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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Cataluña y el País Vasco cada día exigen más, mientras el resto de España les paga sus pensiones

Cada jornada que pasa, el agujero crece en casi 170 millones, un ritmo absolutamente insostenible para cualquier economía

Cada día que pasa, España se hunde un poco más en un pozo financiero del que será muy difícil salir. Lo que hoy les voy a mostrar no es una opinión, son datos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y la conclusión es tan clara como indignante: los españoles estamos pagando de nuestro bolsillo el despilfarro económico de algunos territorios, mientras sus dirigentes exigen más privilegios y más autogobierno fiscal.

¿Cómo puede ser aceptable que, en solo cinco meses, Cataluña haya recibido 4.329 millones de euros de todos los españoles para pagar las pensiones contributivas, y aun así sus políticos estén obsesionados con su propia Agencia Tributaria, en vez de reconocer su dependencia financiera? Y qué decir del País Vasco, que con su privilegiado Concierto Económico nos cuesta 2.377 millones de déficit en pensiones, mientras cada día reclama más competencias y más dinero. Esto es una estafa a los españoles, una traición a la igualdad que consagra nuestra Constitución y debería bastar para que el Gobierno suspendiera inmediatamente las negociaciones con Cataluña y el País Vasco hasta que ambas comunidades asuman su realidad financiera.

En apenas 150 días el sistema público de pensiones ha generado un déficit de 25.199 millones de euros

Pero no, aquí se sigue hablando de «derechos históricos» y de «nación catalana» mientras las cuentas dicen otra cosa. Cataluña, Andalucía y el País Vasco se llevan más de 10.000 millones de euros de déficit en apenas cinco meses, y todas las Comunidades Autónomas viven con las pensiones en números rojos. Esto no es solidaridad, esto es un saqueo al contribuyente español.

Para que lo vean ustedes en números que es como mejor se ve: en los cinco primeros meses del año, los ingresos por cotizaciones sociales han sumado 36.612 millones de euros, mientras que los pagos por las pensiones de invalidez, jubilación, viudedad, orfandad y favor de familiares han sumado 63.811 millones que nos ha generado un agujero de 25.199 millones.

En donde Cataluña es la reina madre con 4.329 millones de euros y ella sola genera el 17,2 % del déficit total. Le sigue Andalucía con una pella de 3.791 millones pero más habitantes y, en tercer lugar, el País Vasco, que quiere quedarse con la recaudación, pero pedir dinero a Madrid, al gobierno, para que le de caja todos los meses para poder pagar las pensiones, que generan 2.377 millones de euros de déficit.

Madrid, que parecía que podía equilibrar la cifra, ya se ha colocado con un déficit de 1.619 millones, pero le superan, con muchos menos habitantes, Castilla y León, Galicia y Comunidad Valenciana.

Si hiciésemos estos cálculos «per cápita», es decir, por habitante, Madrid saldría en mucha mejor posición.

En definitiva, en sólo cinco meses el sistema público de pensiones ha generado un déficit de 25.199 millones de euros. Sí, en apenas 150 días. Esto significa que cada jornada que pasa, el agujero crece en casi 170 millones, un ritmo absolutamente insostenible para cualquier economía.

Este dinero no se imprime ni aparece por arte de magia, sale de endeudamiento puro y duro, de emitir deuda que pagaremos entre todos, incluidos nuestros hijos y nietos. Lo peor es que esta tendencia no es coyuntural, con el envejecimiento de la población, cada mes que pasa el sistema se hunde un poco más.

O se afronta una reforma profunda e inmediata del sistema de pensiones o la quiebra técnica llegará mucho antes de lo que nos quieren hacer creer desde Moncloa. No se puede seguir tirando de la tarjeta de crédito de las generaciones futuras para sostener un modelo que ya no se sostiene.

Aquí es donde llegamos al punto más repulsivo del debate político actual: Cataluña quiere los mismos privilegios fiscales que el País Vasco, un Concierto Económico que le permitiría recaudar todos los impuestos y enviar a Madrid una «cupo» ridículo.

Pero si se les concede ese privilegio sin condiciones, ¿quién pagará esos 4.329 millones de déficit en pensiones catalanas cada cinco meses? ¿Seremos el resto de los españoles los que sigamos subvencionando el sistema mientras ellos se quedan con la caja?

Esto es simple, si se quiere cambiar el modelo territorial, hay que preguntar a todos los españoles, porque igual que aprobamos la Constitución en 1978 con un referéndum, cualquier cambio que rompa la igualdad de los ciudadanos debe decidirse en las urnas por todos, no en despachos oscuros con pactos desconocidos.

¿No presumen de ser «demócratas»? Pues que se atrevan a ponerlo en manos del pueblo español y pregunten en un referéndum si estamos dispuestos a pagar de nuestro bolsillo los privilegios fiscales de Cataluña y el País Vasco.

No nos vengan con cuentos chinos, para niños, democracia es votar todos, igualdad es que todos paguemos y recibamos con las mismas reglas. Si quieren privilegios, que se lo paguen ellos mismos, y si no, que «se tomen su jarabe», o aceptan las mismas reglas que el resto de las comunidades o que financien ellos su propio déficit.

Porque ya basta de mentiras, ya basta de chantajes. ESPAÑA NO AGUNTA MAS PARÁSITOS Y «RUFIANES» DISFRAZADOS DE NACIONALISMO.

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