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Hace unos días tertulianos de La Sexta aprovecharon la coyuntura para, en bloque, atacar a un joven del PP, cuando habló de que España es un infierno fiscal. Los que casi linchan a este joven eran dos auténticos «expertos» en temas económicos y fiscales, nada más y nada menos que una sindicalista liberada durante mucho tiempo y un ex diputado de Podemos, de los cuales no voy a dar sus nombres para no darles publicidad.

Así que con los resultados de la recaudación del IRPF que se acaban de publicar por la Agencia Tributaria, me he permitido hacer un análisis muy poco habitual que es convertir la recaudación del IRPF en términos nominales a términos reales y compararlo con el crecimiento de la recaudación en términos reales y su crecimiento con el crecimiento del PIB real, para que así poder observar la realidad absoluta de lo que ha sucedido, desde que está Pedro Sánchez en el Gobierno, y el efecto real que ha tenido la decisión de aprovecharse de los trabajadores y de la clase media de nuestro país que son los grandes pagadores de este infierno fiscal al que nos tienen sometido.

Así que vamos sin anestesia a por los datos:

En la primera columna pueden ver los datos de recaudación de IRFP de la Agencia Tributaria que han soportado los trabajadores españoles en el primer trimestre, desde que Pedro Sánchez está en el Gobierno. Así podemos ver que la «extracción» ha crecido un 88,9 %.

En la tercera columna podemos ver cómo ha evolucionado la inflación, con los datos del INE recalculados a cierre de 2025. Como la nueva base 100 de ha definido recientemente el INE, por eso el índice era de 80,459 en la media de los 3 primeros meses de 2018 y llega a 101,512 en la media del primer trimestre de 2026, lo cual lleva a que la inflación crece un 26,2 %.

Si cogemos la recaudación nominal del IRPF y la deflactamos por la inflación, al ser esta menor que 100 por el nuevo recálculo de INE, tenemos que la recaudación real es superior a la nominal, por el efecto de poner la base igual a 100 en diciembre del 2025.

En cualquier caso, podemos ver que la recaudación real, o si lo prefieren, la «extracción» de los bolsillos de los trabajadores españoles, ha crecido, descontada, la inflación un 49,7 %.

Si miramos la columna del PIB real, con un cálculo personal con el crecimiento de 2,719245 % tenemos que el PIB real crece un 15,1 %.

Con estos datos colocados en la tabla anterior podemos realizar las siguientes afirmaciones:

1) Entre 2018 y 2026, el PIB real apenas ha crecido un 15,1%, mientras que la recaudación real del IRPF lo ha hecho un 49,7%. Esto implica que la recaudación del IRPF ha crecido más de tres veces lo que ha crecido la economía real.

2) A partir de 2023, la ruptura es aún más evidente. Mientras el PIB crece en torno al 3%, la recaudación real del IRPF avanza a ritmos del 6%, 8% e incluso 10 %.

3) Este fenómeno, conocido como progresividad en frío, actúa como una subida de impuestos silenciosa. No se anuncia, pero se materializa año tras año en una mayor recaudación. En términos prácticos, significa que una parte cada vez mayor de la renta generada por los ciudadanos está siendo absorbida vía impuestos.

Estamos ante un Estado que dice que no ha subido los impuestos, pero que tampoco acepta que haya habido una subida masiva de la recaudación real, es decir, el Estado se está quedando con una parte mayor de la renta generada.

Estamos ante un Estado que, sin necesidad de subir las bases de retención, en términos reales recauda tres veces de lo que consigue que crezca la economía, una economía que está dopada por el gasto público y por la deuda. No olvidemos que ya los salarios públicos han representado el 10,7 % del PIB Nominal y el 26,7 % del gasto público y que la deuda llegó a casi 1,7 billones en diciembre de 2025.

Así que lo siento mucho por todos nosotros, e incluso por los tertulianos de estómagos agradecidos, que muy posiblemente verán como cámaras y productores de los programas en los que se forran también sufre los avatares del expolio fiscal al que la Agencia Tributaria les está sometiendo, no se olviden que las cotizaciones sociales que pagan las empresas no parar de crecer también.

Por lo tanto, sí, estamos ante un verdadero infierno y ese infierno, porque no paran de extraernos nuestro dinero todos los meses por no haber deflactado las bases de retención del IRPF.