Trenes detenidos en la estación de Atocha de Madrid.
Los maquinistas que seguirán en guerra contra Óscar Puente: «Han muerto 47 personas y aquí no pasa nada»
Los sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT y Semaf) han desconvocado la huelga del sistema ferroviario que estaba activa desde este lunes, y que se iba a alargar, al menos, hasta el próximo miércoles, 11 de febrero. Pese a ello, los paros continuarán, ya que el Ministerio de Transportes no se ha reunido con CGT, el Sindicato Ferroviario, el Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) y Alferro, que mantendrán la huelga activa.
La desconvocatoria, que tuvo lugar a primera hora de la tarde de este lunes, ya fue vaticinada por un maquinista, afiliado a uno de los sindicatos minoritarios, quien, en conversaciones con El Debate, aseguraba que «este lunes se firmaría una carta de compromiso y otra vez hacía delante». Y es que algo similar pasó en las últimas dos convocatorias de huelga, que no llegaron a salir adelante porque «los sindicatos mayoritarios la desconvocaron por un papel mojado que a los dos días se demostró que no servía para nada». De hecho, cree que no se ha hecho antes porque «si no hubiese al menos un día de huelga, su afiliación se iría», algo que ya ocurrió en las convocatorias anteriores.
Este lunes ha sido una jornada caótica. Los servicios mínimos establecidos por el Ministerio de Transportes eran del 73 % en la Alta Velocidad y Larga Distancia; y del 75 % en las horas punta del Cercanías, reduciéndose al 50 % durante el resto del día. Pese a ello, no se han parado de registrar retrasos y cancelaciones.
Uno de los más curiosos ha sido la cancelación de un tren Alvia que hacía la ruta Logroño-Madrid, que estaba dentro de los servicios mínimos. El tren «se quedaba sin maquinista en Castejón (Navarra)». Y es que aquí debía enlazar con otro convoy que sí se había cancelado por la huelga.
Este trabajador de Renfe, que lleva tiempo alertando sobre el deterioro de la red ferroviaria, considera que «los servicios mínimos eran tan elevados» que achaca dicho caos más «al estado de las vías y los trenes, que a la huelga en sí». De hecho, afirma que, al haber tantas líneas cortadas por desprendimientos, fallas en la vía, etc., «si no hubieran paros convocados, la propia huelga se la estaría haciendo Óscar Puente».
Este maquinista considera que se van sacando «bolas de humo y se va tapando una cosa con otra». «Han muerto 47 personas, y aquí no pasa nada», lamenta.
Reivindicaciones del sector
El pacto al que han llegado los sindicatos incorpora más de 25 compromisos, entre los que destaca un aumento del 50 % en el mantenimiento de la infraestructura, además de incorporaciones de personas y otras medidas de seguridad.
En concreto, según el acuerdo firmado entre los sindicatos y el Ministerio, una de las medidas es incrementar las plantillas de las dos principales empresas públicas ferroviarias, Adif y Renfe, en hasta 3.600 plazas adicionales.
«Leyes y normas que ya existen, un par de cargos en la agencia y un poco de palabrerío», asegura el trabajador de Renfe. Pero la realidad es que necesitan circular con seguridad, que las vías no estén hechas «añicos», que el mantenimiento sea real y frecuente, y que todos los servicios subcontratados vuelvan a Adif.
«No sirve de nada que haya subcontratas de subcontratas, porque la inversión se diluye por el camino y no llega a la vía», explica. «Necesitamos que se asuman responsabilidades, porque nuestra vida está en sus manos», añade.
«Hay una falta de confianza»
Respecto a la línea Madrid-Andalucía, donde tuvo lugar el accidente del pasado 18 de enero, este maquinista considera que «existe una urgencia política en abrir ese trayecto porque todas las cámaras enfocan allí». Por lo que su reapertura no cree que se demore mucho, aunque en un principio estaba prevista para el pasado sábado 7 de febrero, y ahora se ha pospuesto hasta el jueves 12. Y asegura que «el primer maquinista que pase por ahí lo hará con mil ojos. Si nos dicen que la vía está bien para circular, sacamos el tren». «Confiamos en los compañeros de Adif y del taller, que son muy competentes y salvan muchas situaciones, a veces incluso haciendo reparaciones de emergencia para que el tren pueda llegar», añade.
Eso sí, nota que «el ambiente está muy tenso porque todos nos hemos visto en situaciones de riesgo». Además, considera que «hay una falta de confianza por los horarios y retrasos», aunque hay que esperar a ver qué impacto directo ha tenido el accidente de Adamuz en el sector ferroviario, ya que «quienes viajan ahora lo hacen por necesidad. En verano se podrá testear mejor el nivel de confianza, aunque se nota la preocupación en la cara de los pasajeros», sentencia.