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Falsificaciones de zapatillas de marca Nike.

La lacra de las falsificaciones se dispara, y ya factura 20.000 millones de euros en España

Louis Vuitton, Gucci, Nike o Apple están entre las marcas más copiadas

La venta de productos falsificados produce unos ingresos de medio billón de euros al año, un 2,5 % del comercio mundial. Las marcas más falsificadas con Louis Vuitton, Gucci, Nike, Adidas, Burberry, Samsung y Apple. En Europa producen unas pérdidas de 83.000 millones de euros anuales, según la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), y en España la industria de la falsificación factura 20.000 millones según SICPA, la empresa suiza responsable de proteger la veracidad de la mayoría de billetes del mundo. Solo en la industria textil, nuestro país pierde 1.000 millones de euros al año, según SICPA.

«El número de falsificaciones está aumentando», asegura Xavier Urbaneja, director de Protección de Marca de SICPA en España. «Hace veinte años afectaban sobre todo a la empresa farmacéutica y el lujo, pero ya llegan a todos los sectores. Hay que actuar», añade.

La actividad evoluciona, y cada vez es más sofisticada. «La última tendencia es la de personas que compran un producto genuino y devuelven uno falso. Hemos visto varios casos relacionados con la industria electrónica», explica Urbaneja. Abren los productos, se quedan con su parte más valiosa -cambian, por ejemplo, una memoria de alta capacidad por una de baja- y los devuelven adulterados, recuperando el dinero. Cuando estos productos se reintroducen en el mercado, pueden provocar problemas al propietario de la tienda que lo ha vendido, por llevar en su versión falsificada elementos sin la calidad prevista.

«Las falsificaciones son cada vez de mayor calidad», lamenta Urbaneja. «Las realizan bandas organizadas y puede ser un negocio muy lucrativo. Con inversiones pequeñas es posible obtener buenas cantidades de dinero de manera rápida», apunta.

Las bandas ven además que su delito no es perseguido penalmente con excesiva dureza, y que les compensa seguir delinquiendo. Para frenar este proceso, Urbaneja piensa que parte de la solución pasa en buena medida porque la población sea consciente de que quien les vende una camiseta del Real Madrid falsa en la calle no paga impuestos ni va a invertir en investigación y desarrollo (I+D). Al mismo tiempo, admite que mucha gente compra artículos fraudulentos sin saberlo, aunque, «si te venden un bolso muy caro por 20 euros, es fácil deducir que es falso».

«La cultura de comprar productos falsos no es nada interesante ni a corto ni a largo plazo», estima Urbaneja, que recuerda cómo en diferentes sectores se han dado casos peligrosos, como los cargadores de móviles fraudulentos, que han llegado a originar incendios.

Como ocurre desde hace tiempo, China continúa siendo el paraíso de la falsificación, aunque están emergiendo otras zonas en Asia, Iberoamérica y Europa.

Este problema ha llevado a industrias como la farmacéutica a asumir que protegerse del fraude forma parte de sus costes, y están adoptando soluciones innovadoras. Aun así, Urbaneja alerta de que hay que estar muy preparado, porque los falsificadores «no respetan nada y te adelantan por la izquierda».