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Apuntes ContablesSusana Burgos

Von der Leyen ya no mira con embeleso a Sánchez, y tiene sus razones

La Comisión Europea ha dado afortunadamente marcha atrás en la prohibición del coche de combustión en 2035, algo que defendían Pedro Sánchez y Teresa Ribera

Hay gobernantes que solo aciertan cuando rectifican, y a ese club pertenece Ursula von der Leyen. La Comisión Europea ha dado marcha atrás en su veto al coche de combustión a partir de 2035, y siendo un alivio para la industria, no debemos olvidar los perjuicios causados. Porque el calendario vigente hasta ahora ha condicionado la compra de vehículos de millones de europeos, que han optado por seguir conduciendo coches antiguos -y más contaminantes por ende-, a la espera de acontecimientos. Lo mismo que la incertidumbre también ha afectado a las decisiones de inversión de las automovilísticas, mientras veían a la competencia china comiéndoles la tostada y vendiendo sus coches en Europa. Unos coches fabricados en plantas más contaminantes que las nuestras y traídos en barco desde allí. Si alguien no ve la incoherencia con la transición ecológica es que está ciego.

Si alguien no ve la incoherencia con la transición ecológica es que está ciego

De momento, lo que tenemos es un paquete legislativo de Bruselas que flexibiliza los objetivos de emisiones para los fabricantes. En diez años deberán cumplir un nuevo objetivo de reducción del 90 % de las emisiones vinculadas a los vehículos de combustión en lugar del 100 % planteado anteriormente. Pero, en la práctica, ese 10 % de margen a duras penas servirá para apoyar la producción de vehículos asequibles y desplazará al motor de combustión a modelos muy caros para clientes con alto poder adquisitivo. Tiene toda la pinta de que el tiempo dará la razón al sector.

Cuatro comisarios acudieron al Parlamento de Estrasburgo para anunciar la buena nueva, con una ausencia que se recordará por años: la de Teresa Ribera, que es precisamente la responsable de Transición Limpia, Justa y Competitiva de la UE. El francés Stephane Sejourne, su adversario más duro en este trance, le ha doblado el brazo sin piedad porque ella ha seguido erre que erre con su guerra hasta el final. El ridículo de Ribera solo es comparable al de Pedro Sánchez, que apenas una semana antes había escrito una carta a Von der Leyen insistiéndole en la necesidad de mantener el calendario para la imposición del coche eléctrico. Aunque los fabricantes lleven meses alertando de que han pasado de vender 19 millones de vehículos a 15 y España se mantenga como el segundo mayor productor del continente. Nuestro maltrecho presidente del Gobierno no es solo rehén de la coalición que mantiene con Yolanda Díaz en clave doméstica, sino también de China y sus exigencias a cambio de invertir en España.

El ridículo de Ribera solo es comparable al de Pedro Sánchez, que escribió una carta a Von der Leyen insistiéndole en la necesidad de mantener el calendario para la imposición del coche eléctrico

Atrás quedaron los tiempos en los que la querida Úrsula del encabezamiento de sus misivas miraba con embeleso al prime minister español, mostrándose de acuerdo con muchos de sus planteamientos de manera incomprensible, dada la supuesta distancia ideológica. Von der Leyen fue reelegida como presidenta de la Comisión Europea el 1 de diciembre de 2024 con los votos favorables tanto del Partido Popular Europeo como de los socialistas. Sin embargo, las relaciones entre los dos partidos se han ido deteriorando de manera evidente con el paso de los meses, por mucho que la propaganda de Vox se empeñe en hacer ver lo contrario. Aprovechando su debilidad, los populistas de Patriotas por Europa, liderado por Santiago Abascal, y La Izquierda presentaban en octubre una doble moción de censura contra la presidenta del ejecutivo comunitario. Aunque la cosa no prosperó, seguro que le hizo pensar que en este segundo mandato camina por un alambre.

Y el alambre incluye el acuerdo con Mercosur para crear la mayor zona de libre comercio del mundo, abarcando un mercado de más de 700 millones de consumidores. Según los cálculos de Bruselas, el pacto puede aumentar las exportaciones anuales de la UE a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay hasta en un 39 % equivalente a 49.000 millones de euros. Siendo un asunto de primer nivel, que llevaba 25 años negociándose, se convirtió en obsesión para Von der Leyen cuando Trump abrió la espita de los aranceles en enero. Por motivos obvios; porque la apertura de esa vía alternativa permitiría a las empresas exportadoras europeas eludir 4.000 millones de euros en recargos. La siempre ambiciosa Ursula se relamía pensando en la foto histórica, y la firma con Mercosur debía haberse producido al fin el sábado en Brasil, pero Meloni y Macron decidieron aguarle la fiesta. La versión oficial es que se pospone a enero, pero eso tampoco está tan claro.

Italia y Francia, igual que los agricultores españoles, temen que las menores exigencias que se imponen a los productos sudamericanos propicien unos costes muy inferiores a los que tienen los europeos y eso repercuta en el mercado. Ya ocurre con la agricultura marroquí, así que llovería sobre mojado y en mayor medida.

Dicen las malas lenguas, en cualquier caso, que todo responde a un cálculo de Giorgia Meloni para conseguir más dinero para sus hombres y mujeres del campo en el próximo marco financiero de la PAC, que se está negociando ahora mismo y que llevó la semana pasada a miles de agricultores y ganaderos a manifestarse en Bruselas. No parece mala estrategia la de la italiana, mientras Pedro Sánchez se sitúa al lado de Von der Leyen y sus prisas por firmar con el Mercosur en vez de anteponer las preocupaciones de nuestro sector primario. Cuando encima tenemos una de las mejores agriculturas de Europa, por no decir la mejor. Resulta indignante, sí, pero ya es tradición que él nunca esté donde debe cuando de defender los intereses de España se trata.

  • Susana Burgos es periodista especializada en economía y empresas y formadora de portavoces