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Yolanda Díaz y Joaquín Pérez Rey.

Yolanda Díaz y Joaquín Pérez Rey.EP

Trabajo prepara un SMI por encima de los 1.220 euros pese a las advertencias de sus expertos

El informe del comité alerta de efectos sobre productividad, empleo y negociación colectiva tras años de subidas acumuladas

El Gobierno reúne este miércoles a los agentes sociales para abordar la nueva subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de 2026. Trabajo planteará a sindicatos y patronal dos posibles escenarios en función de si el salario mínimo tributa o no en el IRPF, pero en ambos casos la cuantía superaría los 1.220 euros mensuales, frente a los 1.184 euros actuales. La propuesta, sin embargo, llega acompañada de un informe de los expertos del propio Ministerio que introduce advertencias cada vez más claras sobre los efectos acumulados de estos incrementos.

El comité de expertos propuso una subida del 3,1 % si el salario mínimo continúa exento de tributación en el IRPF o del 4,7 % si finalmente pasa a tributar. En términos brutos, estas opciones situarían el SMI entre los 1.221 y los 1.240 euros mensuales en catorce pagas. Aunque Trabajo insiste en que la negociación está abierta, la disposición de Hacienda a ajustar la deducción apunta a que el 3,1 % será el punto de partida más probable en la mesa de negociación.

Aparte de la propuesta de incremento, los expertos incluyeron en su informe una serie de advertencias sobre los efectos de una política de aumentos continuados. En primer lugar, el documento reconoce el desacople entre la evolución del salario mínimo y la productividad de la economía española. «El crecimiento del salario mínimo interprofesional en los últimos años se ha situado claramente por encima del crecimiento de la productividad aparente del trabajo», admite el informe, que identifica este desajuste como uno de los principales problemas del modelo.

Entre 2018 y 2025, el SMI ha aumentado un 61 %, mientras que la productividad por hora trabajada se mantiene estancada y por debajo de la media de la Unión Europea. Según el propio comité, esta brecha no responde a mejoras en la eficiencia del tejido productivo, sino a «decisiones normativas sostenidas en el tiempo».

El informe también matiza el impacto de las subidas del SMI sobre el empleo. Mientras que Yolanda Díaz ha manifestado en varias ocasiones que los incrementos tienen un «efecto nulo», la Comisión Asesora recuerda estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y del Banco de España que apuntan a consecuencias negativas, aunque de intensidad moderada. En concreto, «se detecta una ligera reducción en la permanencia en el empleo tras los incrementos del SMI».

Estos efectos se concentran especialmente en jóvenes y trabajadores con contratos temporales. «Según vayan creciendo los salarios mínimos en relación con el salario medio será más fácil que se manifiesten efectos negativos sobre el empleo», señala el informe, que advierte de que España podría estar ya aproximándose a ese umbral, dada la creciente proporción de trabajadores afectados por el salario mínimo.

Agrupamiento salarial

Con todo, la advertencia más importante del informe tiene que ver con el fenómeno conocido como bunching o agrupamiento salarial. El documento reconoce que «la rápida subida del SMI ha provocado una concentración creciente de trabajadores en torno a este umbral salarial». Esta compresión de las escalas salariales reduce los incentivos a la promoción profesional y a la formación, al estrechar la distancia entre los salarios de entrada y los inmediatamente superiores.

Además, altera el funcionamiento de la negociación colectiva. La Comisión Asesora constata que «una parte significativa de los convenios colectivos fija salarios mínimos inferiores al SMI legal», lo que limita su capacidad para ordenar la estructura salarial y convierte al Estado, de facto, en el regulador de las rentas. El resultado es una estructura salarial cada vez más plana, especialmente en sectores con menor margen y elevada intensidad de mano de obra, donde el SMI deja de actuar como suelo para convertirse en la referencia.

Fiscalidad y salario disponible

El informe también entra en el debate fiscal en torno al salario mínimo. La solución adoptada por el Gobierno para evitar que el SMI tribute -una deducción específica en el IRPF- evita el pago final del impuesto, pero mantiene las retenciones mensuales a lo largo del año. El comité reconoce que «durante el año, la persona trabajadora percibe una cuantía inferior en su nómina y recupera posteriormente el importe retenido a través de la declaración del IRPF».

Este diseño tiene un impacto directo sobre la liquidez del trabajador y ayuda a explicar la tensión entre el Ministerio de Trabajo y Hacienda. Además, condiciona las posiciones de los sindicatos en la negociación, que han exigen el incremento bruto del salario mínimo frente al importe neto mensual efectivamente percibido.

Rechazo de la patronal

En esta tesitura, la reunión de este miércoles se presenta en la práctica como un mero trámite, ya que Trabajo no está obligado a negociar un acuerdo. El principal escollo se encuentra en las reglas de absorción, que permiten trasladar la subida del SMI a los pluses y los complementos salariales. La patronal quieren que se mantengan como establece el Estatuto de los Trabajadores, mientras que el Ministerio y los sindicatos defienden la reforma de los mismos.

En cualquier caso, la experiencia reciente apunta a que el Gobierno volverá a aprobar la subida del SMI con el apoyo exclusivo de los representantes sindicales, como ha ocurrido en los últimos cinco ejercicios. Otra cuestión es qué legitimidad tendrá la subida cuando el Ministerio no es capaz de contar con el respaldo de quienes crean empleo.

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