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Fabricación de billetes de euro.FNMT

El euro cae con fuerza por la guerra en Irán mientras los inversores se refugian en el dólar

La moneda europea ha llegado a depreciarse un 2,3 % en una semana ante el aumento de la tensión en Oriente Medio y el repunte del precio del petróleo

El aumento de la tensión en Oriente Medio ha provocado una huida de los inversores hacia activos considerados refugio, lo que ha impulsado al dólar y ha debilitado al euro en el mercado de divisas.

La moneda única ha llegado a depreciarse esta semana un 2,3 % frente al dólar. En las últimas horas de negociación del viernes se cambiaba en torno a 1,1577 dólares, frente a los 1,18 dólares que marcaba apenas siete días antes.

En momentos de incertidumbre geopolítica, los inversores suelen reorientar sus carteras hacia activos considerados más seguros. Además del dólar, también han ganado atractivo el franco suizo y metales preciosos como el oro, mientras que el euro, las acciones y parte de la deuda soberana europea han registrado ventas.

La caída de la moneda europea se intensificó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el aumento de la violencia en la región. El euro llegó a tocar los 1,1530 dólares el martes, antes de moderar ligeramente su descenso.

Parte de esa estabilización se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tratara de calmar a los mercados al anunciar que Washington facilitará seguros de riesgo político para las rutas comerciales que atraviesan el estrecho de Ormuz, además de estudiar el despliegue de escoltas militares para proteger a los buques que navegan por la zona.

Este corredor marítimo es uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial. Aproximadamente el 20 % del petróleo que se consume en todo el planeta transita por este estrecho, lo que convierte cualquier tensión en la zona en un factor de riesgo inmediato para los mercados energéticos y financieros.

Según el economista jefe de Commerzbank, Jörg Krämer, el dólar podría mantenerse fuerte si el conflicto se prolonga. A su juicio, los ataques contra Irán podrían extenderse durante meses si el objetivo estratégico de Estados Unidos e Israel es debilitar o incluso cambiar el régimen político del país.

En ese contexto, explica Krämer, la divisa estadounidense suele beneficiarse de su papel central en el sistema financiero internacional. «En situaciones de guerra, el dólar se fortalece porque aumenta la demanda de la moneda de reserva mundial», señala.

En momentos de incertidumbre, empresas e inversores tienden a aumentar su liquidez en el dólar para garantizar su solvencia

Una gran parte de los préstamos internacionales, los bonos y los contratos financieros globales están denominados en dólares. En momentos de incertidumbre, empresas e inversores tienden a aumentar su liquidez en esta moneda para garantizar su solvencia, lo que eleva su demanda y refuerza su cotización.

La evolución de las divisas también está estrechamente vinculada al mercado energético. El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un fuerte repunte de los precios del petróleo y del gas, lo que aumenta los riesgos de inflación y complica el panorama para los bancos centrales.

El barril de petróleo Brent ha superado los 87 dólares, aunque todavía se sitúa lejos de los niveles alcanzados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando llegó a rozar los 140 dólares.

En aquel episodio, el euro llegó a caer desde los 1,13 dólares en febrero de 2022 hasta los 0,95 dólares en septiembre de ese mismo año, reflejando el fuerte impacto de la crisis energética sobre la economía europea.

La situación actual podría resultar especialmente delicada para la zona del euro, más dependiente de las importaciones energéticas que Estados Unidos. Mientras que la economía estadounidense es exportadora neta de petróleo y gas, Europa sigue dependiendo en gran medida del suministro exterior.

Este desequilibrio podría reforzar el dólar si los precios de la energía continúan al alza, ya que un petróleo más caro tiende a incrementar las exportaciones energéticas estadounidenses y, con ellas, la demanda internacional de dólares.

Un aumento prolongado de los precios energéticos podría reactivar la inflación, lo que normalmente exigiría subidas de tipos de interés

En este contexto de elevada incertidumbre, los bancos centrales se enfrentan a un dilema. Un aumento prolongado de los precios energéticos podría reactivar la inflación, lo que normalmente exigiría subidas de tipos de interés. Sin embargo, endurecer la política monetaria también puede frenar el crecimiento económico.

El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, ha advertido de que la evolución de la inflación dependerá en gran medida de la duración y la intensidad del conflicto. «La escala del impacto y sus consecuencias para la inflación a medio plazo dependerán de la amplitud y la duración de la crisis», señaló también el economista jefe del organismo, Philip Lane, en una reciente entrevista.

Por ahora, varios responsables monetarios europeos descartan una reacción inmediata. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, considera poco probable que el BCE modifique los tipos de interés en su próxima reunión, una posición que comparten también otros miembros del Consejo de Gobierno del organismo.

A corto plazo, la evolución del euro seguirá dependiendo en gran medida de la evolución del conflicto en Oriente Medio y de su impacto sobre los mercados energéticos. Si la tensión se prolonga, los analistas prevén que el dólar continúe actuando como principal refugio financiero global.