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Cuando te enfrentas a un Gobierno en el que el engaño y la mentira son su modelo de actuación permanente, solo cabe pensar en el refranero español y utilizar aquel de los refranes que más se aplique a la situación; en este caso, «PIENSA MAL Y ACERTARÁS».

Escribía el otro día, en este diario, una de las periodistas que más admiro, Ana Martín, que Diego Rubio, jefe del gabinete de Sánchez, publicó en la Universidad de Oxford, bajo el título The ethics of deception (La ética del engaño): «El engaño mediante la omisión de la verdad tiene muchas ventajas respecto a la mentira. Por una parte, permite esquivar el estigma cultural de la mentira, rebajando la presión moral sobre el individuo (arrepentimiento, culpa, miedo al castigo, etc.). Por la otra, permite obtener los beneficios de hacer trampa evitando sus consecuencias sociales negativas (posibles represalias de la víctima, desconfianza, exclusión del grupo, etc.)».

La deuda del Estado en circulación se ha reducido en la misma cantidad que hemos recibido de fondos europeos

Evidentemente, este es el sistema que sigue este Gobierno y, en particular, Pedro Sánchez, que engaña siempre y hasta parece que es ético porque, según su jefe de Gabinete, lo no ético es mentir. Engañar es hasta para aplaudir y ser feliz porque consigue mejores cosas que con la mentira.

Me parece absolutamente repulsivo que esta sea la política actual: el arte del engaño.

Toda esta introducción viene porque el Tesoro acaba de publicar los datos de la deuda del Estado (Administración Central) en circulación, que se ha rebajado en 16.182 millones de euros, cifra casi exacta a la que hemos recibido en fondos europeos, en agosto, de la Comisión Europea, como préstamos que habrá que devolver en los próximos años, para nada más y nada menos que los llamados y mal utilizados, Next Generation.

Esta bajada de la deuda sorprende, y mucho, entre otras cosas porque los ingresos totales de la Agencia Tributaria en el mes de septiembre solo han sido de 15.896 millones, y así, entre ustedes y yo, y sin que se entere nadie, estos ingresos no dan ni para pipas en el conjunto de gasto de todas las Administraciones Públicas. Sabemos también que octubre es un mes bueno en recaudación, pues en 2024 el Ministerio de Hacienda ingresó 49.861 millones, pero también sabemos que tiene que seguir haciendo devoluciones masivas de IRPF y así proceder a devolver lo cobrado ilegalmente a los mutualistas hace ya muchos años. A la vez está devolviendo parte de los 11.000 millones del Impuesto de Sociedades, también cobrados por un Real Decreto de Montoro en 2016, que quitaba muchos de los conceptos de deducciones y que el Supremo ha tirado para atrás.

Sabemos que este año gastaremos 780.000 millones como mínimo, y que los ingresos del Estado no dan para pagar la media de gastos

Por otro lado, también sabemos que este año, como mínimo, nos gastaremos 780.000 millones, que equivalen a 65.000 millones al mes, y que los ingresos del Estado no dan para pagar esa media de gastos.

Por todo ello, en el mes de octubre, por muy bueno que haya sido en recaudación y con los datos explicados anteriormente, es muy difícil, por no decir imposible, que hayamos bajado nuestra deuda en 16.182 millones salvo, claro, que hayamos utilizado el dinero de los fondos recibidos. Como no se está haciendo nada con ellos, por lo menos se usan para reducir deuda.

Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana, porque en los próximos meses habrá que pedir prestado para reponer dicha caja. Como el arte del engaño es lo que prima, lo importante ahora es decir que hemos rebajado deuda a dos meses del cierre del año.

Así y todo, y a pesar de que se haya hecho así, con una economía que va como un cohete, según el Gobierno, se hace difícil entender que llevemos más deuda que el año pasado:

Es cierto que en octubre siempre se baja deuda, pero con los problemas de devoluciones por IRPF y Sociedades, es muy complicado que hayamos generado una caja tan extraordinaria como para amortizar 16.000 millones de euros. Además, octubre es un mes en el que vencieron 35.000 millones de euros de deuda.

En 2024, a cierre de octubre, nuestra deuda con respecto a enero había crecido en un 3,9 %, equivalente a 54.942 millones, y un año después la deuda se ha ido a 1,509 billones, con un crecimiento de 60.148 millones equivalente a un crecimiento del 4,1 %.

Al final, todo encaja. El Gobierno del arte del engaño no busca gestionar, sino maquillar la realidad. Si hay que usar los fondos europeos destinados a modernizar la economía para aparentar que se reduce la deuda, se hace sin pestañear. Si hay que presentar una contabilidad creativa a Bruselas para salir en la foto con un dato bonito, también.

Y lo más grave no es solo el agujero económico, sino el engaño constante, se manipulan los datos, se tezaniza la información, y se vende como éxito lo que en realidad es una mentira colosal.