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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Nuestras finanzas públicas, al límite pese a crecer los impuestos más que los gastos

Nuestros gastos están más que disparados, han llegado en seis meses a 364.365 millones de euros, 21.000 millones más que en 2024

Hemos visto, en artículos anteriores, que España es el segundo país de la Unión Europea que más déficit ha tenido en el segundo trimestre. Más que Francia, que nos hemos ido a un 6,5 % y que en el primer semestre nos hemos comido el 78 % del déficit que le hemos dicho a Bruselas que vamos a alcanzar en este año.

Nos hemos comprometido a que este año bajábamos el déficit hasta el 2,5 % y hoy, salvo que ocurra un milagro, es imposible llegar a ese déficit al que nos hemos comprometido, salvo que en el último trimestre guardemos miles de millones de facturas en los cajones.

Hemos visto también que uno de los motivos por los cuales nos hemos ido a un déficit que suma el 78 % del total del año, viene provocado por una razón fundamental y es que nuestros gastos están más que disparados, que han llegado en seis meses a 364.365 millones de euros, 21.000 millones más que en 2024 y que supone un crecimiento del 6,1 %, crecimiento que es mucho mayor que el de Alemania, que en sus gastos crecen un 4,3 %, que Italia, que crecen un 3,1 %, y que Francia, que aunque no reduce, al menos no se ha vuelto más loco de lo habitual y crece un 2,3 %.

Por lo tanto, nos toca ver a continuación, que es lo que ha pasado con los ingresos, ver cómo han crecido y compararlos con las principales economías de la Unión Europea, porque si los ingresos están creciendo como lo están y no paran de subir, nos encontraremos en una posición insostenible.

El PIB nominal ha crecido, desde que está Pedro Sánchez hasta diciembre de 2024, un 31,8 %, aupado por una inflación de casi el 22 % en dicho período que ha permitido a este gobierno que los ingresos del Estado español, en ese mismo período, hayan pasado de 472.250 millones de euros a 673.734 millones lo que lleva a un incremento del 42,7 %, casi 11 puntos más que el crecimiento del PIB nominal.

A pesar de ello, seguimos generando un déficit en el segundo semestre del año equivalente al 78 % del objetivo anual.

Es evidente que la situación parece que se está volviendo insostenible.

Para ello les voy a mostrar que es lo que ha pasado en el primer semestre del año comparado con el del 2024:

Como podemos ver, los ingresos por recaudación de impuestos, en toda la Unión Europea, crecen un 5,3 %, un crecimiento muy superior al crecimiento de los gastos que lo hicieron un 4,5 %.

Esto supone que se ha sometido a la población y a las empresas europeas a que en solo seis meses haya tenido que pagar 209.000 millones más que en 2024.

Como podemos ver también, tanto Alemania como España son los dos países que han sometido a una mayor presión fiscal a sus contribuyentes, incrementando los impuestos en un 6,5 %, les sigue Italia con una subida del 5,5 %, siendo Francia la que más moderada, ya que está en un incremento del 3,3 % y recaudando 23.700 millones más que en 2024, lo que supone 3.600 millones más que España, un 18 % más, cuando todos sabemos que su economía es un 83 % mayor que la española.

En el artículo que publiqué sobre el gasto público, España había subido un 6,1 %, lo que equivale a una subida de 20.967 millones de euros. Por ello, aunque la subida de impuestos en crecimiento es superior, al hacerlo un 6,5 %, no por ello consigue reducir nuestro déficit, porque el crecimiento en valor absoluto es mayor el de los gastos que el de los ingresos.

¿Es sostenible un crecimiento de los ingresos, superior a los gastos en términos porcentuales?

Sin duda alguna, la respuesta es no, porque se puede producir un efecto bumerán, ya que lo que estamos haciendo es atacar al consumo de las unidades familiares y a la inversión de las empresas. Las familias bajarán el consumo, o al menos lo contendrán, lo que provocará una reducción de la producción, una bajada de las inversiones y una reducción de las plantillas, lo cual puede llevarnos a una espiral negativa de la producción real y de las expectativas empresariales que nos pueden conducir a un ciclo económico cercano a la recesión.

Esto no se produce de forma automática, lleva tiempo que se produzca, varios trimestres, el problema está que con un INE desaforado en recalcular los PIB nos puede dejar sin saber cuándo empieza el clico bajista y tratar de anticiparnos con medidas fiscales que reactiven la economía.

No nos olvidemos que para reactivar una economía siempre ha habido dos modelos: el monetario y el fiscal. El monetario lo hemos dejado en manos del BCE, el fiscal es el único que nos queda.

Por eso es tan importante que las Finanzas Públicas estén en orden ante posibles crisis económicas y este Gobierno por mucho que alardee de que la economía española va bien, no debe olvidarse que nuestros gastos públicos de momento crecen más que nuestro PIB nominal, es decir, que estamos creciendo en realidad gracias al gasto público, gasto que no va a poder seguir creciendo, porque el déficit nos lo tienen topado a un 2,5 % este año.