El «cohete» económico de Sánchez solo crea 2.767 empresas en siete años
Para que se cree una empresa neta, el PIB tiene que crecer en 138 millones de euros
Un país se convierte en rico, cuando el número de empresas que hay en dicho país no para de crecer.
Decía Milton Friedman que «la prosperidad de un país depende de permitir que sus empresas crezcan y compitan libremente». En el otro lado de la balanza, John Maynard Keynes advertía de que «cuando la inversión empresarial se detiene, el crecimiento económico se apaga». Joseph Stiglitz añadía que «el crecimiento económico surge cuando las empresas pueden desarrollarse en un entorno justo y competitivo». Y Steve Jobs, sin duda un genio empresarial, dejó dos frases que merecerían estar grabadas en mármol: «Si un país quiere progresar, necesita más gente creando empresas, no menos» y «cuando las empresas dejan de crecer, el país también se detiene».
Me temo que el doctor «cum fraude» Pedro Sánchez no ha leído a Friedman –Nobel de Economía en 1976–, ni a Keynes –que no lo fue porque falleció en 1946, antes de que existiera el premio–, ni a Stiglitz –Nobel en 2001–. Y sospecho que tampoco tiene en alta estima a Jobs, que se hizo rico creando valor, algo que a nuestro presidente no parece entusiasmarle tanto como otros modelos de enriquecimiento.
Por eso, cuando Sánchez dice que vamos como un cohete, es porque los datos –como ya he señalado en más de una ocasión– son más falsos que un billete de 1.000 euros.
Todo esto lo cuento porque hoy me he permitido, con los datos que publica el Ministerio de Trabajo y Economía Social que dirige Yolanda Díaz –especialista en ofrecernos cifras de paro que ya no convencen a casi nadie–, elaborar una tabla con la evolución del número de empresas desde que Sánchez llegó al Gobierno en junio de 2018.
Desde su llegada al poder, investido por una moción de censura contra la corrupción y hoy sostenido por los mismos que lo auparon, el número de empresas en España apenas ha aumentado un 0,2 % respecto a 2018. En términos absolutos, hablamos de 2.767 empresas más en siete años.
Algún día, algún joven economista tendrá que hacer una tesis doctoral relacionando corrupción, crecimiento económico y creación de empresas, y analizar su correlación.
Si Friedman, Keynes o Jobs levantaran la cabeza, probablemente le dirían a Sánchez aquello de «váyase usted», porque un país no puede prosperar sin tejido empresarial dinámico. Stiglitz no se lo ha dicho, pero a sus 83 años no está para preocuparse de nosotros.
Pero si ahora me permito ir un paso más allá y diseñar un indicador sencillo, relacionando el crecimiento del PIB según el INE de Elena Manzanera con el número de empresas creadas, el resultado es todavía más preocupante.
Según el INE, tras sucesivas revisiones al alza –por un total acumulado de 92.000 millones–, el PIB nominal ha crecido un 31,5 %, lo que equivale a 382.054 millones de euros.
Si dividimos esa cifra entre las 2.767 empresas netas creadas, obtenemos un dato demoledor: a la economía española le ha costado generar 138,1 millones de euros de PIB nominal por cada empresa nueva.
Estamos ante una economía que no tiene sentido la miremos por donde la miremos.
No puede ser que una economía dopada con gasto público, deuda y 45.000 millones de fondos Next Generation hasta 2025 –mal gestionados o no, pero gastados– solo haya sido capaz de crear 395 empresas netas al año, poco más de una empresa al día.
No sé cómo este Gobierno puede seguir diciendo que vamos como un cohete cuando, desde su llegada al poder, el número de empresas inscritas en la Seguridad Social apenas ha crecido en 2.767 unidades. Es decir, 1,1 empresa neta al día.
Es cierto que hemos sufrido una pandemia. Pero según el propio INE y Nadia Calviño, en 2022 recuperamos el nivel previo a 2019 tras «ímprobos esfuerzos» y el cambio en la presidencia del INE. Desde entonces, la supuesta moto fulgurante y el cohete espacial de La Moncloa habrían convertido a España en «el país más admirado del planeta por su economía». No se lo cree ni uno de sus asesores.
Una economía que necesita que su PIB nominal crezca 138 millones para generar una empresa neta nueva es un país con un problema estructural grave. Y cuando la coyuntura económica internacional cambie bruscamente –porque cambiará–, la crisis que afrontaremos puede ser de dimensiones muy serias.