La verdad incómoda que nos acerca a la ruina: el 22,3 % del gasto extra es solo la punta de iceberg
El gran problema que tenemos con una Contabilidad Nacional puede ser otro de los motivos por los cuales terminemos explotando de peor manera que los franceses
Las cifras de la Contabilidad Nacional cada día dan más miedo.
Estamos viendo ya como las presiones de la Comisión Europea a uno de los grandes como Francia, más las presiones del BCE, pueden hacer saltar por los aires al gobierno francés y provocar elecciones generales anticipadas. La mayoría de los medios franceses recogen que la extrema izquierda, liderada por Melenchón, ha calificado el plan como un «intento de destruir el Estado y preservar a los ricos». El partido socialista lo tilda de «brutal e inaceptable», mientras que los empresarios lo han aplaudido con un mensaje principal: «hay que trabajar más».
¿No les suena a España? Claro, gobernando la derecha. Francia se coloca en un disparadero. O aprueba en la Asamblea Nacional esta rebaja de gasto o va directa a elecciones anticipadas.
España va a ser el siguiente en recibir presiones para bajar su gasto, como ya expliqué en mi artículo del pasado 19 de julio: España ante el espejo de los recortes en Francia: un hachazo de 24.000 millones. Las va a recibir porque, aunque trata de engañar de forma permanente a la Unión Europea y al Banco Central Europeo, cada día se le hace más cuesta arriba. Como vamos a ver en este artículo.
Los datos que acaban de aparecer en la web del Ministerio de Hacienda sobre los gastos de la Administración Central del Estado son enormemente preocupantes, porque muestran que, a cierre de mayo, en Operaciones No Financieras la Administración Central ya lleva un 22,3 % de gasto contabilizado superior al de la misma fecha de 2024.
Nos faltan por «contabilizar» o gastar 34.050 millones de euros
Esto demuestra que las tensiones contables que están teniendo ya los Interventores Generales no pueden aguantar más las facturas en los cajones y están empezando a poner patas arriba al desmadre que tiene María Jesús Montero montado en este gobierno.
Veamos cómo está porque les guardo la bomba para el final:
Cómo pueden ver ya hay contabilizados, a cierre de mayo, 13.408 millones de euros más que en 2024, lo que supone que llevamos un 22,3 % más gastado o por lo menos contabilizado.
Los gastos de personal están disparados un 6,3 %, por debajo de la media, pero un síntoma de que seguimos metiendo año a año más empleados públicos que no tenemos muy claro para que se necesitan.
Sorprende que en gastos corriente vayamos un 7,4 % por debajo pero ya aparecerán los gastos, es imposible que, en gastos generales, con la inflación que hemos tenido, vayamos por debajo.
En gastos financieros vamos un 12,6 % por encima, pero, estén intranquilos, ya verán que cuando termine el año, ese porcentaje será mucho mayor o habrán de nuevo hecho trampas en la Contabilidad Nacional.
En Transferencias Corrientes, la partida más importante, vamos un 26 % por encima, debido a la Seguridad Social que es una máquina de necesitar dinero y a las Comunidades Autónomas.
En Inversiones Reales llevamos la ridícula cifra de 2.195 millones de euros, lo que significa que cuando nos pongamos a comprar armamento, veremos que esta partida se dispara, porque, aunque llevemos un 16,4 % más en volumen son solo 310 millones.
En Transferencias de Capital, para que otros ejecuten inversiones, llevamos un 57,9 % más, que suma al incremento la segunda mayor subida con 2.471 millones de euros más que el año pasado.
Esto parece un desmadre generalizado, supongo que ha quedado bien claro.
Si ahora comparamos este desmadre con lo que realmente deberíamos llevar de acuerdo con los Presupuesto Generales renovados, más las ampliaciones de crédito en Consejo de Ministros, la cosa se pone muy dura y seria, porque nos faltan por «contabilizar» o gastar 34.050 millones de euros.
Ya sé que estás noticias no son precisamente la que más le gustan a los que se llaman «progres», pero es lo que hay con la Contabilidad nacional y yo soy un «mero auditor externo» que trata de que le hagan caso, para tratar de que lo que le está tocando hacer a Francia no nos toque tener que hacerlo a nuestro país:
Los créditos presupuestados a mayo para todo el año suman ya 257.975 millones de euros, que son 8.636 millones más que el año pasado aprobados en los diferentes Consejos de Ministros.
Llevamos ejecutados en total lo que hemos visto, la suma de 73.440 millones, que suponen un 28,5 % del total del año, en donde sólo vamos al día en gastos de personal con un 38,4 % del objetivo porque, aunque le falta un poco para llegar al 40 %, que es lo deberíamos de llevar, es porque en junio se paga la extra a los empleados públicos y ahí se pondrán al día.
En el resto de las partidas la diferencia es tremenda. Nos faltan por contabilizar 1.223 millones en gastos generales o corrientes, 2.448 millones en gasto financieros, que, si los hubiésemos contabilizado, el crecimiento sobre el 2024 sería de un incremento del 37,4 %.
En Transferencias Corrientes nos faltan 16.403 millones, porque en julio haremos la liquidación a las CC.AA. de la recaudación de los impuestos del 2023, que como creció mucho la recaudación, hay pendiente de pagarles un buen «zurrón» de dinero.
En el Fondo de Contingencia, veremos qué pasa porque es un colchón, aunque cada día más pequeño.
En Inversiones Reales faltan, según lo presupuestado, 4.680 millones que llegarán si o si, porque, aunque sea solo para Rearme, se gastarán o habrán gastado, pendientes de reconocer. Y en Transferencias de Capital faltan 7.472 millones.
Si estos gastos hubiesen sido reconocidos, la realidad sería que estaríamos con un crecimiento del 79 % sobre el 2024.
El gran problema que tenemos con una Contabilidad Nacional, siempre trucada por arte de Trampas Montero, puede ser otro de los motivos por los cuales terminemos explotando de peor manera que los franceses.
La Unión Europea tiene graves problemas, Francia y España son dos de los grandes y la UE se los va a ir comiendo como a un elefante, trocito a trocito, para no indigestarse.
Ha empezado por Francia y ya sabemos el refrán, «cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon la tuyas a remojar». Pero si alguien cree que no van a venir a por nosotros es que todavía creen en Papá Noel.