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Una mujer sale de un supermercado con un carro de la compra.Alberto Ortega - Europa Press

Los técnicos de Hacienda cuestionan las rebajas del IVA: 53.000 millones para medidas «poco eficientes»

Gestha advierte de que las bajadas fiscales generalizadas han beneficiado más a las rentas altas y han elevado el coste para las arcas públicas

Duro reproche de los técnicos de Hacienda a las medidas fiscales desplegadas para hacer frente a la crisis energética y la inflación empieza a generar dudas incluso dentro de la propia órbita técnica del Estado. El sindicato Gestha ha calificado como «paliativas y poco eficientes» las rebajas del IVA aplicadas a la electricidad y a los alimentos entre 2021 y 2024.

Esta organización ha analizado el conjunto de ayudas fiscales, subvenciones y transferencias directas aprobadas durante esos años, cuyo coste acumulado superó los 53.300 millones de euros, y ha concluido que una gran parte de ese esfuerzo presupuestario no logró un impacto eficaz. A su juicio, la extensión de rebajas fiscales a toda la población, sin discriminar por nivel de renta, elevó el coste fiscal sin garantizar que los recursos llegaran de forma prioritaria a los hogares más vulnerables.

Según los técnicos de Hacienda, la inflación golpeó con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, pero no todas las medidas adoptadas tuvieron el mismo efecto redistributivo. Así, las rebajas del IVA en alimentos o gas beneficiaron relativamente más a las rentas bajas, mientras que otras actuaciones, como las aplicadas a la electricidad o los carburantes, favorecieron en mayor medida a los hogares con mayor capacidad de consumo.

En el caso concreto de la electricidad, Gestha advierte de que las rebajas generalizadas del IVA tienen un carácter regresivo. Las familias con mayor renta, que suelen registrar consumos más elevados –por ejemplo, en viviendas de mayor tamaño o con mayor uso de climatización–, acaban obteniendo un mayor beneficio proporcional de estas medidas.

A esto se suma la posibilidad de que las bajadas impositivas sean absorbidas parcialmente por los precios. Los técnicos alertan de que, sin una supervisión estricta, estas rebajas pueden trasladarse a lo largo de la cadena de valor y contribuir a alimentar la propia dinámica inflacionista que se pretende combatir.

Gestha pone como ejemplo de mayor eficacia el giro aplicado a las ayudas a los carburantes. Tras la retirada de la bonificación general de 20 céntimos por litro –que tuvo un coste de 2.841 millones de euros en apenas seis meses–, las ayudas se concentraron en sectores específicos como transportistas, agricultores y pescadores. Este cambio permitió, según la organización, mejorar el impacto de las medidas y reducir su coste.

El informe también valora positivamente el cheque de 200 euros dirigido a hogares con rentas bajas, del que se habrían beneficiado más de ocho millones de personas. No obstante, plantea que su diseño podría haberse afinado para mejorar su progresividad, diferenciando importes en función del nivel de ingresos.

En conjunto, los técnicos de Hacienda concluyen que el elevado coste de las medidas adoptadas entre 2021 y 2024 responde en buena parte a su carácter generalista. «Se originó un coste fiscal superior porque la mayoría de las medidas no iban destinadas exclusivamente a los hogares de bajos ingresos o sectores afectados», señalan.

Políticas selectivas

De cara a los próximos años, Gestha propone que, frente a las rebajas fiscales generalizadas, se opte por políticas más selectivas y por reforzar los mecanismos de control sobre los precios y los márgenes empresariales, especialmente en sectores como la energía o la alimentación.

Entre sus principales recomendaciones figuran una mayor supervisión de los mercados, el impulso al autoconsumo energético, el refuerzo de las ayudas directas a colectivos vulnerables y la mejora de los incentivos para el uso del transporte público y la eficiencia energética. Asimismo, defienden avanzar hacia un sistema energético más eficiente y revisar el actual modelo de fijación de precios.

Los técnicos insisten en que las medidas tributarias tienen un carácter «coyuntural y paliativo» y subrayan la necesidad de actuar sobre las causas estructurales de la inflación. Apuntan también a la importancia de aprovechar los instrumentos de financiación europea para abordar la transición energética y proteger a los consumidores más vulnerables.