Turistas en la Plaza Mayor.
La guerra impulsa un ‘efecto refugio’ que puede dejar una propina de 4.200 millones al turismo en España
España gana atractivo como destino seguro en un contexto de incertidumbre global, aunque el beneficio podría verse diluido por el encarecimiento de los viajes
En un momento de incertidumbre geopolítica como el actual, parte de la demanda internacional reorienta sus viajes hacia destinos percibidos como más seguros, entre ellos España. Este es llamado ‘efecto refugio’ y desde Exceltur calculan que podría aportar hasta 4.239 millones de euros adicionales al turismo español a lo largo del año, el equivalente a dos puntos del PIB turístico. Sin embargo, el encarecimiento del transporte, la energía y otros costes derivados del conflicto amenazan con difuminar esta 'propina'.
El llamado ‘efecto refugio’ describe el desplazamiento de turistas desde destinos afectados por conflictos, inestabilidad o riesgos percibidos hacia otros considerados más seguros. No implica necesariamente un aumento global de la demanda, sino una redistribución de los flujos turísticos.
En el actual escenario de tensión en Oriente Medio, una parte de los viajes previstos hacia el Mediterráneo oriental y zonas próximas podría redirigirse hacia el sur de Europa. España, junto a otros destinos competidores, se beneficia de su posicionamiento como destino estable, bien conectado y con una oferta consolidada para el turismo vacacional.
El fenómeno se concentra especialmente en el segmento familiar y en los meses de verano, cuando se toman las principales decisiones de viaje. También afecta a mercados europeos que optan por destinos de proximidad ante un contexto de mayor incertidumbre.
El cálculo de Exceltur descompone este efecto en varios canales. La mayor parte del impacto procede del turismo internacional, que aportaría algo más de 2.000 millones de euros adicionales. A ello se suma el mayor gasto de los turistas españoles dentro del país, con cerca de 1.800 millones, y un efecto menor ligado a inversión y otros factores.
En conjunto, el ‘efecto refugio’ supondría un impulso equivalente a dos puntos del PIB turístico en 2026, en un escenario en el que el sector mantiene un crecimiento moderado pero sostenido.
Este desplazamiento de la demanda no responde tanto a una mejora de la competitividad turística como a un cambio en las preferencias motivado por factores externos. Es, en esencia, un efecto de sustitución: España gana parte de los viajeros que dejan de acudir a otros destinos.
La otra cara de la moneda
Este desvío de turistas introduce, sin embargo, una situación de riesgo para el conjunto del sector. El encarecimiento del petróleo, la energía y otros suministros está elevando los costes de las empresas turísticas y el precio final de los viajes.
Este aumento de precios afecta directamente a la capacidad de gasto de los hogares, tanto en España como en los principales mercados emisores. La consecuencia es una mayor cautela en la planificación de viajes, un retraso en las reservas y un incremento de las decisiones de última hora.
Exceltur estima que este efecto negativo podría restar hasta 4.045 millones de euros a la actividad turística en 2026, prácticamente el mismo volumen que aporta el ‘efecto refugio’. El resultado es un equilibrio frágil, condicionado por la evolución del conflicto y de los precios energéticos.
Un impulso condicionado al verano
El impacto positivo del ‘efecto refugio’ se concentraría a partir de la primavera y, sobre todo, durante la temporada alta. Es en esos meses cuando se materializa el grueso de la demanda vacacional y cuando se hace más visible el trasvase de turistas entre destinos.
España parte con ventaja en este escenario, pero el resultado final dependerá de factores que escapan al propio sector, como la duración del conflicto, la evolución de los precios y la estabilidad económica en los países emisores.