La inseguridad que genera una condonación de deuda
Debilita la credibilidad crediticia de todo el Reino de España, pues está reconociendo, tácitamente, que algunas de sus administraciones no pueden pagar su deuda
Ahora que han dado los primeros pasos para que Cataluña cuente con un sistema fiscal propio, rompiendo la solidaridad entre las regiones, paralelamente se encuentra presente la condonación de parte de la deuda catalana, fruto de sus sucesivos ejercicios cerrados en déficit por no haber ajustado todo lo que deberían el gasto, y que ahora tenemos que asumir todos los ciudadanos. Una vez más, como ya he hecho anteriormente en estas páginas, hay que recordar este grave error.
El independentismo ha vuelto a salvar a Sánchez en la sesión en la que el presidente del Gobierno tuvo que comparecer para dar explicaciones –que no dio– sobre la presunta corrupción de su partido y de su gobierno: todos salvaron a Sánchez, como era de esperar, prolongando su agonía. Mientras puedan exprimirlo, lo harán, antes de dejarlo caer, porque con nadie van a poder sacar tanto como con él, ya que cada minuto está dispuesto a pagarlo al máximo precio que le pidan. Los independentistas están ejerciendo una discriminación prácticamente perfecta de precios, ante la situación desesperada en la que se halla Sánchez.
La condonación es un grave error, porque debilita la credibilidad de la economía española. Además, es algo buscado para Cataluña, con el añadido de las demás para que no se pudiese considerar inconstitucional, pero no por deseo propio, con un sistema diseñado por los independentistas catalanes.
Por eso, benefician a quien más se ha desviado, a quien más ha incumplido y a quien más impuestos ha subido, porque, con todo ello, benefician a la más incumplidora, que es Cataluña, y perjudican a la más disciplinada, que es Madrid. ¿Qué más puede pedir, Sánchez jugando con el dinero de todos los contribuyentes?
La condonación es un grave error, porque debilita la credibilidad de la economía española
La condonación es un disparate que desincentiva la buena gestión, lanza una muy mala señal a los mercados, y constituye el reconocimiento de la incapacidad de poder repagar la deuda por parte de quien recibe la condonación. Unido a un sistema de financiación propio para Cataluña es el desarme de la financiación regional: la deuda, porque es consecuencia del déficit; éste lo es de un descontrol del gasto; y esto proviene de no ajustarse a los ingresos del sistema. Por tanto, se les da barra libre en el gasto ofreciéndoles todos los ingresos, con un sistema propio, que es la segunda parte iniciada esta semana.
El perdonar la deuda, da igual que sea todo o parte, es una barbaridad legal y económica. Es una barbaridad legal, porque al realizarse al dictado de Cataluña y, específicamente, para Cataluña, se vuelve inconstitucional, porque atenta contra el artículo 138.2 de la Constitución Española, que dice que «Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales». ¿Y qué es esta medida, sino una medida que otorga privilegios a una región?
Por otra parte, el artículo 157.3 de la Constitución establece que podrá regularse mediante ley orgánica las competencias financieras de las CCAA, que son enumeradas en el artículo 157.1 de la Constitución, entre ellas, las operaciones de crédito. Y ello está regulado en la LOFCA, en el artículo 14. Del mismo modo, en dicha ley orgánica, se contempla en la Deuda Autonómica octava la posibilidad de detraer de los recursos del SFA las cantidades necesarias para atender los mecanismos adicionales de financiación, como el FLA, si no se atienden por parte de la comunidad autónoma. Sánchez, en lugar de velar por dicho cumplimiento, lo vuela por los aires y les regala ese importe. Por eso quieren ampliarlo a todas las CCAA, para salvar el artículo 138.2 de la Constitución, pero, aun así, no dejará de ser un privilegio, pues se hace para beneficiar a Cataluña, porque en el propio acuerdo del PSOE con ERC se especifica que la operación supondrá la asunción del 22 % de la deuda viva de Cataluña con la AGE, aparte de la aberración del concierto catalán.
Y también es una atrocidad económica y financiera, porque lanza una señal pésima como país: ¿Qué inversor va a confiar en cualquier comunidad autónoma a la hora de financiarla, si pueden no hacerse responsables de la deuda que emitan con este sistema ideado por Sánchez para obtener los votos de los independentistas? Esto es gravísimo, porque debilita la credibilidad crediticia de todo el Reino de España, pues está reconociendo, tácitamente, que algunas de sus administraciones no pueden pagar su deuda.
En resumen, es un disparate económico y un agravio comparativo, porque se condona lo que se debe; se premia a quien incumple; se premia más a quien sube impuestos; y se castiga todo lo que puede a quien es disciplinado y rebaja el infierno fiscal de los ciudadanos.
José María Rotellar: Profesor de Economía. Director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria