Pier Silvio Berlusconi, a la derecha en la imagen, con el ministro de Cultura alemán
Berlusconi mantiene el interés por la Cadena SER, pero Oughourlian no la vende
La cúpula de Prisa se vio recientemente con la de Atresmedia, pero fue solo para hablar del sector de los medios en general
Pier Silvio Berlusconi, hijo de Silvio Berlusconi y consejero delegado de MediaForEurope, dueño de Mediaset en España, mantiene el interés en comprar la Cadena SER, según ha podido saber El Debate de fuentes conocedoras, pero el presidente del Grupo Prisa y dueño de la SER, Joseph Oughourlian, no quiere vender.
A Mediaset le interesa la SER desde hace tiempo. Le encajaría añadir una radio en España para complementar su negocio televisivo, que tiene a Telecinco y a Cuatro como principales activos.
La SER es la cadena de radio líder en España, con una audiencia de 4,8 millones de oyentes diarios, y es el estandarte de la división de radio del Grupo Prisa, que cerró 2025 facturando 264 millones de euros y con un ebidta -beneficio antes de intereses, depreciaciones, impuestos y amortizaciones- de 49 millones de euros -el negocio de prensa, liderado por El País, se queda en 10 millones-.
Pero Oughourlian no quiere vender, seguramente porque piensa que puede obtener más dinero del negocio de medios de comunicación de Prisa, bien sea rentabilizándolo o vendiéndolo. El francés de origen armenio ha perdido hasta la camisa en Prisa, en la que ha invertido en torno a 300 millones de euros, según él mismo ha reconocido. La acción de Prisa cotiza a 0,31 euros, a años luz de los 17 euros a los que cotizaba en el año 2000, y no para de caer. En los cinco últimos años se ha despeñado casi un 70 %, y en los seis últimos meses, un 15 %.
La compañía, que facturó 904 millones de euros en 2025, acumula una deuda de 750 millones de euros. El 73 % de su beneficio operativo (ebitda), 120 millones, proviene de su negocio de educación, capitaneado por Santillana.
No parece a priori una buena inversión para accionistas como el propio Oughourlian u otros accionistas históricos, entre los que se encuentra el Banco Santander, pero el francés sigue adelante con su idea de mantener un grupo de medios de comunicación cercano al PSOE, como siempre ha sido, pero no sanchista.
En esta línea están los cambios que ha estado realizando desde hace algo más de un año, y que se iniciaron el 26 de febrero de 2025 con el despido fulminante de José Miguel Contreras como director de Contenidos y hombre de Sánchez en la compañía, y de Carlos Núñez como presidente y consejero delegado de Prisa Media, la división de medios del grupo que incluye a El País y la Cadena SER, como contamos en exclusiva en El Debate.
Más tarde ha ido llegando la estampida de los accionistas afines a Sánchez en Prisa, el relevo de Pepa Bueno al frente de El País por un director de izquierdas pero no sanchista, como Jan Martínez Ahrens, y el intento de relevar a Ángels Barceló en el matinal Hoy por hoy de la SER por Ana Pastor o Mamen Mendizábal, descartado al final por el liderazgo indiscutible en audiencia de la actual conductora del programa.
Los números de los medios de comunicación de Prisa y la abultada deuda del grupo podrían hacer pensar que Oughourlian debería estar deseando vender, pero de momento no es así, aunque alguno de sus encuentros recientes hubieran podido darlo a entender.
El lunes 2 de marzo se vieron en un reservado del restaurante Horcher de Madrid las cúpulas de Prisa y Atresmedia: el presidente Joseph Oughourlian y la directora financiera y consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil, por parte de Prisa, y el vicepresidente ejecutivo y el consejero delegado de Atresmedia, Silvio González y Javier Bardají.
El encuentro podría haber hecho saltar las alarmas, pero fuentes consultadas por El Debate confirman que solo hablaron, en términos generales, sobre el sector. Es normal, porque no tendría lógica empresarial: a Atresmedia no le interesa la prensa, y en radio ya cuenta con Onda Cero, que le ha aportado 8,4 millones al resultado neto de 2025, dentro de un negocio de radio que le agrega 85 millones de ingresos, desde luego muy lejos de los 924 millones que ingresa con la televisión.
Oughourlian ya ha dicho que no va a vender sus medios de comunicación, pero a la vista de su situación económica, no habría que descartar que se lo planteara si le surge una buena oportunidad.