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Vivienda turística en el barrio de San BasilioLa Voz

El límite de precios impulsa los alquileres temporales: más de la mitad de los pisos en Barcelona se ofertan así

El peso de los arrendamientos de temporada en el mercado español ya supone el 14 %

La Ley de Vivienda ha provocado un éxodo de propietarios del mercado del alquiler tradicional al de temporada, incrementando así el precio de los pisos de alquiler y dificultando el acceso a una vivienda. De hecho, el alquiler temporal ya supone el 14 % de la oferta de vivienda en alquiler que salen al mercado en España, con algunos territorios, especialmente aquellos donde se han decretado zonas tensionadas, en los que el peso de esta modalidad de arrendamiento se dispara, reflejando, en muchos casos, su uso fraudulento.

Así sucede, por ejemplo, en Barcelona. En esta provincia, el alquiler de temporada tiene un mayor peso sobre el conjunto de vivienda en alquiler. Concretamente, en el primer trimestre de 2025 suponían el 52 % de los inmuebles arrendados, según un análisis elaborado por Alquiler Seguro.

A la capital catalana le siguen otras provincias como Guipúzcoa, donde los arrendamientos temporales son ya el 32 %, o Gerona, en la que su peso es del 23 %. También en Tarragona tienen cada vez más presencia, con un 18 %. En todos estos territorios se ha limitado el precio de los alquileres, lo que «está empujando a muchos propietarios a huir al alquiler de temporada como una forma de eludir el intervencionismo de los precios», explica David Caraballo, CEO de Alquiler Seguro.

Por encima de la media nacional del 14 %, destacan también otras provincias como Granada (17 %), Huelva (16 %), Cádiz (15 %), Madrid (15 %) o Santa Cruz de Tenerife (15 %). Lugares como Baleares o Vizcaya igualan el dato del conjunto de España. Se trata, por lo general, de zonas con una importante afluencia turística, así como de estudiantes universitarios que se desplazan solo durante el curso académico.

El alquiler de temporada resulta de gran utilidad para algunos perfiles de inquilinos que necesitan un alojamiento durante un tiempo restringido. Como, por ejemplo, estudiantes y profesores, trabajadores temporales o familiares de enfermos que necesitan desplazarse de su domicilio habitual para recibir un tratamiento o someterse a un procedimiento médico.

Sin embargo, su incremento se ha convertido en un fenómeno preocupante, sobre todo porque muchos se utilizan para enmascarar arrendamientos pensados para utilizarse como la residencia habitual del inquilino, y cuya fórmula adecuada es la del alquiler residencial o de larga duración, tal y como se recoge en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

«Estimamos que alrededor del 60 % de los alquileres de temporada de Barcelona son viviendas que o bien no se alquilarán nunca o bien son un fraude de ley, mediante el que se hace pasar por temporales lo que realmente son arrendamientos residenciales. Esta cifra alcanzaría el 50 % en el caso de Guipúzcoa, y estaría entre el 40 y el 50 % en Girona o Tarragona», señala el CEO de Alquiler Seguro.

Incentivar a los propietarios

El Gobierno lleva meses hablando de combatir el uso fraudulento de los alquileres temporales para eludir la ley de vivienda. El Congreso de los Diputados desbloqueó una nueva normativa que pretende acotar los arrendamientos de temporada a un máximo de nueve meses, pero su aprobación no está garantizada en el Pleno.

Aun así, los expertos consideran que este enfoque es incorrecto. «Es evidente que la ley de vivienda no funciona, por lo que en lugar de extender sus restricciones a una modalidad de alquiler que hasta ahora nunca había supuesto un problema, como es el temporal, habría que plantear medidas que animen a los propietarios a apostar por el residencial y que den estabilidad al mercado, protegiendo todas las modalidades de alquiler, que también son útiles para muchas personas», concluye David Caraballo.