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El CEO de Indra José Vicente de los Mozos (2d), el consejero andaluz de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela (3i) y el presidente ejecutivo de la compañía Ángel Escribano (d)EFE

Claves

Qué está pasando en Indra, la gran batalla empresarial del sanchismo

Pedro Sánchez tenía un sueño para Indra. Pero ese sueño se ha ido desdibujando en una tormentosa batalla, con miles de millones y el control de una empresa estratégica en juego

Pedro Sánchez tenía un sueño para Indra. Pero ese sueño se ha ido desdibujando en una tormentosa batalla empresarial que salpica a la SEPI, a antiguos socios ideológicos del presidente como el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, que le dio la espalda, a intereses políticos e incluso a intereses americanos. También, y sobre todo, a los hermanos Escribano, que se han ubicado entre los principales empresarios del sector de la Defensa en España, pero también en los principales protagonistas de un sainete que ha puesto en un brete inversiones por valor de miles de millones de euros.

El culebrón que vive Indra en los últimos meses no puede explicarse sin la intención declarada de Sánchez de convertir a la compañía en el gran campeón nacional de la defensa española, en un momento en el que el rearme europeo es una realidad forzada por las presiones de Donald Trump y la amenaza rusa materializada sobre Ucrania.

El Gobierno ha querido que sea la punta de lanza de la inversión en defensa, lo que ha disparado su cotización bursátil más de un 200 % en el último año, pese al importante retroceso vivido en las últimas semanas. A pesar de ello, su capitalización, 9.200 millones, está muy por debajo de otros gigantes europeos como la alemana Rheinmetall o la italiana Leonardo.

¿Qué es y qué hace Indra?

Indra es la principal compañía española de tecnología y defensa, presente en ámbitos tan diversos como el escrutinio de las elecciones, los sistemas de tiquetería del transporte público, la vigilancia fronteriza o los sistemas de guerra electrónica. El año pasado sumó además a su cartera Hispasat, el principal operador español de satélites, tras adquirirlo por 725 millones a Redeia, el operador de la red eléctrica española.

Además, en 2025 creó la división Land Vehicles, adquiriendo a una empresa con problemas, la asturiana Duro Felguera, una planta para la producción de vehículos militares. Esta división es una de las claves, dado que se creó después de que la norteamericana General Dynamics se negara a desprenderse de su filial Santa Bárbara Sistemas. La antigua empresa estatal está especializada en la fabricación de blindados y vehículos ligeros, como el Piranha o el Merlin.

A pesar de ello, se ha visto excluida de los créditos de Defensa para la fabricación de artillería con ruedas y cadenas, y ha denunciado ante el Ministerio las adjudicaciones a Indra y a Escribano para su producción, lo que a su vez pone en riesgo el programa completo de créditos al sector de defensa: 14.400 millones de euros.

¿Quién controla la empresa?

Privatizada en 1999, el Estado volvió de rebote al accionariado en 2013 al salir al rescate de Bankia en plena crisis financiera. Un 20,1 % que en 2022, ya con Sánchez a los mandos y su plan para Indra cocinándose en los fogones de Moncloa, escaló hasta el 28 %. El incremento se produjo de hecho después del rechazo del consejo a nombrar a Murtra presidente ejecutivo. Pocos meses después, en junio, Amber Capital –comandado por el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian–, junto con la empresa de defensa vasca y la propia Sepi destituían a cuatro de los ocho consejeros independientes; dos más dimitirían en los siguientes días.

Un movimiento que motivó que incluso la CNMV abriera una investigación, en la que dejó claro que la SEPI, Sapa y Amber «cooperaron para llevar a cabo los ceses, con una participación activa del presidente de Indra, con quien varios de los consejeros cesados mantenían discrepancias persistentes en materia de gobernanza». El regulador, no obstante, acabó concluyendo que «no existen indicios suficientes que permitan considerar dicho acuerdo como una acción concertada para el control de la gestión».

¿Cuál es el papel de Escribano?

Murtra fue el hombre de Sánchez en Indra hasta que el asalto estatal al accionariado de Telefónica, en enero del año pasado, le llevó a presidir la operadora. De fondo, los rumores de que se buscaba una integración entre la propia Indra y Telefónica para dotar al grupo de tecnología y defensa de una cobertura tecnológica mucho más potente de la que posee.

La marcha de Murtra a Las Tablas, donde Telefónica tiene su sede, a propuesta de la SEPI, allanó el camino a Ángel Escribano para llegar a la presidencia de la compañía, a pesar de que en las horas anteriores se especulara conque Moncloa eligiera otro hombre de partido, como Raül Blanco, ex secretario general de Industria y ex presidente de Renfe. Hoy Blanco es jefe de estrategia de Sapa, otro de los principales accionistas de Indra.

Pedro Sánchez y los hermanos Escribano, en 2021.EM&E

Escribano había entrado pocos meses antes en el consejo de Indra, tras desembarcar su empresa familiar como segundo accionista de Indra, con el 14,3 % de los títulos. Su hermano Javier tomó a su vez las riendas de la empresa familiar, EM&E. La compañía, nacida en un taller de Coslada en los 80, cogió carrerilla gracias a un contrato con Airbus y sobre todo a la audacia de Ángel, como ya contó este periódico. Está especializada en la fabricación de estaciones de armas para blindados y barcos de guerra, sistemas de guiado de municiones y equipamientos de seguridad.

¿Por qué ha estallado la polémica?

En una receta para cocinar a un gigante de la defensa no podía faltar el ingrediente principal. Con las puertas de Santa Bárbara cerradas, la dirección de Indra concibió la compra de la empresa familiar de su presidente, EM&E, en una maniobra que lleva varios meses diseñándose bajo la batuta de José Vicente de los Mozos, el consejero delegado de la empresa. De los Mozos es quien pilota esta operación, de la que se ha inhibido Escribano por el evidente conflicto de intereses. Pero esto no ha servido para acallar las críticas sobre la operación, cuestionada por economistas, accionistas y también por la oposición, que abjuraba de ella y la catalogaba esta misma semana de «extraña».

De prosperar, además, habría dejado en manos de los Escribano el control absoluto de la empresa, lo que, unido al papel lobista de Iván Redondo –antiguo gran estratega de Sánchez– a favor de Santa Bárbara, ha terminado por distanciar a Moncloa de los hermanos. La semana pasada el propio Escribano tuvo que salir al paso desmintiendo que Moncloa haya pedido su salida, si bien, como revelaba ayer este periódico, el Gobierno está impulsando a Ángel Simón como su sucesor. A pesar de ello, Indra insiste en que la operación con Escribano «sigue su curso», aunque lo más previsible ahora es que, de prosperar, sea una adquisición parcial bajo la tutela de la SEPI.