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Aviones despegando en MadridGetty Images/Jose Miguel Sanchez

La Agencia Internacional de Energía alerta de que «en seis semanas» se podrían empezar a cancelar vuelos por falta de combustible

El queroseno es uno de los combustibles más afectados en Europa por el cierre del estrecho de Ormuz

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido en una entrevista a Associated Press que si la guerra en Irán continúa, Europa solo dispone de «unas seis semanas de reservas de combustibles para aviones». A partir de ese momento se podrían comenzar a «cancelar vuelos».

Birol considera que estamos ante «la mayor crisis energética a la que nos hemos enfrentado jamás», y que va a acabar teniendo importantes repercusiones para la economía mundial. El mayor impacto será «en los precios de la gasolina, el del gas y de la electricidad», sostiene.

Aunque el impacto económico será desigual, «los países que peor lo pasarán serán los países en desarrollo. Los países más pobres de Asia, África e Hispanoamérica», afirmó Birol.

Esta advertencia también fue lanzada por la asociación de aeropuertos ACI Europe, con unas previsiones menos halagüeñas. Concretamente, pidieron a Bruselas medidas urgentes porque, sino se abre el estrecho de Ormuz en tres semanas, podría producirse una «crisis sistémica» de queroseno, el combustible que utilizan los aviones, que «tendría efectos directos sobre las operaciones aeroportuarias, la conectividad y la economía europea».

El queroseno es uno de los combustibles más afectados en Europa por el cierre del estrecho de Ormuz decretado por Irán tras el inicio de los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel que ha provocado una severa crisis en Oriente Medio. Así como por esta franja de mar atraviesa el 10 % del petróleo que compra Europa y el 12 % del gas natural, en el caso del queroseno este porcentaje se eleva al 40 %.

Ante esta situación, el sector reclama a la Comisión Europea una supervisión urgente del mercado del queroseno, al considerar que actualmente no existe una evaluación a escala comunitaria de la producción, disponibilidad o reservas.

Asimismo, pide medidas excepcionales como facilitar las importaciones, estudiar compras conjuntas a nivel europeo o reforzar las obligaciones de refino dentro de la UE para garantizar el suministro.