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Daniel Lacalle: «España está en estancamiento, no se puede disfrazar con que se escapa de la recesión»

Daniel Lacalle, en la redacción de El Debate.

Los economistas ante el año que comienza (I)

Daniel Lacalle: «España tiene una magnífica oportunidad de crecer, pero hay que abandonar las políticas socialistas»

El economista sostiene que el Gobierno actual ha creado un sistema que perpetúa la pobreza y empeora las posibilidades para todos

Empieza un nuevo año, y lo analizamos desde su perspectiva económica con Daniel Lacalle. Economista jefe de Tressis, autor de un buen número de bestsellers económicos y ampliamente conocido como experto analista, nos comenta sus impresiones de cara al curso que comienza.

–¿Cuáles son sus principales preocupaciones y desafíos, y dónde ve las principales oportunidades para la economía mundial en el año que entra?

–El principal problema es el exceso fiscal. Desde Japón a Reino Unido, Francia y ahora Alemania, el nivel de gasto público y déficit es muy elevado, y eso es solo la punta del iceberg: los compromisos ya asumidos pero no financiados superan en mucho a la deuda ya emitida.

La gran oportunidad para la economía mundial viene de la tecnología, que diluye fronteras y pone límites a la voracidad estatal. La inteligencia artificial y el avance tecnológico nos van a permitir escapar de la bota del Estado.

–¿En qué afectan esas preocupaciones, desafíos y oportunidades a la economía española?

–La economía española se ha comportado mejor que algunos de sus comparables porque se ha dopado el PIB con gasto público, inmigración y fondos europeos. Según el FMI, sin embargo, el PIB per cápita no crecerá apenas en 2026 (+0,8 %, lo mismo que la media de la UE), demostrando lo peligroso del modelo de crecimiento extensivo e improductivo del gobierno de Sánchez.

A España le va a ayudar que los problemas de Francia son mucho mayores, y la economía francesa no se puede rescatar, por lo que España será tratada con benevolencia para no hundir a Francia. Sin embargo, esa situación pasa factura siempre, como ya vivimos en 2006-2007, aunque en aquella época escondiendo nuestros riesgos detrás de Grecia.

España tiene una magnífica oportunidad de crecer de manera productiva, crear empleo en vez de maquillarlo y fortalecer el crecimiento empresarial. Para ello hay que abandonar las políticas socialistas y los desequilibrios estructurales que deja la socialdemocracia.

–¿Cuáles son sus principales preocupaciones y dónde ve las principales oportunidades para la economía española en el año que entra?

–Las preocupaciones son muchas. La Seguridad Social está técnicamente quebrada, con patrimonio neto negativo y una deuda de 126.000 millones; la economía crece por inmigración y gasto improductivo; la deuda se mantiene muy elevada y solo se reduce la ratio por el efecto de la inflación; además, el paro efectivo no ha mejorado desde 2019 y el falso récord de empleo esconde una tasa de actividad estancada.

Las oportunidades vienen de un sector empresarial que se ha comportado de manera admirable. Creo que la gran oportunidad vendrá de impulsar la inversión en energía, centros de datos y vivienda. España tiene que empezar a invertir en redes y en construcción.

–¿Qué deficiencias de la economía española piensa que habría que atajar ya y cómo lo haría?

–Además de las mencionadas, que son el crecimiento dopado por inmigración, el gasto improductivo, la Seguridad Social en la ruina, el mercado laboral maquillado, la deuda creciente y la inflación persistente, hay que añadir el pobre crecimiento de la productividad, el problema de la vivienda, que se ha empeorado por la desastrosa Ley de Vivienda, y los desincentivos al crecimiento de las empresas.

Esta espiral, que inevitablemente llevará a otro problema como el de 2010 cuando se acabe el efecto placebo del apoyo europeo, debe atajarse de manera decisiva.

El próximo Gobierno debe abandonar la socialdemocracia y el gradualismo que siempre fracasa e introducir medidas realmente liberalizadoras y que apoyen la inversión.

Se deben derogar todas las subidas de impuestos de 2019-2025 y hacer una rebaja sustancial a la inversión y el empleo, incluyendo los impuestos al trabajo y las cuotas de autónomos.

Se debe llevar a cabo una reducción del gasto innecesario, que se ha disparado en más de 70.000 millones con Sánchez. Cercenar el gasto político y hacer un ajuste de, al menos, 70.000 millones de euros para empezar a recuperar las cuentas públicas.

Se deben derogar las leyes intervencionistas, desde la de Vivienda al falso escudo social, que es una losa antisocial, y el intervencionismo y penalización a la inversión en energía y redes.

España debe derogar el sanchismo en todas sus vertientes: gasto clientelar, subidas de impuestos y asfixia al sector privado.

–¿Qué cuestiones piensa que no deberían avanzar más y qué reformas estima que habría que hacer cuanto antes, y por qué motivo?

–El Gobierno ha creado un sistema que perpetúa la pobreza y empeora las posibilidades para todos. Se suben los impuestos para subvencionar el mantenimiento de la miseria. El próximo Gobierno tiene que eliminar la cantidad ingente de subvenciones que se pagan sin espacio presupuestario. España no puede ser un país que gasta 42.000 millones de euros al año en subvenciones mientras asfixia a impuestos a los contribuyentes.

Las reformas urgentes son fundamentalmente eliminaciones: hay que eliminar las bombas de relojería que el sanchismo dejará al próximo Gobierno (subidas de impuestos por pensiones, aumento de deuda por compromisos ya asumidos).

El próximo Gobierno no va a tener el lujo del gradualismo. El próximo Gobierno tendrá dos opciones: derogar el sanchismo abandonando la socialdemocracia o perder, porque le echarán la culpa de todo lo que herede si lo mantiene.

España necesita eliminar regulaciones y leyes destructivas y derogar las subidas de impuestos y gasto político.

–¿Qué recomendaciones de inversión da a los consumidores en el año que entra y por qué?

–El inversor debe defenderse contra la inflación monetaria y, para ello, debe invertir pensando en el largo plazo en activos que protejan contra la destrucción del poder adquisitivo de la moneda. La deuda soberana ha dejado de ser un activo que dé rentabilidad económica real, y la represión financiera va a continuar. Por ello, invertir a largo plazo en oro, bolsa estadounidense y europea de manera selectiva o bitcoin, aceptando la volatilidad, forma parte de una opción de defensa del inversor. En cualquier caso, es muy importante contar con un asesor independiente y tener un objetivo claro para crear una cartera que sea adecuada a cada perfil. El momento para invertir es ayer, porque los Estados están quitando dinero del bolsillo del ciudadano vía la inflación, el impuesto escondido.

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