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Subraya que el control empresarial debe ajustarse a ciertos límitesGetty Images/iStockphoto

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Juanma Lorente, abogado laboralista: «Estas son tres formas que tiene la empresa de vigilarte y una es ilegal»

El experto explica los mecanismos de control más habituales en el trabajo y advierte de los límites legales, especialmente en el uso de micrófonos

La vigilancia en el entorno laboral es una práctica cada vez más extendida, impulsada por la digitalización y el uso de dispositivos tecnológicos. Sin embargo, no todas las formas de control son legales. Así lo explica el abogado laboralista Juanma Lorente, que detalla tres métodos habituales utilizados por las empresas para supervisar a sus empleados y aclara cuál de ellos vulnera la normativa.

A lo largo de su intervención, el experto subraya que el control empresarial debe ajustarse a ciertos límites. «Estas son tres formas que tiene la empresa de vigilarte y una es ilegal», advierte.

El primer mecanismo es la instalación de cámaras en el lugar de trabajo. Se trata de una práctica común, generalmente vinculada a motivos de seguridad. No obstante, su uso va más allá de la mera prevención. Tal y como se explica, estas cámaras también pueden servir para controlar la actividad de los empleados, siempre que exista una condición clave: «Que los trabajadores sean conscientes de su existencia».

En este sentido, el control es legal si se cumple con la obligación de informar. De lo contrario, podrían surgir problemas legales relacionados con la privacidad.

Dispositivos de empresa

El segundo método se centra en el uso de herramientas corporativas, como el móvil o el ordenador de empresa. En estos casos, la empresa puede revisar la actividad realizada en dichos dispositivos. Sin embargo, este control está condicionado a su finalidad. Solo es plenamente válido cuando los dispositivos se utilizan exclusivamente para fines profesionales.

El escenario cambia si el trabajador emplea estos medios para cuestiones personales. En ese caso, «puede haber más problemas», ya que se difumina la línea entre el control laboral y la intimidad del empleado.

La instalación de micrófonos

El tercer método es el más controvertido y, según el experto, el único que resulta ilegal en la mayoría de los casos: la instalación de micrófonos. Estos pueden estar integrados en cámaras o colocados de forma oculta, por ejemplo, debajo de una mesa. Su objetivo sería captar conversaciones entre trabajadores, incluso comentarios sobre superiores o la propia empresa.

Qué hacer ante un control ilegal

  • El trabajador puede presentar una queja formal.
  • El trabajador puede denunciar la situación ante las autoridades competentes.
  • El trabajador puede exigir la retirada de los dispositivos.

La ilegalidad radica en la intromisión directa en la privacidad. Tal y como se explica, «la empresa puede ponerte cámaras, pero esas cámaras no deben tener micrófonos a no ser que haya una causa súper justificada y habitualmente no la hay». Además, se insiste en que «por supuesto tampoco te podrá poner un micrófono debajo de la mesa ni en ningún sitio».

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