir

– ¿Es posible algún punto de encuentro para reformar la financiación autonómica?

– Las posturas están muy alejadas y el problema es que no solo el ciudadano de a pie, sino muchos políticos, no entienden cuáles son las grandes magnitudes del sistema y por tanto, hay peticiones que no se pueden cumplir. Todo el mundo se considera infra financiado y eso es básicamente porque nadie entiende el sistema. En el libro demostramos con datos presupuestarios que Cataluña no está financiada. Cataluña tiene un problema de exceso de gasto.

– ¿ A qué se debe ese exceso de gasto de Cataluña?

– A diversas razones, pero la más importante de las cuales es que Cataluña creó estructuras de Estado, que son muchísimo más caras. Cataluña tiene un poquito más de población que Madrid, pero cinco veces el gasto en alta dirección. Hay una mala gestión económica, porque gastan sistemáticamente más de lo que ingresas, y eso no es infrafinanciación, porque Cataluña tiene más financiación que la media del del sistema, aunque por supuesto, menos que las comunidades forales. Se han creado unas estructuras de Estado que son muy caras. Cataluña paga los Mossos d'Esquadra, que hacen funciones de policía que en otros territorios desarrollan la Policía y la Guardia Civil. El problema es que estos Mossos d'Esquadra, por ejemplo, cobran más y es un despliegue más caro. Este es un ejemplo y hay más. Y entonces, sistemáticamente en Cataluña ha habido mala gestión económica Y ha habido también unas estructuras de Estado que cuestan más dinero y por tanto, parte del asunto. Esto es volver al inicio del procés, o sea, a la exigencia de Artur Mas en 2014 a Mariano Rajoy de que quería un sistema que diese los mismos resultados que el cupo vasco. Rajoy le dijo que no y a partir de ahí se inició todo. Y luego en 2024 la exigencia viene a ser la misma, pero en este caso Sánchez y el Partido Socialista de Cataluña, han dicho que sí.

Cataluña tiene un poquito más de población que Madrid, pero cinco veces el gasto en alta dirección

– En País Vasco y Navarra ya existe ese modelo de cupo, ¿implica que hay españoles de primera y de segunda?

– Los derechos históricos de los territorios forales están recogidos en la disposición adicional primera de la Constitución y esto da un fundamento normativo e histórico a un sistema fiscal distinto en el País Vasco y Navarra respecto del resto de España. Puede gustar o no, pero es un hecho. Otra cuestión distinta es cuáles son los resultados que ha a los que ha llevado la aplicación de este modelo distinto en el País Vasco o Navarra respecto del resto de España. Ha llevado a una situación de absoluta sobre financiación. En el País Vasco la media de financiación por persona per cápita es el doble y en Navarra, no tan alta pero muy cercana y superior en un 60 o 70% a la comunidad de régimen común mejor financiada. Estos resultados no se derivan solamente, como mucha gente cree, de que el sistema foral sea menos solidario y de que estas comunidades no contribuyan a los fondos de solidaridad del sistema, que no lo hacen. El problema es que tal y como se ha calculado el cupo y esto es una cosa tremenda, resulta que sale negativo. El resto de España, que salvo Madrid, es más pobre, aporta y le da recursos fiscales a estas dos comunidades autónomas. Esto se debe básicamente a tres razones. Una es que el cupo está mal calculado. El cupo oficial es demasiado pequeño. Pero además hay unos ajustes del Impuesto sobre el valor añadido (IVA). De la recaudación navarra de IVA, el 80 % es este ajuste. Por esto sale ya directamente un cupo, una aportación, negativa. Y en tercer lugar, porque las pensiones desde hace unos años no solamente se pagan con cotizaciones, sino cómo hay déficit se acaba pagando con impuestos. Es decir, una transferencia que hace la Administración General del Estado. Estamos hablando de más de 40 mil millones de euros al año. Bueno, pues el País Vasco tiene el segundo déficit per cápita más elevado de España, 4.500 millones de desfase. Los impuestos de los contribuyentes de territorio foral, navarros y vascos, no cubren este déficit sino que se lo sufragan los demás. Si esto se extiende a un territorio como el de Cataluña, el sistema deja de ser viable.

– Antes del cupo, el Gobierno ha prometido una quita de deuda a las comunidades autónomas. Andalucía, Cataluña y Valencia serían las más beneficiadas. ¿Qué le parece el método de cálculo de Hacienda?

– Esta fórmula va a afectar muy poco o nada al ciudadano de a pie, porque significará simplemente que la deuda, en lugar de estar asumida por la Comunidad Autónoma, pase a estar asumida directamente por el Estado. Esto podría tener sentido como fase final de reestructuración de las haciendas autonómicas, en el sentido de que han existido comunidades autónomas que, como Andalucía o Valencia, no gastan mucho, pero como están infra financiadas, sistemáticamente tienen déficit y al final tienen deuda. Si tú las financias más adecuadamente, le haces una quita de deuda. Podrían acudir a los mercados y esto es una cosa positiva porque disciplina las comunidades autónomas. El problema es el riesgo moral, sobre todo en el caso precisamente catalán, porque como decíamos al principio, el problema de Cataluña ha sido que ha gastado más de la cuenta, no que esté infra financiada. Si de premio a gastar más de la cuenta lo que haces es condonar la deuda, pues es un problema. Un segundo problema es que la consejera de Hacienda de Cataluña dice que estos recursos derivados de la condonación se los iban a gastar en dar servicios a los ciudadanos. Entonces, evidentemente, aumenta el déficit público. Y además, según la opinión de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, esto es contrario a la regla de gasto. No tiene ningún sentido. Realmente no estás haciendo nada. Son fuegos de artificio que no le van a cambiar la vida a nadie.

– Ponen también el foco en el libro de la historia reciente de España. Apuntan a que parte del problema es que España no logró conseguir un Estado fuerte a la manera de Francia, y de ahí derivan algunos privilegios actuales

– Los privilegios forales tienen su inicio en el final de las guerras carlistas como una forma de integrar primero a Navarra y después al País Vasco dentro del sistema común. Probablemente en el siglo 19 tuviese sentido. Pero el problema es que el sistema fiscal moderno en España se implanta a partir de la reforma de Fernández Ordóñez en 1978 y el primer concierto de la democracia es de 1980. Y a partir de ahí han evolucionado las cosas dando un grado de autonomía fiscal muy superior al que nunca tuvieron en el pasado estos territorios. Con una opacidad extrema. El cupo vasco no es un cálculo, es más bien una negociación política. Es el secreto mejor guardado de la democracia. Y luego hay un problema muy grave de asimetría democrática. No es aceptable democráticamente que los 350 diputados del del Congreso no tengan absolutamente nada que decir sobre el cálculo del cupo, sobre sus ajustes, que son, por ejemplo, el del IVA, que son mucho más importantes que el propio cupo. Sobre las leyes fiscales sustantivas, que son las de concierto y convenio, no puedes tocar una coma porque es una lectura única. Tampoco puedes tocar una coma a los impuestos forales. Sin embargo, en sentido contrario, los diputados de las provincias vascas y de Navarra sí influyen en la legislación estatal. Recientemente, con los mutualistas jubilados, se les ha reconocido el derecho a que cobren una parte del IRPF pagado de más. Recientemente se estableció que la Agencia Tributaria solamente devolviese el último año no prescrito y que fuese devolviendo año por año. Esta ley fue aprobada en la Comisión de Hacienda con el voto decisivo del diputado de Bildu y estableció lo que se llamó calendarizar las devoluciones. Algunos mutualistas solamente cobrarán una parte de la devolución, ya que hablamos de gente de edad avanzada. Pero las diputaciones forales sí han devuelto todo el importe a estos ciudadanos, a los mutualistas vascos y navarros. Este es un ejemplo de por qué esta asimetría democrática conduce a este tipo de resultados de españoles de primera y de segunda.

– Si el cupo vasco es uno de los secretos mejor guardados de la democracia, ¿un cupo catalán se iría reduciendo con el tiempo?

– La experiencia que ha habido en el caso vasco así lo indica. Además es que solamente lo traen al Congreso cuando el Gobierno no tiene mayoría absoluta, y entonces va reduciéndose la cuantía efectiva.

– Ha sido el presidente de la Comisión de Presupuestos del Congreso. ¿Es grave que no haya cuentas desde 2023 y que no pueda haberlas tampoco en 2026?

– Es inconstitucional. La Constitución exige al Gobierno que antes de tres meses de que termine el ejercicio se presenten las cuentas. No exige que se aprueben, pero sí se exige que se presenten. Otra cuestión es que no haya una sanción específica y bueno, evidentemente, pues es una situación muy negativa porque la Ley de Presupuestos establece muchísimas cuestiones básicas, desde el sueldo de los funcionarios que, por ejemplo, no se ha actualizado este año, hasta la inversión estatal y cómo se distribuye el dinero. Y todo esto no se puede hacer prorrogado.

Si Pedro Sánchez no puede sacar unos Presupuestos, lo razonable es que llame a las urnas

– Pero el país no se paraliza, al contrario de lo que ocurre en EE.UU.

– España tiene una prórroga presupuestaria en automático, de la que, en mi opinión se está abusando. Se prorroga todo lo del ejercicio anterior. Esto, por ejemplo, perjudica a la inversión. No se pueden acometer nuevos proyectos, no hay un proyecto de política económica. Todo esto efectivamente es muy negativo y evidentemente no es lo previsto en la Constitución. Evidentemente estar prorrogando continuamente no es hacer política económica. Los parlamentos se crearon en la Edad Media para autorizar los gastos y para decidir a dónde tiene que ir el dinero. Y seguir con la misma rutina que antes, cuando encima, por ejemplo, tenemos ahora más obligaciones de gasto en defensa, no tiene mucho sentido. Si no existe capacidad para aprobar unos presupuestos tradicionalmente, incluso con el actual presidente del Gobierno, nos hemos ido a las urnas porque a un parlamento se le elige para que exija impuestos y para que determine cuál es el destino que se da a esos impuestos. Si no puede hacerlo porque no es capaz de sacar unos Presupuestos, lo razonable es volver a llamar a las urnas.