Jorge Sicilia, director de BBVA Research.
La economía española crecerá un 2,4 % este año, según BBVA Research
El reciente aumento en los costes de transporte y de la energía relacionado con la guerra en Irán, junto con el incremento en la incertidumbre sobre la política comercial de EE. UU., impide subir la previsión de crecimiento para 2026
BBVA Research constata que la economía española mantiene un ritmo de crecimiento nominal elevado, algo que ven compatible con el crecimiento de la inflación que está apretando cada vez a las familias.
En su informe Situación España de marzo de 2026, los economistas de BBVA mantienen la previsión de crecimiento del PIB en el 2,4 % en 2026 y la elevan tres puntos básicos para 2027. «El reciente aumento en los costes de transporte y de la energía relacionado con la guerra en Irán, junto con el incremento en la incertidumbre sobre la política comercial de EE. UU., impide subir la previsión de crecimiento para 2026», matizan. «En la medida en que esta última situación sea temporal y tenga un impacto acotado, la recuperación podría continuar a un ritmo sólido».
El informe Situación España afirma que el ataque de EE. UU. e Israel a Irán es un choque geopolítico que tendrá efectos económicos significativos en la región, pero menores en la economía global. El principal canal de transmisión será el energético, vía presiones al alza en los precios del petróleo y del gas. El efecto seguramente será más relevante en inflación que en crecimiento. No obstante, señala, habrá que vigilar muy de cerca las disrupciones en las cadenas mundiales de producción y el canal financiero global. El punto crítico económico es el estrecho de Ormuz: el tráfico marítimo se ha frenado drásticamente por cancelaciones y encarecimiento de seguros, que suben los costes de transporte y la prima de riesgo. Por esta ruta pasa aproximadamente el 30 % del crudo transportado por mar y el 20% del gas natural licuado mundial. Su principal destino es Asia, pero también Europa.
«El impacto será tanto mayor cuanto más se extienda el conflicto en el tiempo y destruya más infraestructuras. No sólo por la persistencia de precios elevados del petróleo y del gas, sino porque puede afectar tanto a las cadenas de producción a nivel global, incrementar la volatilidad en los mercados financieros y terminar deteriorando la confianza de empresas y familias», apuntan los economistas. Por ahora, la reacción del mercado no muestra pánico pero sí una creciente preocupación por la elevada incertidumbre asociada al escenario que hoy se descuenta con más probabilidad, y que es un evento de duración relativamente corta.
El escenario de BBVA Research es que el conflicto se extienda sólo unas semanas y que después de los picos que se verían en el coste del combustible, los precios se ajustarán progresivamente para converger a los niveles que se preveían hace tres meses. Esto implica alcanzar precios del petróleo de 74 dólares por barril, en promedio, durante el segundo trimestre para luego bajar y registrar un promedio de 68,8 dólares durante 2026 y de 63,3 dólares en 2027. En todo caso, no se pueden descartar escenarios más negativos, donde la guerra se extiende por más tiempo, con efectos acusados sobre el precio de los combustibles fósiles.
En paralelo, la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos ha vuelto a aumentar, lo que continuará afectando a los sectores, regiones y empresas más expuestos a la demanda estadounidense.
En este escenario, el crecimiento global se mantendría alrededor del 3 % y el de la eurozona se situaría en el 1,1 % en 2026 y en el 1,4 % en 2027. «Si bien el continente es una de las regiones más vulnerables, dada su dependencia de las importaciones de petróleo y gas y el previsible encarecimiento del coste de comerciar con EE. UU., hay factores que pueden actuar de contrapeso y que, en ausencia de estos últimos acontecimientos, habrían permitido una mejora de las previsiones», apuntan los economistas. Los datos conocidos en los últimos meses muestran un comportamiento más positivo de la actividad en Europa, principalmente el consumo privado, el aumento del gasto público en Alemania, la estabilización de los tipos de interés y el impacto positivo de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA).
En España, BBVA Research estima que el incremento en los precios del petróleo y del gas asociado al conflicto geopolítico más reciente reste alrededor de 0,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2026 y aumente la inflación promedio en 0,3 puntos porcentuales. Todo, bajo el escenario de un conflicto militar de corta duración. La inflación podría situarse en el 2,9 % en 2026 y caer al 2% en 2027, mientras que el crecimiento del PIB alcanzaría el 2,4% en 2026 y 2027.
Los economistas señalan que el consumo de no residentes muestra resiliencia y podría verse positivamente afectado como consecuencia de las tensiones geopolíticas. El conflicto militar en Oriente Medio puede desincentivar los viajes a los países afectados, pero también a zonas turísticas cercanas, como aquellas situadas en el este del Mediterráneo, y atraer turismo a España.
Asimismo, las exportaciones de servicios no turísticos tienen potencial para continuar aumentando por encima del PIB (4,9 % y 4,4 %, en 2026 y 2027, respectivamente). Su evolución reciente las consolida como el componente más dinámico del sector exterior en España.
Impacto de la regularización de inmigrantes
Según BBVA Research, la población extranjera explica entre el 12 % (0,2 puntos porcentuales) y el 38% (0,7 puntos porcentuales) del crecimiento anual del PIB per cápita desde 2023, dependiendo de si se utiliza la nacionalidad o el país de nacimiento para clasificar a una persona como extranjera, y de si se estima un diferencial de productividad por hora entre ambos grupos o se asume que el PIB por hora trabajada de la población extranjera es igual al de la española.”
BBVA Research estima que la regularización de inmigrantes, que podría alcanzar las 500.000 personas, tendrá un impacto positivo sobre la afiliación y las cotizaciones a la Seguridad Social, aunque menos intenso en el PIB y en los salarios reales. El impacto sobre el PIB estará limitado por el hecho de que muchos de estos trabajadores ya estaban contabilizados dentro de la fuerza de trabajo. Eso sí, la transición hacia empleos en el sector formal supondrá una mejora de la recaudación tributaria.
Los economistas constatan la mejora de los fundamentales del consumo privado, en buena parte por un mercado laboral favorable. «Esto será posible gracias al fuerte aumento que se prevé en el empleo: en el conjunto de 2026 y 2027 se podrían crear más de un millón de puestos de trabajo (546.000 y 507.000, respectivamente). Menos significativa está siendo la mejora de los salarios que, sin embargo, vienen aumentando consistentemente por encima de la inflación», apuntan.
Aumenta el peso de la inversión en vivenda
BBVA Research estima que el peso de la inversión en vivienda en el PIB continuará en ascenso, dada la urgencia de atajar el déficit acumulado y apoyada por fundamentales favorables para el crecimiento de la demanda. Como porcentaje del PIB, la inversión en construcción residencial podría pasar del 5,5 % del PIB en 2025 al 6 % en 2027, registrando variaciones anuales promedio del 6,2% y 6,9% respectivamente. Este aumento respondería a la necesidad de cuando menos limitar las diferencias que se vienen produciendo entre la demanda y la oferta de vivienda nueva. El desequilibrio entre el número de hogares creados y la construcción de vivienda podría superar las 700.000 unidades el próximo año. Como consecuencia, se espera que los precios aumenten un 10,2% y un 6,8% en promedio, en 2026 y en 2027, respectivamente. Lo anterior debería incentivar el aumento de la producción, incluso si no se resuelven los problemas que aquejan a la rentabilidad del sector, como el excesivo tiempo para desarrollar suelo, la falta de mano de obra, el aumento en el coste de los materiales o el lento avance de la productividad en el sector. A este respecto, el fondo «España Crece» puede tener un impacto positivo, siempre y cuando se limite a complementar la actividad del sector privado, y a aliviar fallos de mercado que reduzcan la rentabilidad de los proyectos.
Política fiscal más expansiva de lo previsto
La aceleración de la ejecución de los fondos ligados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y el incremento en el gasto en defensa apoyarán el avance de la demanda interna.
Los economistas han realizado cambios en los supuestos sobre el cumplimiento de las reglas fiscales, que implican una política fiscal más expansiva de lo previsto. Con la entrada en vigor del nuevo marco de gobernanza europeo, en la elaboración de los escenarios de BBVA Research se ha asumido la introducción de medidas de consolidación fiscal para alcanzar los objetivos comprometidos. Sin embargo, la falta de Presupuestos Generales del Estado en 2026 incrementa la probabilidad de incumplimiento, por lo que las previsiones se han realizado con un crecimiento del gasto primario superior al previsto en el plan de ajustes presentado por el Gobierno. En particular, se prevén aumentos del gasto primario neto del 4,6% en promedio durante los próximos años, frente al 3% incluido en el plan de ajuste, sin mejoras en el saldo estructural primario. En este escenario, el déficit se situaría en el 2,3% del PIB en 2026 y el 2,4% en 2027.
BBVA Research concluye que el crecimiento de la economía española permanecerá elevado, aunque persisten retos importantes. «Mantener el ritmo requerirá de medidas que promuevan un entorno propicio para la inversión, particularmente en sectores clave (vivienda, energía), que sostengan la creación de empleo (aumentando la tasa de participación, reduciendo el desempleo estructural, promoviendo una política de inmigración adecuada) y que impulsen las mejoras en la productividad», apuntan los economistas.