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Escribano y Oughourlian resisten de momento el empeño del Gobierno por mandar en Indra

El Ejecutivo de Sánchez, liderado por su jefe de Asuntos Económicos, Manuel de la Rocha, tuvo menos problemas para librarse de José María Álvarez-Pallete al frente de Telefónica

Madrid

Manuel de la Rocha, Ángel Escribano, Joseph Oughourlian y Pedro Sánchez

Manuel de la Rocha, Ángel Escribano, Joseph Oughourlian y Pedro Sánchez.El Debate

Parecía que iba a haber palletazo, pero de momento Ángel Escribano está resistiendo al frente de Indra con mucha más fuerza de la que pudo emplear José María Álvarez-Pallete para mantenerse al mando de Telefónica.

El motivo es muy sencillo: Álvarez-Pallete no tenía un porcentaje significativo de acciones de la compañía que presidía, y los Escribano tienen un 14,3 % de Indra. Son los segundos accionistas más importantes de la compañía, y además Ángel Escribano ha sabido aliarse con Joseph Oughourlian, el presidente del Grupo Prisa y accionista de alrededor del 6 % de Indra a través del fondo que dirige, Amber Capital.

Oughourlian ya se la ha jugado una vez al Gobierno de Sánchez vetando su objetivo de mandar en Prisa, y ahora puede jugársela otra vez. En parte ya lo ha hecho, por ejemplo, trayéndose al fondo Third Point al accionariado de Indra, como contamos en exclusiva en El Debate el pasado 17 de febrero.

El francés de origen armenio apoya a Ángel Escribano desde que fue nombrado presidente de Indra en enero de 2025. Siempre ha pensado que es una persona idónea para dirigir la compañía por conocer muy bien el sector y tener potencial para convertir la empresa en una de las líderes europeas del negocio de la defensa, algo que estima muy necesario para España.

Lo mismo piensan de momento los fondos accionistas de Indra -T.Rowe Price (3,71 %), el vehículo inversor del científico estadounidense David Shaw (3,5 %), el fondo estadounidense Milennium (1,06 %) y la gestora estadounidense Kempner (1,01 %)- y los consejeros independientes.

Escribano y Oughourlian afirman tener el apoyo de la mayoría del consejo de administración y el de los accionistas si se celebrara una junta, y de ahí sale su fuerza para resistir.

El consejo de administración de Indra, incluidos los representantes de su principal accionista, la SEPI (28 % de las acciones), aprobó la fusión con Escribano en diciembre, tal como habíamos adelantado en El Debate que iba a ocurrir. Un mes después, en enero de 2026, la SEPI se echaba para atrás ante el temor de que Escribano quedara como primer accionista una vez se produjera la fusión.

El Gobierno, sin embargo, puede perder de nuevo la batalla esta vez. Sería una muestra de debilidad, después de la facilidad con la que sustituyeron a Álvarez-Pallete por Marc Murtra al frente de Telefónica.

De momento han conseguido que la fusión con Escribano desaparezca del escenario. El conflicto de interés era evidente, al plantear que Indra comprara por alrededor de 2.000 millones la empresa familiar de su presidente, por mucho que los Escribano y los fondos le vieran lógica empresarial a incluir este fabricante de estaciones de armas para buques y blindados en el gran gigante de la defensa español.

En vista de los problemas, los Escribano han decidido retirarse de la operación, pero Ángel Escribano no está dispuesto a dejar la presidencia de Indra. Parece que sus apoyos le permitirán lograrlo, y con ello lo esperable es que la situación siga como está: con Indra creciendo a base de contratos del Ministerio de Defensa y de adquisiciones, pero sin Escribano.

Falta por ver qué ocurrirá con los recursos impuestos por su competidor Santa Bárbara contra Indra. Uno de ellos, el recurso de alzada que ha planteado en el Ministerio de Defensa contra las adjudicaciones de más de 7.000 millones de euros de los programas de modernización de artillería ATP Ruedas y ATP Cadenas, debería decidirse como tarde el 22 de abril.

En la compañía piensan que este recurso no prosperará, como explicábamos en este artículo, y que tampoco lo hará el presentado en el Supremo contra los 3.000 millones en créditos que se concedieron a Indra al 0 % de interés para que desarrollaran los nuevos programas de artillería autopropulsada (ATP) sobre ruedas y cadenas para el Ejército de Tierra.

Lo que hay, en cualquier caso, es una guerra de trincheras, y en ella Ángel Escribano ha decidido que va a aguantar el embate del Gobierno de Sánchez.

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