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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Óscar Puente, el culpable económico de la muerte de 46 personas

El último informe técnico de la Guardia Civil demuestra que la rotura de la vía se produjo 18 horas antes y, aunque el sistema de mantenimiento registró la alarma, no se hizo nada

No soy juez y no puedo dictar una sentencia de culpabilidad contra el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, por el accidente del tren de alta velocidad Málaga-Madrid en Adamuz el pasado 18 de enero, ni por las 46 muertes que se produjeron en dicho siniestro. Pero sí puedo juzgar su actividad económica al frente de dicho ministerio, y puedo hacerlo con los datos que publica el Ministerio de Hacienda a través de la Intervención General del Estado. Poseo los conocimientos y la experiencia para decir con rotundidad que el ministro de Transportes es culpable, desde el punto de vista económico, del accidente sucedido en la alta velocidad.

En el accidente de Adamuz murieron 46 personas y resultaron heridas 155, muchas de las cuales no se recuperarán nunca o tardarán años en hacerlo. El último informe técnico de la Guardia Civil demuestra que la rotura de la vía se produjo 18 horas antes y, aunque el sistema de mantenimiento registró la alarma, no se hizo nada; esto a pesar de que Hitachi confirma en el informe de la Guardia Civil que se podría haber detenido la circulación de trenes.

Puente ha culpado a cualquiera: primero dijo que era indetectable; luego habló del maquinista; después le echó la culpa a la empresa de mantenimiento, a Renfe... a cualquiera menos a él, que es, sin duda, el responsable último. Quien juzga sin ser juez puede recibir su propia medicina.

Cesó al director de Operaciones de Adif, Raúl Míguez, en la búsqueda oficial de culpables, pero, eso sí, para que mantuviera la boca cerrada, lo recolocó en un puesto de nueva creación dentro del Gabinete de Presidencia de Adif. En concreto, le nombró director adjunto de Proyectos y Actuaciones Transversales, dependiendo del director del gabinete del presidente de Adif. Vamos, un puesto para ostentar una tarjeta de visita de importancia, pero para terminar haciendo lo que hacía una protegida de Ábalos, «miss Asturias»: ir a la biblioteca a leer. Parece un clásico de este ministerio que los ministros coloquen a quien quieran sin ningún control.

Pero vayamos a lo importante: ¿Por qué digo que Óscar Puente es culpable económicamente de este accidente? Vean ustedes mismos los datos de los gastos del ministerio, publicados hace muy pocos días, correspondientes al cierre del año 2025. Son las obligaciones reconocidas por este departamento comparadas con las de 2023, que fue cuando, en noviembre de aquel año, llegó al cargo de ministro el señor Puente.

Aunque las cifras hablan por sí solas, déjenme hacerles un resumen:

1. El gasto en operaciones no financieras –es decir, sin incluir préstamos ni deuda– decrece un 19,7 % respecto al de 2023, último año en el que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) nacieron aprobados. ¿Cómo es posible que, no habiendo PGE en 2025, un ministerio enfocado en la inversión pública haya bajado un 19,7 % su gasto? Básicamente por dos motivos: o vaguería, desidia y ganas de hacer poco y «postear» mucho; o porque es un auténtico pelota y ha dejado que otros ministerios le «roben» dinero a petición de su jefe. Escojan entre las dos.

2. Mientras Puente bajaba su actividad económica casi un 20 %, todos los gastos restantes crecían un 10,1 %. Por lo tanto, no hay excusa posible para que en su ministerio se redujera el esfuerzo económico dedicado al mantenimiento de las redes viarias, ferroviarias, portuarias y aeroportuarias.

3. Las inversiones reales, tras soportar un 6 % de inflación acumulada, no solo no crecen, sino que decrecen un 0,2 % en términos nominales, lo que equivale a una caída superior al 6 % en términos reales.

4. Las transferencias de capital, la otra partida que podría paliar la falta de inversiones reales directas (y que permitiría realizar inversiones a través de los organismos dependientes del ministerio), también caen. Esta partida decrece un 81,7 %, pasando de 3.898 millones a solo 713 millones. Esto demuestra, de nuevo, que este ministro y su departamento han hecho dejadez de sus funciones de mantenimiento e inversión.

Creo que queda demostrado que Óscar Puente no ha hecho su trabajo. No ha conseguido que los fondos para el mantenimiento de las redes de transporte crezcan, incluso cuando el gasto general ha aumentado. Ha permitido que otros se queden con el dinero necesario para desarrollar la actividad que le corresponde. Ha reducido en 3.191 millones la inversión en infraestructuras, directa o indirectamente, lo que supone un recorte del 45 %.

Eso sí, su productividad en la red X se ha mantenido, o posiblemente incrementado, en su ataque a la Comunidad de Madrid y a la mujer que la preside, cumpliendo a rajatabla las consignas de quien le paga y le mantiene en su puesto: el conocido tiktoker «Galgo de Paiporta».

No sé si este personaje tan nefasto para nuestro país debe ir a la cárcel –eso depende de los jueces–, pero no tengo ninguna duda de que, como máximo responsable económico de la red de transporte, es culpable del accidente de Adamuz. Como mínimo, debería ser cesado de su puesto y juzgado en los tribunales.